Síguenos por correo electrónico

martes, 10 de abril de 2018

Cuesta de Santo Domingo: Sto Domingo el Real y Palacete Duque de Granada y Ega

Hoy me quiero entretener en la Cuesta de Sto Domingo, especialmente en la historia de dos de sus más importantes monumentos. Calle pequeña, empinada, pero muy importante para la historia y patrimonio de Madrid. Le da nombre a esta zona el famoso convento de Santo Domingo el Real, que se situaba en los lados pares de la cuesta, ocupando una gran solar e, incluso, cogía la parte de arriba de la cuesta. Era el convento más grande de Madrid, destacando en él su iglesia. En sus inicios pertenecía a la rama masculina y estaba situado en otro punto, más cerca de la puerta de Valnadú. Pero al visitar ese primer convento el propio Santo Domingo, durante el verano de 1218, percibió que esos 16 monjes que lo habitaban vivían demasiado bien, con el peligro de descuidar la piedad y el espíritu de la orden. Así que decidió dispersarlos por Europa, trasladar el convento a otro punto y hacerlo de la rama femenina. Lo fundó en esta misma cuesta y será el primer monasterio de clausura de dominicas que hubo en España. Dejó a su propio hermano, Manes de Guzmán, como capellán de las monjas. Las monjas actuales de Sto Domingo el Real todavía conservan una copia de la carta que Sto Domingo les escribió al fundarlo. Desde entonces tuvo muchos donativos y privilegios por parte de la corona de Castilla, los nobles y el concejo de la villa de Madrid. En el plano sacado de Isabel Gea muestra la gran extensión que ocupaba: la parte final de la Cuesta o la calle actual de Campomanes, que pasaba por el centro del convento e incluso se puede rastrear el patio central del convento en esa misma calle.

Isabel Gea ( "El Madrid desaparecido")


Cuesta de Sto Domingo, que llevaba a la Plazuela de Sto Domingo, 
con la fuente en medio y la gran extensión que ocupaba el monasterio 
a la derecha (Detalle del plano de Texeira, s XVII)

Fernando III les otorgó grandes donaciones, así pudieron hacer la gran huerta que llegaba casi al Alcázar y se conocía como "la huerta de la priora". Alfonso X hizo un edificio de mayor tamaño. Sancho IV las eximió de pagar impuestos. Con Enrique III se hizo la capilla mayor gótica. En él se enterraron algunos infantes y reyes castellanos. Por ejemplo DªBerenguela (hija de Alfonso X), Dª Constanza (nieta del rey Pedro el Cruel) o el príncipe Juan (hijo del rey Pedro el Cruel). Dª Constanza fue la priora durante 38 años y decidió entonces trasladar al convento de Sto. Domingo el Real los restos de su abuelo. Ambas tumbas, la de Constanza y la de Pedro el Cruel, se conservan en el Museo Arqueológico de Madrid. Son unas obras de arte realizadas con toda minuciosidad en alabastro. Al destruir el convento en el s XIX la mayoría de los enterramientos se llevaron a la cripta de la iglesia de San Antonio de los Alemanes. También estuvo un tiempo enterrado en este convento el príncipe Carlos, hijo de Felipe II.
Estatua orante de Pedro el Cruel en el Museo 
Arqueológico (Foto SIEMA)

Tumbas de infantas reales castellanas en la cripta de 
S.Antonio de los Alemanes (Foto SIEMA)

