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jueves, 11 de agosto de 2016

Iglesia de La Paloma

La Iglesia de la Virgen de la Paloma se encuentra situada en la plaza del mismo nombre, aunque también se accede desde la calle Toledo nº 98. Contiene la imagen de la Virgen más popular de Madrid, en pleno corazón del barrio de La Latina. Contaremos un poco de su historia. Para empezar, con el curioso nombre de la calle, la Paloma. Donde hoy se levanta la iglesia había unos corrales que pertenecían a unas monjas, las de San Juan de la Penitencia. En ellos domesticaron a una paloma que siempre volaba sobre la escultura que representaba a la Virgen de las Maravillas. Esas monjas se trasladaron al convento en la calle la Palma y con ellas se fue la paloma, siguiendo a al Virgen de Maravillas, pero dejando el nombre a esta calle y a sus corrales: corrales de la Paloma.
Cartel indicativo de la calle (Foto SIEMA)

Calle de la Paloma adornada para las fiestas, al fondo las torres de la iglesia
(Foto SIEMA)

Cuadro que representa el momento en que Isabel Tintero encuentra el lienzo
(Foto SIEMA)

En cuanto al lienzo de la Virgen de la Paloma diremos que ha pasado por muchas vicisitudes a lo largo de su historia. Una señora, Isabel Tintero, encontró el lienzo en manos de unos niños que jugaban con él. Estaba abandonado entre maderas que se iban a usar para quemar (muy bien representado en el cuadro que hay justo en la entrada de la iglesia por la calle Toledo). Isabel lo cogió y lo colgó en el portal de su casa. Llegaron las visitas y, buscó una habitación más grande dentro de su propia casa. Pero como llegó un momento en que no se cabía por la gran devoción que despertaba, construyeron una capilla. En encargado de realizarla fue un discípulo de Ventura Rodriguez, y se levantó en 1795 con fondos de la corona.  Muy devotas de la Virgen de la Paloma fueron también las reinas Mª Luisa de Parma e Isabel II. Y su popularidad crecía entre el pueblo de Madrid. Durante la Guerra de la Independencia lo guardó la propia Isabel Tintero. No está de más recordar la heroica defensa de Madrid que hicieron las manolas de estos barrios en torno a la puerta de Toledo y a esa calle. Después, en los años de la Guerra Civil, protegieron el lienzo guardándolo enrollado en la cabecera de una cama y, después, en una farmacia. Para exponerlo, por fin, en la iglesia. Como no tenían medios, ni carroza donde llevarlo en procesión, los bomberos de Madrid se ofrecieron a llevarlo en sus coches. De ahí que todavía hoy sean los bomberos los que se encarguen de descolgarlo y sacarlo en procesión.
Fachada principal (Foto SIEMA)

En 1891 se trasladó aquí  la parroquia de San Pedro el Real, levantándose un nuevo edificio en 1896, según el proyecto del arquitecto Lorenzo Álvarez Capra. Quedó inaugurada la nueva iglesia el 23 de marzo de 1912  por los reyes Alfonso XIII y Mª Victoria de Batttemberg. Como se aprecia en la foto de la fachada principal, sigue el estilo ecléctico de finales s XIX y principios XX, prefiriéndo el neomudejar para edificios religiosos. Dos altas torres de terminación recta flanquean la entrada principal, que se remata en triángulo con cruz. El ladrillo y la decoración geométrica llenan las superficies. Se accede por una serie de tres arcos clásicos de medio punto sobre columnas. Sobre ellos una galería de tres arcos apuntados góticos. El juego de arcos de la parte central está trabajado en blancos que contrastan con el rojo del ladrillo. Esa mezcla de árabe y gótico continúa también en el interior. La iglesia presenta una planta rectangular con tres naves. La principal es muy ancha y en ella se dispone, en medio, la mesa rectangular que hace de altar y una gran pila de inmersión, antes de llegar al altar. A los lados dos estrechas naves laterales separadas de la principal por gruesas columnas con basamento de granito. Las cubiertas son planas de madera, excepto en el pequeño ábside, que está cubierto por una especie de media naranja con los tramos de los gajos rectos. 

