Síguenos por correo electrónico

jueves, 15 de septiembre de 2016

Biblioteca Nacional

Reiniciamos el curso con uno de nuestros monumentos más majestuosos del s. XIX y gran centro de saber. Me refiero a la Biblioteca Nacional, con entrada por el Paseo de Recoletos nº 20. Yo como historiadora, escritora y trabajadora dentro del sector cultural la he tenido que visitar en numerosas ocasiones. Siempre es un gusto trabajar ahí: teniendo libros, manuscritos, mapas, grabados, en fin,  la misma  historia en tus propias manos. Lleva con gala el ser una de las mejores del mundo. Para los orígenes de la Biblioteca Nacional habría que remontarse hasta la época del primer rey Borbón, Felipe V, cuando en 1712 creó la Real Biblioteca y la instaló en el entonces pasadizo que unía el Alcázar con el Monasterio de la Encarnación y que aparece en la siguiente imagen. Después pasaría por diferentes sedes: José Bonaparte la llevó al Covento de la Trinidad calzada de la calle de Atocha, en 1819 Fernando VII la trasladó al Consejo de Almirantazgo, en lo que fué la sede de los secretarios de Estado en la Plaza de la Marina española. En 1826 pasaría a la calle Arrieta y, en 1836 pasó a pertenecer al Estado y llamarse Biblioteca Nacional, en vez de Real. 


Plano, corte y alzado de la !ª Biblioteca Real en el pasadizo que unía 
Alcázar y Encarnación en la calle del Tesoro (Foto BNE)

La nueva construcción responde a una necesidad que vió el gobierno de poder reunir, en un mismo edificio, Bibliotecas, Archivos y Museos Nacionales, a los que sumar también el Ministerio de Fomento. Aunque para este último se buscaría finalmente otro emplazamiento en Atocha. De ahí el gran tamaño del edificio y la unión con el Museo Arqueológico. Francisco Jareño y Alarcón fue el arquitecto encargado de diseñar el proyecto original. Este consistía en un voluminoso edificio, dotado de bellas fachadas de imitación clásica, con frontones, pórtico de doble columnata, muchos balcones y una gran cúpula de base octogonal para cubrir la sala de lectura. Proyectada en 1865, la reina Isabel II puso la primera piedra en 1866, pero las obras fueron muy lentas y su construcción se alargaría casi 30 años. Vinieron crisis económicas y políticas que paralizaban los trabajos. Al llegar la restauración monárquica (diciembre de 1874) Jareño se cansó de luchar por ese proyecto y lo dejó en manos de su colaborador, Antonio Ruíz de Salces

Vista general de la fachada principal 
(Foto SIEMA)

Ruíz de Salces simplificó el proyecto de Jareño: redujo los balcones a la mitad, eliminó medallones, suprimió la cúpula octogonal y redujo la sala central a una de planta cuadrada. También suprimió las columnas del pórtico de abajo, poniendo solo pilares. Las cornisas y torreones de esquina quedaron demasiado pequeños en proporción a la monumentalidad del edificio. 

El Rey Alfonso, el Sabio, nos recibe en la escalinata principal. Detrás 
el pórtico bajo de tres arcos clásicos de medio punto separados por pilares.
(Foto SIEMA)

Entrada principal, con el contraste de los arcos abajo y, encima, el balcón con pórtico 
de columnas clásicas (Foto SIEMA)

Sucesión lateral de esculturas y arcos. Lope de Vega es el primero que se ve
(Foto SIEMA)

Junto a los pilares de separación de los arcos de la entrada se sitúan ilustres sabios o literatos españoles, como Antonio Nebrija, Luis Vives, Lope de Vega o Cervantes. El del extremo derecho representa a Cervantes ( del escultor Vancell). El maravilloso frontón fue realizado por Agustín Querol, escenificando el triunfo de todas las artes: arquitectura, escultura, pintura, música. Le dió un toque modernista,  que se nota en la sensualidad de los desnudos femeninos. En los amplios muros se ven los ventanales adornados por frontones en su parte superior. Se percibe la sencillez que trasmitió Ruiz de Salces, eliminando medallones y decoración escultórica griega en esos ventanales. 