En el Monasterio de Sto Domingo el Real destacaba la iglesia, de ábside mudejar, y que fue reedificada en 1613  por orden de Felipe III. Constaba de dos naves paralelas, donde sobresalía la capilla mayor situada en una de las naves. Juan de Herrera realizó el coro en estilo más sobrio. Conservaban la pila de piedra medieval donde se bautizó Sto. Domingo. Estaba en Caleruega, pero Alfonso X (rey emparentado con los Guzmanes) se interesó por ella y mandó llevarla hasta este convento de Madrid, la revistieron de plata y siempre se ha usado para bautizos reales. La cubren con una funda y la trasladan cuando sea necesario. Os sorprenderá saber que hasta el actual Felipe VI ha sido bautizado en ella. Todavía hoy en día la mantienen las monjas. La fachada principal, que estaba orientada al Alcázar de los Austrias, quedó tapada por unas casas y, a fines del s XVII, realizaron una entrada lateral al mismo, por medio de un pórtico de arcos clásicos, que es el que aparece en los grabados de época y el que el propio Mesonero Romanos publicó en su obra "Paseos histórico-anecdóticos por las calles de la villa". En la misma manzana, en su parte posterior, había una tapia que las separaba de otro convento, el de Nuestra Sra de los Ángeles. Como son muchos siglos de historia y un convento de enorme importancia daría para varios libros hablar del mismo y esta entrada es sólo un blog divulgativo, que busca hacer los más visual posible el patrimonio de Madrid. De ahí que complementemos con visitas guiadas por nosotros. Las que no son de grupos cerrados o empresa, sino que admiten posibilidad de inscripción individual se suelen publicar en agenda en nuestra web www.siema.es, en facebbok o twitter. Para más información de esta o cualquier otro recorrido podéis contactar con info@siema.es. Volviendo a Sto Domingo hay en él anécdotas famosas como el fantasma del cura asesinado por Pedro el Cruel, o la quema de libros de Enrique de Villena por orden del rey Juan II. O en incendio del convento de Nra Sra de los Ángeles en 1617, del que se salvaron las monjas ayudadas de aquel  por un boquete que hicieron las monjas de Sto Domingo en la tapia que separaba ambos conventos.
Pila bautismal de Sto Domingo, usada por la monarquía 
española hasta hoy (Foto SIEMA)

Coro de Sto Domingo el Real (Grabado de 1850)

Pórtico de entrada a Sto Domingo y fuente de Sto Domingo
(Foto de SIEMA del grabado de Luis Meunier, publicado por Mesonero Romanos)

Durante la Guerra de la Independencia la comunidad dominica abandonó el monasterio, que sirvió de cuartel al ejército francés. El rey Fernando VII restableció la comunidad en 1814 y, tanto él como Isabel II, lucharon por mantenerlas en el mismo lugar. En 1869 se ordenó su derribo. Pasaron por varios sitios  hasta que, en 1882, Vicente Carrasco les construyó un edificio neomudejar en la calle Claudio Coello nº 112. El propio rey Alfonso XII les ayudó a hacer el traslado de todas sus pertenencias en coches. Pero han perdido la mayoría de su patrimonio, por deterioro, por la invasión francesa, por sucesivos cambios y por la Guerra Civil, que destruyó el importante archivo documental en 1936. Santo Domingo el Real sigue existiendo en la actualidad en la calle Claudio Coello. Con una bonita iglesia cubierta por cúpula abierta al público. La iglesia está decorada con retablos modernos: de Sto Domingo en el altar mayor y de la Virgen del Rosario. Destaca la capilla del Bautismo con la pila original. Luego, en la clausura, tienen la talla medieval de la Madonna de Sto Domingo que, junto con la pila, son los objetos artísticos que quedan del antiguo monasterio. La comunidad dominica es muy agradable y asequible para cualquier cosa que necesitemos. Lo he comprobado yo misma. Comentar también que en la calle Campomanes quedan visibles restos del patio grande y el pozo de los milagros, pero en una vivienda privada que no dejan acceder a hacer fotos. Mi amigo Carlos Osorio tuvo paciencia y se arriesgó y obtuvo fotos de lo que pueden ser restos de ese pozo de piedra. Antes de continuar con el negocio con encanto de la zona, que es el propio Palacete de los Duques de Granada y Ega, os pongo alguna imagen más del pozo y del Convento actual con la Madonna.