Vista general del interior de la Iglesia (Foto SIEMA)

Pila de agua bendita (Foto SIEMA)

Nave central, con la pila bautismal de inmersión con escaleras en 
un primer plano (Foto SIEMA)

Elementos góticos y árabes inspiran el interior, una tribuna con arcos y decoración sencilla calada se sitúa sobre las pequeñas naves laterales. Lámparas colgantes que recuerdan al medievo cuelgan de los techos. Iglesia con mucha luz, no solo por el estucado blanco sobre el ladrillo, sino por las numerosas ventanas con vidrieras modernas que se abren en ella. Una elegante moqueta azul cubre el suelo. De la parte central a los laterales y, también al retablo mayor, se disponen unas gradas que, a veces, hacen incómodo pasar de un lado a otro por la iglesia.

Arcos de herradura en lo que sería un estrecho crucero
(Foto SIEMA)

Vista desde el altar hacia la puerta principal (Foto SIEMA)

Tribunas sobre la nave lateral (Foto SIEMA)

Detalle del coro alto a los pies de la iglesia y las lámparas
(Foto SIEMA)

En el ábside se abren tres grandes ventanales góticos y, debajo de ellos, está el retablo en madera policromada dorada que sostiene el lienzo de la Virgen de la Paloma. Enmarcado por finas columnillas que sujetan un arco conopial, en cuyo centro, hay una corona. De ahí parten unos rayos de metal y, todo ello queda rodeado por una multitud de cabezas de ángeles dorados. Esa estructura circular se enmarca, a su vez, en un cuadrado con decoración neogótica isabelina. El retablo ocupa la mitad de la pared del ábside. La Virgen de la Paloma es la Virgen de la Soledad, representada con un dulce rostro, las manos recogidas en oración, vestido blanco y velo negro, con una corona repujada en plata.Cuelgan elementos de la Pasión en su vestido. Es protectora de niños y embarazadas, quizás por la forma ancha del vestido. Bajo la imagen de la Virgen hay una pequeña escultura en plata de San Pedro. Recordamos que la parroquia lleva la advocación de la Virgen de la Paloma y San Pedro el Real. También una placa de mármol que nos recuerda que aquí reposan los restos de Isabel Tintero ( fallecida en 1813) y que se trasladaron a esta iglesia en 1996, desde el cementerio de San Isidro.

Retablo y pequeña imagen de San Pedro, justo debajo de los rayos que desprende la imagen 
de la Virgen de la Paloma (Foto SIEMA)

Detalle, Virgen de la Paloma (Foto SIEMA)

A la izquierda del altar se sitúa la sacristía, con un sencillo mueble cajonera y dos bonitos lienzos sobre él. Una Inmaculada y un San Blás. Por la puerta de la derecha del altar se accede a la salida o entrada desde la calle Toledo. Desde ahí se aprecia la construcción de la iglesia y el ábside desde atrás, y se ve la disposición recta de sus lados, no en círculo.

Inmaculada de la sacristía (Foto SIEMA)

San Blas en la sacristía (foto SIEMA)

Exterior del ábside de ladrillo, con sus contrafuertes y ventanas ojivales que recuerdan a la 
época medieval (Foto SIEMA)


Entrada desde la calle Toledo (Foto SIEMA)