Estatua de Cervantes (Foto SIEMA)

Unión de la fachada principal, que sobresale, con los muros laterales
(Foto SIEMA)

Una vez dentro, en el amplio vestíbulo de mármol, nos reciben las esculturas de Isabel II (de José Piquer y Duart)y su consorte, Francisco de Asis (realizada por Francisco Pérez Valle).Detrás, otros tres arcos de medio punto, más pequeños que los del exterior, con pilastras pareadas acanaladas en medio de ellos. 

Isabel II en el vestíbulo 
(Foto SIEMA)

Segundo hall (Foto SIEMA)

En los espacios interiores todo es a lo grande en las dimensiones y materiales empleados. Un segundo hall de mármol nos recibe majestuasamente, con sus colosales columnas, escalinatas laterales, logias de arcos, y techo decorado simulando la geometría de una panal. El estilo de la Biblioteca es Neoclásico y solemne. En medio de este hall la gran estátua sedente de Marcelino Menéndez Pelayo, quien fué Director de la misma entre 1898, recientemente inaugurada, y 1912. Es obra de Lorenzo Coulleut Valera.

Vista general de la entrada a este segundo hall
(Foto SIEMA)

 Menéndez Pelayo (Foto SIEMA)

La Sala General presenta en planta un amplio rectángulo, rodeado de muebles de finas maderas en marrón y azul, situados en la parte inferior de las paredes, luego hay una barandilla que recorre con la pared delimitando una decoración de los muros a base de pilastras pareadas clásicas con unos adornos labrados en hierro, modernistas, que recorren toda la cornisa y unos frescos decimonónicos en la bóveda. Inaugurada con fondos de la Biblioteca Real, donaciones y  desamortizaciones, es una Biblioteca Nacional que siempre está recibiendo libros, con lo cual no se puede saber con exactitud el número de fondos. En la Sala Cervantes se pueden localizar los más antiguos. El libro manuscrito más antiguo que posee es el Códice de Metz, del s. IX, que trata de astronomía y matemáticas. En cuanto a libro impreso, el más antiguo es el Catholicón de Johanes Balbus, impreso en Maguncia en 1460. También hay fondos más modernos en la sede de la Biblioteca Nacional situada en Alcalá de Henares. Altos y largos pasillos comunican con las diferentes salas y estancias, en ellos el mobiliario es más sencillo y moderno. La amabilidad del personal hace más agradable la lectura o búsqueda de información. Esta Biblioteca se finalizó en 1892, haciéndolo coincidir con el IV Centenario del Descubrimiento de América, pero no se inauguraría oficialmente hasta el 16 de marzo de 1896. Para saber más www.bne.es .

Labrado de madera de una de las puertas cercanas a la 
Sala General (Foto SIEMA)

Paredes de la Sala General (Foto SIEMA)

Detalle de ventanales, pilastras y cornisas (Foto SIEMA)

Reloj y filigrana de hierro de estilo modernista en 
la Sala General (Foto SIEMA)

Frescos que cubren la bóveda de la Sala General
(Foto SIEMA)

Interiores de la BNE con los altos techos y
mármoles y piedra (Foto SIEMA)

Y ya que hablamos de la Biblioteca vamos a recomendaros, muy cerca de ahí, en la calle Génova, la Librería Pasajes. Esta librería internacional se abrió en 1999 en el mismo espacio donde estuvo la mítica librería Turner. Es propiedad del grupo Trotta www.trotta.es. Es conocida por el catálogo de libros internacionales y su labor de búsqueda y localización de libros por todo el mundo.Yo misma soy una asidua compradora de sus libros en italiano, inglés e incluso he aprendido portugués en poco tiempo gracias a sus manuales. Se pueden encontrar libros en español, inglés, alemán, francés, italiano, chino, ruso y hasta más de treinta idiomas. Además, con toda la metodología necesaria para el estudio de cada uno de ellos.Aparte se puede encargar lo que quieras y tienen un horario muy amplio que no cierra a medio día. Con unas fotos de Pasajes me despido por hoy del blog. Atentos a Octubre, que empezamos las visitas por Madrid en SIEMA. Ya sabéis que podéis seguirnos en facebook Proyecto Siema y Twitter @siemamadencanto.