Talla medieval de la Madonna de Sto Domingo que tienen 
las monjas en la clausura. Es una imagen parecida a la Virgen de 
Valvanera (Foto cedida por la priora Sor María a SIEMA)

Convento de Santo Domingo el Real en la actualidad
(Foto SIEMA)

Detalle de la fachada principal con la escultura de Sto. Domingo
arriba (Foto SIEMA)

Sto. Domingo el Real como comunidad sigue existiendo
(Foto SIEMA)

Cúpula y vidrieras de la iglesia del convento de Sto Domingo
el Real (Foto SIEMA)

Detalle del altar mayor con la imagen del santo dominico
(Foto SIEMA)

Vivienda de fines s XIX en la calle Campomanes con los restos
del patio y el pozo de Sto. Domingo el Real (Foto SIEMA)

El pozo como macetero ( Foto Carlos Osorio)

El Palacete del Duque de Granada de Ega y Villahermosa se levantó sobre unas antiguas casas nobiliarias situadas en la Cuesta de Sto. Domingo nº 5 y 7. Tal como se aprecian en el plano de Texeira, donde incluso de ve el enorme patio. Ellas, según Mesonero Romanos, pertenecían a las casas del mayorazgo que había fundado el contador del rey, Francisco Garnica, a finales del s. XVI y que ,incluso, estaban dotadas de una gran torre que aparece en los diferentes planos y dibujos. Comenta también que en la que todavía estaba en pié a mitad del sXIX había vivido el propio cardenal Portocarrero, quien tuvo un papel muy importante en la política del último rey Austria y en la redacción de su testamento. Francisco Javier de Azlor de Aragón e Idiaquez era el VI Duque de Granada y Ega, título que heredó en 1850 y mantuvo hasta el año en que falleció, 1919. Ese Ducado de Granada lo creó Felipe V en 1729 a favor de Juan Idiazquez y Eguía, como premio a los servicios prestados por este capitán de sus reales ejércitos. Ega, el segundo título, hace referencia a un afluente navarro del Ebro. El XVI Duque de Villahermosa lo heredó un poco más tarde, al morir sin descendencia una tía suya, gran coleccionista de obras de arte y gran amante de los cuadros de Velázquez. Por tanto este aristócrata era Grande de España, poseedor de 13 títulos nobiliarios, de la orden del toisón de oro y otras muchas. Además, fué senador por derecho propio desde 1877 hasta su muerte y estaba muy bien relacionado con toda la élite política y cultural de la época. El Senado lo tenía justo al lado de su residencia, prácticamente en línea recta a la entrada de carruajes.
Fachada del Palacete del VI Duque de Granada y Ega (Foto SIEMA)

Palazzo de la Cancellería nuova, Roma (wikipedia)

Nada más heredar el título de Duque de Granada mandó hacerse una elegante residencia en Madrid, de grandes dimensiones. En 1851 le encargó el proyecto al arquitecto Matías Laviña, el cual se había formado en el arte renacentista y barroco romano, estudiando y viviendo durante 15 años en Italia. Para la construcción de este palacio se inspiró en el Palazzo de la Cancellería nuova de Roma. Un edificio de tres alturas, de cemento romano, en cuya planta noble se alternan los huecos de las ventanas (decoradas con medallones o decoración en estuco floral) con pilastras jónicas. Un marcado entablamento de líneas clásicas separa esta planta noble del la tercera con ventanas más pequeñas y sin decoración. El último piso es un añadido de la reforma actual al edificio original. La reforma actual con el fin de acondicionarlo como hotel se la debemos a los arquitectos Álvaro y Adriana Sans. Ellos mismos visitaron durante el verano del 2014 los edificios que habían inspirado a Laviña. Tenían ya experiencia por la reforma del Gran Meliá Roma Villa Agripina (2005-2010), donde unieron el patrimonio histórico encontrado con el estilo moderno y lo ambientaron en la pintura de Rafael. En el Palacio del Duque de Granada han mantenido los restos de patrimonio original que se pudieran: fachada, escalera principal,  patio interior, entrada de carruajes, caballerizas y algo de mobiliario original. Después han adaptado la construcción a las necesidades actuales. El resultado es una magnífica arquitectura combinada con una decoración de vanguardia y algunos elementos decorativos de anticuario verdaderamente espectaculares (tapices, consolas barrocas, vitrinas, bargueños, etc..). Las estancias son todo un homenaje a Velázquez en la decoración, incluso en el nombre de los cócteles que sirven, del cual SIEMA Matritensis ha disfrutado en numerosas ocasiones. Vamos a ver algunas imágenes de lo que queda del palacete, como la escalera principal, en zig zag y con barandilla de forja de hierro. También el amplio patio interior, inspirado en el patio del Palacio de la Cancillería de Roma, con sus lados con arquerías clásicas.