Muy cerca de la Virgen de la Paloma está un negocio centenario de Madrid, la Cerería Ortíz.  Antes de comentar esta magnífica cerería me gustaría recordarles que para ver las imágenes con mayor claridad no hace falta más que pinchar sobre ellas. También que pueden comentar cosas en el propio blog o seguirnos en facebook https://www.facebook.com/Proyecto-Siema-160447914009459/?fref=ts o twitter @siemamadencanto. La Cerería Ortiz está en la calle La Paloma nº 5. Existe desde 1887, aunque empezó en la calle Atocha. La que ahora está a cargo del negocio es la cuarta generación. Pero no piensen en un negocio antiguo, sino que está a la última en cuanto a decoración con velas, velas personalizadas para cumpleaños, velas aromáticas, con todo tipo de diseños. Se sigue la técnica artesanal de fabricación. También se dan talleres. Para más información www.cereriaortiz.com 



Hasta septiembre:

Maribel Piqueras

viernes, 8 de julio de 2016

Cuartel de la Guardia Real de El Pardo

Durante el mes de junio, SIEMA& Madrid con Encanto tuvo la oportunidad de conocer el Cuartel de la Guardia Real de El Pardo. Desde aquí quiero agradecer la amabilidad del guía y de todo el personal, incluido el capellán. El acercamiento al patrimonio histórico de El Pardo, que también es Madrid, quedaría muy incompleto si no cocemos este lugar. Ya dedicamos anteriormente dos entradas a El Pardo, que recomiendo repasar: http://madridconencanto-siema.blogspot.com.es/2013/11/el-palacio-del-pardo.html
o  la de http://madridconencanto-siema.blogspot.com.es/2014/01/la-casita-del-principe-de-el-pardo.html. Hoy nos centraremos en el Cuartel de la Guardia Real. Situado en el Pº del Pardo nº 43, cuya web www.guardiareal.com nos proporciona información útil. También está permitido visitar la sala de la Guardia Mora y las salas históricas ( Telf 917407010). Nosotros, a través de esta entrada, tenemos la intención de ambientar y darles una visión global del sitio, que espero os guste.

Cartel indicativo del cuartel en el gran muro exterior (Foto SIEMA)

Fuente de granito circular, con piña central surtidor, en uno de los patios
(Foto SIEMA)

Disposición en dos alturas de las alas del cuartel y sala Capilla
(Foto SIEMA)

Sitios de interés en El Pardo (Foto SIEMA)

Situado en el Pº del Pardo, a espaldas del Palacio y en el camino que se dirige a la Casita del Príncipe, encontramos las diferentes alas que forman el Cuartel de la Guardia Real, distribuidas en torno a grandes patios de diferente tamaño: no sólo están las zonas residenciales, el bar, las caballerizas, el Museo, sino que constan de muchas más dependencias que forman una organización regular en edificios de dos alturas. Por fuera un muro lo separa del Paseo, pero en los laterales y en el interior encontramos unos muros más bajos, elegantes, de piedra y ladrillo estucado, adornados con jarrones, que separan unos frondosos jardines.

Vallas de separación de los jardines (Foto SIEMA)

Detalle de esos muretes y jardines (Foto SIEMA)

El cuerpo de la Guardia Real tiene su origen en la búsqueda de una mayor protección a los monarcas. Lo creó Fernando, el Católico, el 1504 como alabarderos. Después de haber sufrido un atentado en la puerta del palacio real de Barcelona, que casi le costó la vida, cuando un campesino perturbado le clavó un puñal en el cuello, el 7 de diciembre de 1492. Decidió el monarca crear un cuerpo de 50 hombres al mando del capitán D. Gonzalo de Ayora y organizándoles con alabardas y un uniforme específico para ellos. Constituyen la primera guardia de alabarderos o "guardia de Ayora". Carlos I introdujo algunos cambios, cuando llega en 1517  y permite una guardia de alabarderos alemana o tudesca, que conservaba los propios fueros de la orden militar tudesca a la que pertenecían. a esa guardia se la conocía como "guardia blanca" por el color de sus uniformes, mientras que a la española se la llamaba "guardia amarilla". Luego, basándonos en los frescos de las batallas de El Escorial, reproducimos los alabarderos en la época de Felipe II. Servían de guardia del rey a pié de tierra, dentro de los palacios, o lo escoltaban a caballo cuando viajaba. El uniforme cambió algo, pero la forma y organización sería la misma que introdujo el Emperador Carlos V hasta Felipe IV. 