Maribel Piqueras





jueves, 11 de agosto de 2016

Iglesia de La Paloma

La Iglesia de la Virgen de la Paloma se encuentra situada en la plaza del mismo nombre, aunque también se accede desde la calle Toledo nº 98. Contiene la imagen de la Virgen más popular de Madrid, en pleno corazón del barrio de La Latina. Contaremos un poco de su historia. Para empezar, con el curioso nombre de la calle, la Paloma. Donde hoy se levanta la iglesia había unos corrales que pertenecían a unas monjas, las de San Juan de la Penitencia. En ellos domesticaron a una paloma que siempre volaba sobre la escultura que representaba a la Virgen de las Maravillas. Esas monjas se trasladaron al convento en la calle la Palma y con ellas se fue la paloma, siguiendo a al Virgen de Maravillas, pero dejando el nombre a esta calle y a sus corrales: corrales de la Paloma.
Cartel indicativo de la calle (Foto SIEMA)

Calle de la Paloma adornada para las fiestas, al fondo las torres de la iglesia
(Foto SIEMA)

Cuadro que representa el momento en que Isabel Tintero encuentra el lienzo
(Foto SIEMA)

En cuanto al lienzo de la Virgen de la Paloma diremos que ha pasado por muchas vicisitudes a lo largo de su historia. Una señora, Isabel Tintero, encontró el lienzo en manos de unos niños que jugaban con él. Estaba abandonado entre maderas que se iban a usar para quemar (muy bien representado en el cuadro que hay justo en la entrada de la iglesia por la calle Toledo). Isabel lo cogió y lo colgó en el portal de su casa. Llegaron las visitas y, buscó una habitación más grande dentro de su propia casa. Pero como llegó un momento en que no se cabía por la gran devoción que despertaba, construyeron una capilla. En encargado de realizarla fue un discípulo de Ventura Rodriguez, y se levantó en 1795 con fondos de la corona.  Muy devotas de la Virgen de la Paloma fueron también las reinas Mª Luisa de Parma e Isabel II. Y su popularidad crecía entre el pueblo de Madrid. Durante la Guerra de la Independencia lo guardó la propia Isabel Tintero. No está de más recordar la heroica defensa de Madrid que hicieron las manolas de estos barrios en torno a la puerta de Toledo y a esa calle. Después, en los años de la Guerra Civil, protegieron el lienzo guardándolo enrollado en la cabecera de una cama y, después, en una farmacia. Para exponerlo, por fin, en la iglesia. Como no tenían medios, ni carroza donde llevarlo en procesión, los bomberos de Madrid se ofrecieron a llevarlo en sus coches. De ahí que todavía hoy sean los bomberos los que se encarguen de descolgarlo y sacarlo en procesión.
Fachada principal (Foto SIEMA)

En 1891 se trasladó aquí  la parroquia de San Pedro el Real, levantándose un nuevo edificio en 1896, según el proyecto del arquitecto Lorenzo Álvarez Capra. Quedó inaugurada la nueva iglesia el 23 de marzo de 1912  por los reyes Alfonso XIII y Mª Victoria de Batttemberg. Como se aprecia en la foto de la fachada principal, sigue el estilo ecléctico de finales s XIX y principios XX, prefiriéndo el neomudejar para edificios religiosos. Dos altas torres de terminación recta flanquean la entrada principal, que se remata en triángulo con cruz. El ladrillo y la decoración geométrica llenan las superficies. Se accede por una serie de tres arcos clásicos de medio punto sobre columnas. Sobre ellos una galería de tres arcos apuntados góticos. El juego de arcos de la parte central está trabajado en blancos que contrastan con el rojo del ladrillo. Esa mezcla de árabe y gótico continúa también en el interior. La iglesia presenta una planta rectangular con tres naves. La principal es muy ancha y en ella se dispone, en medio, la mesa rectangular que hace de altar y una gran pila de inmersión, antes de llegar al altar. A los lados dos estrechas naves laterales separadas de la principal por gruesas columnas con basamento de granito. Las cubiertas son planas de madera, excepto en el pequeño ábside, que está cubierto por una especie de media naranja con los tramos de los gajos rectos. 

Vista general del interior de la Iglesia (Foto SIEMA)

Pila de agua bendita (Foto SIEMA)

Nave central, con la pila bautismal de inmersión con escaleras en 
un primer plano (Foto SIEMA)

Elementos góticos y árabes inspiran el interior, una tribuna con arcos y decoración sencilla calada se sitúa sobre las pequeñas naves laterales. Lámparas colgantes que recuerdan al medievo cuelgan de los techos. Iglesia con mucha luz, no solo por el estucado blanco sobre el ladrillo, sino por las numerosas ventanas con vidrieras modernas que se abren en ella. Una elegante moqueta azul cubre el suelo. De la parte central a los laterales y, también al retablo mayor, se disponen unas gradas que, a veces, hacen incómodo pasar de un lado a otro por la iglesia.