Escalera principal del palacio (Foto SIEMA)

Detalle del patio interior, cubierto tras la reforma, con arcos clásicos de 
medio punto entre pilares toscanos. Entre las enjutas un adorno que imita un
pequeño medallón (Foto SIEMA)

Lámpara de bronce dorado y cristal del sXIX, que pertenecía a uno de 
los salones del propio palacio del Duque de Granada. También se pueden observar las galerías
cerradas de la parte superior del patio (Foto SIEMA)

Habría tanto para mostrar del interior que os recomiendo meteros en la web del Gran Meliá Hotel Palacio de los Duques, inaugurado en el 2016 (Telf 915416700). Por el interior del mismo se sale a lo que era el recibidor original desde la entrada principal de carruajes, que daba a un gran jardín a la calle de La Bola. Toda esa zona está dispuesta con las barras del bar de copas y, a los lados, los diferentes restaurantes. Una gran verja de hierro nos abre las enormes puertas por donde entraban los carruajes hasta el pórtico de tres arcos clásicos que hacía las veces de entrada principal por el jardín. En el jardín se descubrió la base de la pila original de la fuente que se situaba en el centro y han realizado una reconstrucción de la misma, inspirada en el Renacimiento, como toda la arquitectura del palacio  original. A la derecha, las antiguas caballerizas, con sus paredes de ladrillo y cubierta de tejas. También la última reforma levantó el suelo original de piedra de las mismas, con los canales para el agua, y lo muestra con suelo de cristal en el restaurante llevado por los hermanos Torres en este punto del jardín.

Verja de entrada por la calle La Bola al palacete 
(Foto SIEMA)

Camino principal entre los jardines que dan a la calle la 
Bola. Al fondo el pórtico de entrada con tres arcos clásicos
(FOTO SIEMA)

Vista, desde un lateral,del jardín. Al fondo las antiguas caballerizas
cubiertas de tejas (Foto SIEMA)

Interior de las antiguas caballerizas donde se mantiene
el ladrillo original (Foto SIEMA)

Suelo original de las caballerizas con el canal para el agua
(Foto SIEMA)

Caballerizas, con el restaurante en su interior (Foto SIEMA)

Placa indicativa del restaurante Dos Cielos, que es el que 
se sitúa en las caballerizas (Foto SIEMA)

Este espacio es el recibidor tras el pórtico de entrada del jardín
(Foto SIEMA)

Cafetería del Gran Melía Hotel Palacio de los Duques
(Foto SIEMA)

Las Meninas nos reciben en la recepción del hotel
(Foto SIEMA)

Continuando nuestro recorrido visual e histórico por este gran espacio, después de las estancias del antiguo palacete, se amplió para hacerlo hotel en el sXX con parte del solar de un antiguo convento, en la parte alta de la cuesta. Ahí se ve desde el exterior un edificio más alto, con otra decoración exterior y con una puerta cancelada donde encontramos la inscripción de 1863. Un pasillo adornado con escenas de los cuadros de Velázquez, como "Los Borrachos", nos conduce a esa parte, donde tomamos el ascensor para subir a la terraza, desde allí se obtienen maravillosas vistas de Madrid por todos los lados. En ese punto suelen llevar águilas para evitar el destrozo que provocan las palomas. En una de nuestras visitas tuvimos la suerte de verlas e, incluso, la autora y parte del grupo se atrevió a sujetarlas en su brazo con el guante que se usa en la cetrería.