Guardia de Ayora (Foto SIEMA)

Alabardero en la época de Felipe II, que recuerda al uniforme de la
 actual Guardia Suiza del Vaticano (Foto SIEMA)

Traje posterior de alabarderos, s XVII (Foto SIEMA)

Toda la evolución, organización, composición y misión de estos regimientos está muy bien explicado en las diferentes vitrinas del Museo de Historia. Con la nueva dinastía de Felipe V se introdujeron cambios a modo de los Borbones franceses. En 1702 Felipe V crea las Reales Guardias de Infantería Walona junto con otro regimiento de Reales Guardias de Infantería Española. Eran una unidad de élite, que constituían las fuerzas de choque. También ese rey creó en 1704 las regulares Guardias de Corps en sustitución de las Guardias de la dinastía Austria. Fernando VII llegó a cambiar ese nombre, por Guardia de la Real Persona. Durante la Guerra de la Independencia la Guardia Real se integró en las diferentes unidades que combatían al ejército francés.

Uniforme con el cambio de los Borbones 
(Foto SIEMA)

Guardia Real en tiempos de Fernando VII
(Foto SIEMA)

A través de las vitrinas del Museo podemos conocer libros sobre material u organización de la Guardia Real, banderas y símbolos, armas, incluso imágenes y características de la Guardia Real en la actualidad. También hay una sala donde se puede observar guardias reales de países extranjeros. Muy interesantes la suiza (con el uniforme tan antiguo e incómodo), la italiana (con la importancia de la estética: 1.90 y ser guapos es obligatorio) o la griega (de espectaculares piernas). Entonces ¿Cuándo había República qué sucedió con la Guardia Real?. Durante la II República cambia a lo que se llamó Guardia Presidencial y cambian algunos de sus símbolos. Por ejemplo, en vez de corona tradicional hay una corona de almenas. 

Coraza de la Guardia Presidencial en la II República
(Foto SIEMA)

Libro de artillería en el expositor de libros antiguos. Además, cuentan con una importante biblioteca  y también vitrinas que muestran regalos recibidos o uniformes llevados por personajes ilustres
(Foto SIEMA)

Maniquís con guardias reales en la actualidad (Foto SIEMA)

Guardia Real especifica para montaña (Foto SIEMA)

Gorra actual, mucho más cómoda que las anteriormente usadas
(Foto SIEMA)

Vista general del Museo de Carruajes (Foto SIEMA)

Una de las salas más impactantes por su originalidad es la de la Guardia Mora. Mandada construir por Franco en los años 40 para la guardia mora que se trajo de África. Franco conocía muy bien África y sus costumbres. Sabía que era mejor disponer para esos militares norteafricanos de una sala decorada por ellos mismos, donde realmente estuvieran a gusto. Consta de un cuerpo rectangular central amplio y, dos laterales más estrechos, a cada lado tras las arquerías. En el centro una fuente árabe baja. También encontramos lámparas típicas con velas aromáticas, cachimbas, mobiliario de madera labrada y pintada como las mesas para el te, trabajos en estuco y madera pintada a estilo árabe. Incluso contemplamos curiosas inscripciones como: " alá es grande", Tetuán..o " que te mejores", esta última junto al espejo.En los laterales, sillas de montar que eran muy valoradas y fueron regalo de jefes de estado o personajes ilustres.  