Arcos de herradura en lo que sería un estrecho crucero
(Foto SIEMA)

Vista desde el altar hacia la puerta principal (Foto SIEMA)

Tribunas sobre la nave lateral (Foto SIEMA)

Detalle del coro alto a los pies de la iglesia y las lámparas
(Foto SIEMA)

En el ábside se abren tres grandes ventanales góticos y, debajo de ellos, está el retablo en madera policromada dorada que sostiene el lienzo de la Virgen de la Paloma. Enmarcado por finas columnillas que sujetan un arco conopial, en cuyo centro, hay una corona. De ahí parten unos rayos de metal y, todo ello queda rodeado por una multitud de cabezas de ángeles dorados. Esa estructura circular se enmarca, a su vez, en un cuadrado con decoración neogótica isabelina. El retablo ocupa la mitad de la pared del ábside. La Virgen de la Paloma es la Virgen de la Soledad, representada con un dulce rostro, las manos recogidas en oración, vestido blanco y velo negro, con una corona repujada en plata.Cuelgan elementos de la Pasión en su vestido. Es protectora de niños y embarazadas, quizás por la forma ancha del vestido. Bajo la imagen de la Virgen hay una pequeña escultura en plata de San Pedro. Recordamos que la parroquia lleva la advocación de la Virgen de la Paloma y San Pedro el Real. También una placa de mármol que nos recuerda que aquí reposan los restos de Isabel Tintero ( fallecida en 1813) y que se trasladaron a esta iglesia en 1996, desde el cementerio de San Isidro.

Retablo y pequeña imagen de San Pedro, justo debajo de los rayos que desprende la imagen 
de la Virgen de la Paloma (Foto SIEMA)

Detalle, Virgen de la Paloma (Foto SIEMA)

A la izquierda del altar se sitúa la sacristía, con un sencillo mueble cajonera y dos bonitos lienzos sobre él. Una Inmaculada y un San Blás. Por la puerta de la derecha del altar se accede a la salida o entrada desde la calle Toledo. Desde ahí se aprecia la construcción de la iglesia y el ábside desde atrás, y se ve la disposición recta de sus lados, no en círculo.

Inmaculada de la sacristía (Foto SIEMA)

San Blas en la sacristía (foto SIEMA)

Exterior del ábside de ladrillo, con sus contrafuertes y ventanas ojivales que recuerdan a la 
época medieval (Foto SIEMA)


Entrada desde la calle Toledo (Foto SIEMA)

Muy cerca de la Virgen de la Paloma está un negocio centenario de Madrid, la Cerería Ortíz.  Antes de comentar esta magnífica cerería me gustaría recordarles que para ver las imágenes con mayor claridad no hace falta más que pinchar sobre ellas. También que pueden comentar cosas en el propio blog o seguirnos en facebook https://www.facebook.com/Proyecto-Siema-160447914009459/?fref=ts o twitter @siemamadencanto. La Cerería Ortiz está en la calle La Paloma nº 5. Existe desde 1887, aunque empezó en la calle Atocha. La que ahora está a cargo del negocio es la cuarta generación. Pero no piensen en un negocio antiguo, sino que está a la última en cuanto a decoración con velas, velas personalizadas para cumpleaños, velas aromáticas, con todo tipo de diseños. Se sigue la técnica artesanal de fabricación. También se dan talleres. Para más información www.cereriaortiz.com 



Hasta septiembre:

Maribel Piqueras

viernes, 8 de julio de 2016

Cuartel de la Guardia Real de El Pardo

Durante el mes de junio, SIEMA& Madrid con Encanto tuvo la oportunidad de conocer el Cuartel de la Guardia Real de El Pardo. Desde aquí quiero agradecer la amabilidad del guía y de todo el personal, incluido el capellán. El acercamiento al patrimonio histórico de El Pardo, que también es Madrid, quedaría muy incompleto si no cocemos este lugar. Ya dedicamos anteriormente dos entradas a El Pardo, que recomiendo repasar: http://madridconencanto-siema.blogspot.com.es/2013/11/el-palacio-del-pardo.html
o  la de http://madridconencanto-siema.blogspot.com.es/2014/01/la-casita-del-principe-de-el-pardo.html. Hoy nos centraremos en el Cuartel de la Guardia Real. Situado en el Pº del Pardo nº 43, cuya web www.guardiareal.com nos proporciona información útil. También está permitido visitar la sala de la Guardia Mora y las salas históricas ( Telf 917407010). Nosotros, a través de esta entrada, tenemos la intención de ambientar y darles una visión global del sitio, que espero os guste.