Puerta a la derecha del palacete, en edificio ampliado del mismo
(Foto SIEMA)

Los Borrachos nos saludan en nuestro camino
(Foto SIEMA)

Vistas desde la terraza, con el palacio real y la Almudena
al fondo. A la izquierda, la Ópera (Foto SIEMA)

Diversas torres al fondo :San Ginés, la Sta. Cruz, las de 
la Plaza Mayor, San Francisco, San Andrés (Foto SIEMA)

La autora del blog posando en la terraza con el águila
(Foto SIEMA)

Piscina en la terraza, siempre abierta a darse un baño
(Foto SIEMA)

No querría terminar sin agradecer al Hotel Melía Palacio de los Duques y, especialmente a Encarni de la Vallina (Coordinadora de grupos y eventos) la esmerada atención que nos han prestado y felicitarles por la minuciosa y delicada restauración del mismo. Hecha con muy buen gusto decorativo en esa fusión de lo antiguo y lo moderno. Muy recomendable para descansar, celebrar eventos, comer o tomarse una copa un día. Además, en la Cuesta de Sto. Domingo, donde casi todos los edificios pertenecen a la segunda mitad del s XIX, encontramos en el lado impar, pasado el hotel, unos elegantes bloques de viviendas, con sus puertas de buenas maderas con decoración elaborada, sus entradas decoradas con estucos clásicos y escaleras con forjas, sus grandes patios interiores, sus vidrieras, sus balconadas de forja románticas. Como el bloque de viviendas del nº 3, donde había vivido el propio Martínez Campos y otras personalidades. 

Maribel Piqueras

Cuesta de Sto Domingo, fachada del portal 3. Obsérvese el balcón acristalado sobre
la puerta principal y el friso de  estucos de la cornisa superior (Foto SIEMA)

Detalle de los trabajos de hierro y madera de la puerta (Foto SIEMA)

Hall  del mismo con las pilastras y estucos, además de la 
vidriera (Foto SIEMA)

Arranque de la escalera. Aquí vivieron también el poeta Varela
y Alcalá Galiano (Foto SIEMA)


lunes, 19 de marzo de 2018

Calle la Bola

Hoy quiero que conozcáis un poquito más la calle La Bola. Es una estrecha calle, empinada y con muy pocos números, pero está llena de encanto e historia. En el plano de Texeira aparece con el nombre de la Encarnación, porque era la calle que conducía desde el Monasterio de la Encarnación hasta la Plazuela de Sto. Domingo. En el siglo XIX se la conoció también durante algún tiempo con el nombre del General Malcampo. El curioso nombre de la Bola no se sabe a ciencia cierta su origen. La teoría más aceptada por todos los investigadores es que se debe a una gran bola de piedra situada en la esquina de la calle para evitar el paso de carruajes grandes. Otra teoría, más fantasiosa, nos habla de una pista de juego de bolos con una bola colgada en la fachada que el fuerte viento la arrancó un día y acabaría llegando hasta las habitaciones del príncipe Baltasar Carlos, en el Álcazar. Esta cercanía a la residencia real hizo que se situaran en ella casas de funcionarios de la corte. Con el paso del tiempo, se añadirían colegios, edificios relacionados con la educación, elegantes viviendas de principio de siglo XX, negocios centenarios o palacetes.