Detalle de labrado y mocárabes de la Sala Guardia Mora
(Foto SIEMA)

Detalle capitel con inscripción (Foto SIEMA)

Fuente central y lámparas aromáticas de la Guardia Mora
(Foto SIEMA)

Foto que representa a las fuerzas indígenas regulares de Tetuán
en la Plaza Mayor de Salamanca,  1937 (Foto SIEMA)

Mesa y farol (Foto SIEMA)

Visión general de la sala, con los arcos de separación y la techumbre de madera
(Foto SIEMA)

Merece la pena darse una vuelta por el jardín y caballerizas. También por el patio de las batallas: con su fuente central, su galería con arcos en la parte de abajo y la decoración en pilastras y azulejos. Todo ello está organizado a base de amplios patios, con decoración en azulejos o ladrillo muy bonita. En el jardín principal, una escalinata nos conduce hacía la parte posterior, dejando en medio pequeños espacios abiertos con fuentes . 
Curioso azulejo con las virtudes de la Guardia Real, según poema de Calderón de la Barca
(Foto SIEMA)

Precioso zócalo de azulejos de generales importantes, antes 
de llegar al Patio de las Batallas (Foto SIEMA)

Patio de las Batallas , restaurado en 1997(Foto SIEMA)

Otro de los rincones más bonitos con elegantes jarrones, bancadas y maceteros con azulejos, así como la fuente (Foto SIEMA)

En la parte más elevada de los jardines disponen de un pequeño mesón y dependencias de uso público para eventos. Claro que supongo que tienes que estar vinculado con la Guardia Real. De esa parte y jardines son las únicas imágenes de que dispongo. Como este es un blog para difundir patrimonio de Madrid, si ya tienen más interés en conocer la historia militar les aconsejo acercarse al sitio web de la guardia o al propio museo. Espero haberos descubierto otro rinconcito de El Pardo. Para cualquier cosa, ya sabéis que estamos abiertos a comentarios o contactar por mail (info@siema.es) facebook Proyecto SIEMA o Twitter @siemamadencanto . 

Maribel Piqueras

Fuentes decorativas de tritones en los jardines 
(Foto SIEMA)

Mesón (Foto SIEMA)

Salida del famoso Cristo de los alabarderos del Palacio Real
(Foto tomada en la capilla de la Guardia Real Pardo por SIEMA)

jueves, 30 de junio de 2016

Plaza de Rubén Darío: ensanche y palacetes

Hoy nos queremos detener en la Plaza de Ruben Darío, que es una de las más bonitas y características del Ensanche madrileño, perteneciente al Barrio de Almagro del distrito de Chambery. En 1914 se llamaba la Glorieta del Cisne. En este año estamos de centenario del fallecimiento del gran escritor latinoamericano, que murió en febrero de 1916. Una elegante placa, colocada en la fachada del palacete de Miguel Maura, nos recuerda el nombre de esta plaza. 

Placa con la efigie de Rubén Darío que da nombre a la glorieta
(Foto SIEMA)

Esta plaza forma parte del llamado Ensanche de Madrid, construido a partir del Plan Castro. Por medio de él la ciudad pasó de tener 800 hectáreas a aumentar hasta 2.294. Es decir, que la superficie se llegó a multiplicar por tres. Ese urbanismo se basaba en una retícula ortogonal orientada de N a S y con calles de tres tamaños diferentes. Por tanto nos encontramos con grandes manzanas regulares, con muchos espacios abiertos o plazas donde los edificios de esquina se achaflanaban, como en esta plaza que nos ocupa. Como también se siguió una zonificación que preveía criterios sociales o económicos, alrededor de esta plaza se situaron edificios de la aristocracia o de una clase media-alta. Aunque el Plan Castro se aprobase en 1860, la urbanización de esta zona del Ensanche seguiría un proceso muy lento, que no acabaría hasta 1930. Sobre los campos y huertas de este área se construyeron edificios que seguían diferentes estilos arquitectónicos, muestra del eclecticismo que se daba a final del s XIX y principios del XX. Cuando se restauró la monarquía borbónica es cuando la alta burguesía y nobleza empiezan a preocuparse de construir sus mansiones en esta zona. El estilo clásico (Plateresco o Renacimiento) y Medievalista (Neogótico o Mudejar) es el más utilizado en Madrid. A estas dos tendencias artísticas responden los dos edificios en que nos vamos a centrar. 