Cartel indicativo del cuartel en el gran muro exterior (Foto SIEMA)

Fuente de granito circular, con piña central surtidor, en uno de los patios
(Foto SIEMA)

Disposición en dos alturas de las alas del cuartel y sala Capilla
(Foto SIEMA)

Sitios de interés en El Pardo (Foto SIEMA)

Situado en el Pº del Pardo, a espaldas del Palacio y en el camino que se dirige a la Casita del Príncipe, encontramos las diferentes alas que forman el Cuartel de la Guardia Real, distribuidas en torno a grandes patios de diferente tamaño: no sólo están las zonas residenciales, el bar, las caballerizas, el Museo, sino que constan de muchas más dependencias que forman una organización regular en edificios de dos alturas. Por fuera un muro lo separa del Paseo, pero en los laterales y en el interior encontramos unos muros más bajos, elegantes, de piedra y ladrillo estucado, adornados con jarrones, que separan unos frondosos jardines.

Vallas de separación de los jardines (Foto SIEMA)

Detalle de esos muretes y jardines (Foto SIEMA)

El cuerpo de la Guardia Real tiene su origen en la búsqueda de una mayor protección a los monarcas. Lo creó Fernando, el Católico, el 1504 como alabarderos. Después de haber sufrido un atentado en la puerta del palacio real de Barcelona, que casi le costó la vida, cuando un campesino perturbado le clavó un puñal en el cuello, el 7 de diciembre de 1492. Decidió el monarca crear un cuerpo de 50 hombres al mando del capitán D. Gonzalo de Ayora y organizándoles con alabardas y un uniforme específico para ellos. Constituyen la primera guardia de alabarderos o "guardia de Ayora". Carlos I introdujo algunos cambios, cuando llega en 1517  y permite una guardia de alabarderos alemana o tudesca, que conservaba los propios fueros de la orden militar tudesca a la que pertenecían. a esa guardia se la conocía como "guardia blanca" por el color de sus uniformes, mientras que a la española se la llamaba "guardia amarilla". Luego, basándonos en los frescos de las batallas de El Escorial, reproducimos los alabarderos en la época de Felipe II. Servían de guardia del rey a pié de tierra, dentro de los palacios, o lo escoltaban a caballo cuando viajaba. El uniforme cambió algo, pero la forma y organización sería la misma que introdujo el Emperador Carlos V hasta Felipe IV. 

Guardia de Ayora (Foto SIEMA)

Alabardero en la época de Felipe II, que recuerda al uniforme de la
 actual Guardia Suiza del Vaticano (Foto SIEMA)

Traje posterior de alabarderos, s XVII (Foto SIEMA)

Toda la evolución, organización, composición y misión de estos regimientos está muy bien explicado en las diferentes vitrinas del Museo de Historia. Con la nueva dinastía de Felipe V se introdujeron cambios a modo de los Borbones franceses. En 1702 Felipe V crea las Reales Guardias de Infantería Walona junto con otro regimiento de Reales Guardias de Infantería Española. Eran una unidad de élite, que constituían las fuerzas de choque. También ese rey creó en 1704 las regulares Guardias de Corps en sustitución de las Guardias de la dinastía Austria. Fernando VII llegó a cambiar ese nombre, por Guardia de la Real Persona. Durante la Guerra de la Independencia la Guardia Real se integró en las diferentes unidades que combatían al ejército francés.