Detalle del Plano de Texeira donde se ve la empinada calle
de la Encarnación cruzándose con las Rejas y la calle de Sto. Domingo
(Foto Arte en Madrid)

Empezaremos por los números impares de la calle. Justo en la esquina de la calle la Bola con la Plaza de la Encarnación podemos ver un escaparate que nos llama mucho la atención. Se trata de Alambique (www.alambique.com). Es una tienda de utensilios de cocina, donde también se imparten talleres y cursos de cocina de calidad. La fundó en 1978 Clara María González de Amezua y en la actualidad lleva el negocio su propia hija, María Llamas. Desde su origen se podía encontrar aquí lo más novedoso en el ámbito de utensilios de cocina, por ejemplo, lo primeros moldes de silicona americanos y ese espíritu lo siguen manteniendo. En el mismo local hay una amplia oferta de cursos y talleres. El solar del s XVI en que se construyó el edificio sufrió varias transformaciones, pero mantiene las vigas de madera antiguas y las finas columnas de fundición del s. XIX. 

Alambique ocupa el inicio de los números impares de la 
calle la Bola (Foto SIEMA)

Interior de Alambique (Foto SIEMA)

Portada del sXVII en la calle La Bola 1, donde se aprecia el 
gran patio interior (Foto SIEMA)

En el nº 5 nos encontramos con el centenario Restaurante La Bola. En 1802, cuando la calle mantenía todavía el nombre de las Rejas, existía en este punto una botillería que se transformó en restaurante en 1870. Destaca su fachada esquinada revestida de madera roja con el rótulo y la bola en dorado. Su plato típico es el cocido madrileño, elaborado con los mejores ingredientes y cocinado de manera tradicional, tal y como se hacía a fines de s. XIX: en pucheros individuales de barro colocados sobre brasas de carbón. En los últimos años se le han concedido numerosos galardones por su buen hacer culinario. Se mantiene en primera línea desde hace cuatro generaciones. Ofrecen dos turnos de comidas en sus tres salones. Mantienen la decoración interior que recuerda la atmósfera de finales del s. XIX (zócalos de madera y revestimiento de paredes con el mismo material, lámparas y relojes decimonónicos). Para más información podéis consultar su web www.labola,es

Fachada del restaurante la Bola (Foto SIEMA)

Rótulo de la calle La Bola (Foto SIEMA)

Sobre la barra de la entrada (Foto SIEMA)

A fuego lento y de manera tradicional (Foto La Bola)

Segundo salón (Foto SIEMA)

Primer salón, donde destacan la lámpara, el reloj de pared, 
los zócalos de madera y las fotografías de personajes ilustres
(Foto La Bola)

Ava Gardner en la Bola (Foto La Bola)

Barra de entrada (Foto SIEMA)

Reloj de pared justo en la fachada que da a la calle 
La Bola (Foto SIEMA)

El Palacete que hace esquina con la calle Guillermo Roland es hoy la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la Comunidad de Madrid. Antes esa calle se llamaba de las Rejas porque todos sus edificios estaban dotados de grandes rejas de hierro. En 1901 se le cambió el nombre para homenajear a ese político del sXIX, Guillermo Roland. La casa pertenecía en 1612 al secretario del rey Felipe III, Juan de Cirica. Se le concedieron muchos privilegios como, por ejemplo, estar exenta de la regalía de aposento. Mantiene el estilo Austria de Gómez de Mora, de quien es también la puerta de la entrada principal. La base del exterior del edificio está compuesta por un gran zócalo de mampostería, con gran número de piedras, incluso de silex, que es el material utilizado en la cerca del Arrabal que corría por la calle de la Encarnación durante el sXV y que llegaba hasta la Puerta de Sto. Domingo. Tanto los materiales de la cerca como los de las murallas se reutilizaban. Podemos hablar de murallas y cercas "recicladas" en Madrid. El edificio es de dos alturas, con muros de ladrillo y sin decoración escultórica en el exterior. El revoque y la cornisa son más tardíos, del sXVIII. En 1770 se localiza con el nombre de Palacio de la Regalía o del Conde de Bornos. Interiormente está muy renovado. Conserva las bóvedas antiguas en los sótanos, también el patio y la escalera principal del mismo. En 1980 pasó al Estado español y el arquitecto García de Paredes lo reformó por completo, añadiendo además un piso más. 