Palacete de Miguel Maura (Foto SIEMA)

Chaflán del Palacete de Miguel Maura (Foto SIEMA)

Miguel Maura era hijo del famoso político de la Restauración, Antonio Maura. Igual que su padre, desde niño participaba en política. Perteneció al ala más republicana del gobierno de Alcalá Zamora, llegando a ser, incluso, ministro de Gobernación con el Gobierno Provisional. Pero dimitió de sus cargos al llegar Azaña. Hombre muy culto, con varios libros escritos, como "Así cayó Alfonso XIII" (publicado en 1966). Su palacete en esta plaza responde al estilo medievalista que se siguió en su construcción durante 1919. Recuerda a una fortaleza por el uso de sillares de piedra, el tipo de muros y remates (en el propio chaflán hay almenas) o contrafuertes de piedra.Transmite una sensación de solidez. Las maderas oscuras de los balcones y puertas contrastan con el blanco de los muros. Uno de los laterales presenta una puerta grande para paso de carruajes, pero la entrada principal está bajo el torreón de la derecha, en la propia plaza. Con arco de medio punto, conjugando piedra, ladrillo rojo y madera, y rematado por un mirador gótico. El último piso presenta una diferente altura en las ventanas y balcones, la barandilla corrida está decorada- en la parte superior- por columnas pareadas que recuerdan al Románico. Hoy en día es el instituto PONS. 

Palacio del Marqués de Ibarra (Foto SIEMA)

Este edificio del Marqués de Ibarra fue construido por Pedro Muguruza entre 1929 y 1931, justo unos años después de realizar su famoso Palacio de la Prensa en la Gran Vía. Muguruza se había licenciado en 1916 y trabajó en el estudio de Antonio Palacios, de quien percibimos en esta obra influencias: gusto por el Neoplateresco, las galerías de arcos, curvas en las fachadas, movimiento y mucha luz. Busca el estilo tradicionalista de la España Imperial, para dar más solemnidad al edificio. Por eso organiza el chaflán a base de arcos enmarcados por columnas clásicas y remate de ventana con frontón, estructura que se va repitiendo. Cambia el orden de sucesión de las columnas. Sobre los muros lisos de fondos rojizos destacan los adornos del zócalo, puertas y ventanas con ornamentación renacentista. Especialmente llamativo es el remate final del edificio, a base de un ático recto con escudo y frontón del tipo Austria en el centro. Luego con esa bonita galería de arcos de medio punto y la gran terraza ático lateral. En la parte de atrás de la vivienda también encontramos terrazas con vistas al florido jardín del Palacio Osma. Hoy en día son viendas y oficinas.

Detalle con la organización de las líneas sobre la puerta principal del edificio
(Foto SIEMA)

Lateral, terraza y retranqueo de la parte de atrás 
(Foto SIEMA)

La Plaza de Rubén Darío está al final de la calle de Almagro y al comienzo de la de Miguel Ángel. Justo en Almagro, en lo que son los bajos del palacete de los Garay, encontramos un negocio con encanto que no me gustaría dejar de comentaros. Se trata de Rangoon Store. Esta es una filial de la que tienen en Islas Filipinas. La tienda la fundaron en el 2009 y presenta colecciones de ropa y accesorios femeninos con mucho encanto y a muy buen precio. Además tienes la oportunidad de que te hagan un empaquetado personalizado. Os animo a conocerla. Pero ojo, los sábados cierran, ya que estamos en una zona de muchas oficinas en la que, por tanto, hay más vida a diario que durante el fin de semana. RANGOON está en c/ Almagro 44 y su telf es 913198451. Con estas imágenes de la tienda me despido. 

Maribel Piqueras
Vista general de Rangoon Almagro (Foto SIEMA)

Camisetas ( Foto SIEMA)

Bisutería (Foto SIEMA)

Tienen Café para hacer un alto en el camino
(Foto SIEMA)