Uniforme con el cambio de los Borbones 
(Foto SIEMA)

Guardia Real en tiempos de Fernando VII
(Foto SIEMA)

A través de las vitrinas del Museo podemos conocer libros sobre material u organización de la Guardia Real, banderas y símbolos, armas, incluso imágenes y características de la Guardia Real en la actualidad. También hay una sala donde se puede observar guardias reales de países extranjeros. Muy interesantes la suiza (con el uniforme tan antiguo e incómodo), la italiana (con la importancia de la estética: 1.90 y ser guapos es obligatorio) o la griega (de espectaculares piernas). Entonces ¿Cuándo había República qué sucedió con la Guardia Real?. Durante la II República cambia a lo que se llamó Guardia Presidencial y cambian algunos de sus símbolos. Por ejemplo, en vez de corona tradicional hay una corona de almenas. 

Coraza de la Guardia Presidencial en la II República
(Foto SIEMA)

Libro de artillería en el expositor de libros antiguos. Además, cuentan con una importante biblioteca  y también vitrinas que muestran regalos recibidos o uniformes llevados por personajes ilustres
(Foto SIEMA)

Maniquís con guardias reales en la actualidad (Foto SIEMA)

Guardia Real especifica para montaña (Foto SIEMA)

Gorra actual, mucho más cómoda que las anteriormente usadas
(Foto SIEMA)

Vista general del Museo de Carruajes (Foto SIEMA)

Una de las salas más impactantes por su originalidad es la de la Guardia Mora. Mandada construir por Franco en los años 40 para la guardia mora que se trajo de África. Franco conocía muy bien África y sus costumbres. Sabía que era mejor disponer para esos militares norteafricanos de una sala decorada por ellos mismos, donde realmente estuvieran a gusto. Consta de un cuerpo rectangular central amplio y, dos laterales más estrechos, a cada lado tras las arquerías. En el centro una fuente árabe baja. También encontramos lámparas típicas con velas aromáticas, cachimbas, mobiliario de madera labrada y pintada como las mesas para el te, trabajos en estuco y madera pintada a estilo árabe. Incluso contemplamos curiosas inscripciones como: " alá es grande", Tetuán..o " que te mejores", esta última junto al espejo.En los laterales, sillas de montar que eran muy valoradas y fueron regalo de jefes de estado o personajes ilustres.  

Detalle de labrado y mocárabes de la Sala Guardia Mora
(Foto SIEMA)

Detalle capitel con inscripción (Foto SIEMA)

Fuente central y lámparas aromáticas de la Guardia Mora
(Foto SIEMA)

Foto que representa a las fuerzas indígenas regulares de Tetuán
en la Plaza Mayor de Salamanca,  1937 (Foto SIEMA)

Mesa y farol (Foto SIEMA)

Visión general de la sala, con los arcos de separación y la techumbre de madera
(Foto SIEMA)

Merece la pena darse una vuelta por el jardín y caballerizas. También por el patio de las batallas: con su fuente central, su galería con arcos en la parte de abajo y la decoración en pilastras y azulejos. Todo ello está organizado a base de amplios patios, con decoración en azulejos o ladrillo muy bonita. En el jardín principal, una escalinata nos conduce hacía la parte posterior, dejando en medio pequeños espacios abiertos con fuentes . 
Curioso azulejo con las virtudes de la Guardia Real, según poema de Calderón de la Barca
(Foto SIEMA)

Precioso zócalo de azulejos de generales importantes, antes 
de llegar al Patio de las Batallas (Foto SIEMA)

Patio de las Batallas , restaurado en 1997(Foto SIEMA)

Otro de los rincones más bonitos con elegantes jarrones, bancadas y maceteros con azulejos, así como la fuente (Foto SIEMA)

En la parte más elevada de los jardines disponen de un pequeño mesón y dependencias de uso público para eventos. Claro que supongo que tienes que estar vinculado con la Guardia Real. De esa parte y jardines son las únicas imágenes de que dispongo. Como este es un blog para difundir patrimonio de Madrid, si ya tienen más interés en conocer la historia militar les aconsejo acercarse al sitio web de la guardia o al propio museo. Espero haberos descubierto otro rinconcito de El Pardo. Para cualquier cosa, ya sabéis que estamos abiertos a comentarios o contactar por mail (info@siema.es) facebook Proyecto SIEMA o Twitter @siemamadencanto . 

Maribel Piqueras

Fuentes decorativas de tritones en los jardines 
(Foto SIEMA)

Mesón (Foto SIEMA)

Salida del famoso Cristo de los alabarderos del Palacio Real
(Foto tomada en la capilla de la Guardia Real Pardo por SIEMA)