Exterior de la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales 
de la Comunidad de Madrid, antiguo palacete de Juan de Cirica, secretario de Felipe III
(Foto SIEMA)

Puerta principal de entrada al palacete con las molduras rectas
de granito. s XVII. (Foto SIEMA)

Vista lateral del palacete desde la calle Guillermo
Roland (Foto SIEMA)

Patio del mismo (Foto Arte en Madrid)


Continuando nuestro paseo por el lado de los números impares terminamos encontrando el  Edificio de viviendas en el número 9, una de cuyas fachadas también da a la actual calle Fomento. Pertenece al Marqués de Rivadulla (quien compró también el título al famoso Marqués de Sta. Cruz). Este edificio estilo  belle epoque se terminó de construir en 1923, como indica un rótulo en la fachada de la calle Fomento. La decoración exterior está muy elaborada: preciosas rejas con motivos modernistas, alternancia de volúmenes curvos y rectos en las torres, frontones, ménsulas con decoración floral. Incluso presenta una esmerada decoración en la cornisa. Conserva la escalera principal de hierro y pasamanos de madera. Justo en el arranque de la escalera podemos contemplar una copia en escayola del Laoconte, que está considerada como una de las dos copias mejores que existen del mismo. La fachada del edificio que da a Fomento la comparten con el IES Sta. Teresa.

La Bola 9, uno de los dos torreones de la fachada
principal (Foto SIEMA)

Copia del Laoconte y arranque de la escalera principal
(Foto SIEMA)

Entrada principal en el número 9 (Foto SIEMA)

Remate del edificio en la calle Fomento con la 
inscripción de 1923 (Foto SIEMA)

Detalles de las elegantes molduras y ménsulas del los balcones
del edificio de viviendas (Foto SIEMA)

IES Sta. Teresa (Foto SIEMA)

Nos toca bajar por los números pares de la zona, donde encontraremos muchos edificios relacionados con la enseñanza como, por ejemplo, el nº 14, que parece ser sirvió para una de las sedes de la Asociación para la Enseñanza de la Mujer. O el n 6, que fue sede del Colegio de San Ignacio de Antioquía (1941). Utilizaron para ello el antiguo solar de unas casas nobles del s XVI y XVII, que luego sería Palacete del Duque de Granada y Ega. De este monumento hablaremos en la entrada siguiente del blog. El patio del colegio y sus canchas de deporte formaban parte del jardín y entrada para carruajes del Duque. También usaron las caballerizas del mismo. Hasta que en 1990 se haría cargo del mismo una cadena hotelera. Como veis, mucha historia de Madrid  en un tramo de calle estrecha que podéis recorrer con SIEMA Matritensis en las visitas guiadas libres a la zona. Éstas suelen publicarse en la web www.siema.es, en Facebook Proyecto SIEMA o en twitter @siemamadencanto. ¡Disfruten de las imágenes y de Madrid!

Maribel Piqueras
Bola 14, antigua Asociación de la Enseñanza 
de la Mujer (Foto SIEMA)

Patio del colegio San Ignacio, que ocupó parte del jardín de entrada y
caballerizas del Palacio del Duque de Granada y Ega. Hoy Hotel Gran 
Meliá Palacio del Duque (Foto SIEMA)

Verja que separa el jardín del palacete del Duque de Granada y la entrada de 
carruajes por la calle la Bola 6, que era la entrada principal (Foto SIEMA)

Otra vista de la entrada del Palacio que da 
a esta calle (Foto SIEMA)