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lunes, 19 de febrero de 2018

Palacete y fundición tipográfica Richard Gans

Hoy me gustaría detenerme en la curiosa historia de unos enormes edificios en la calle Princesa, como son el Palacete de Richard Gans  y la industria de Fundición Tipográfica con el mismo nombre. El empresario austriaco Richard Gans llegó en 1874 a España como representante de una importante compañía de artes gráficas belga. Vió futuro en Madrid con todo el desarrollo industrial y urbano durante la época de la restauración monárquica. Se montó de manera independiente y se dedicó a la propia producción tipográfica, trayendo las nuevas maquinarias desde Alemania. Así abrió en 1881 una moderna fundición tipográfica en Madrid que pasaría por diferentes sedes en la capital hasta instalarse definitivamente en la calle Princesa. Era la época dorada para este tipo de industrias: la prensa y publicidad las necesitaban. La entrada principal a la industria de fundición estaba en Princesa 65. Amplió comprando más pisos y también Princesa 63 y 61. Tenía planta en forma de T, ya que los talleres y grandes almacenes los situó en ángulo con la calle Princesa, en Altamirano nº 5, que se terminó de construir en 1911. Es de los pocos edificios llamativos de arquitectura histórica industrial que aún permanecen en Madrid y que, además, están construidos teniendo en cuenta la estética y la funcionalidad a la vez.

Puerta principal de entrada de carruajes  a las oficinas de las 
naves tipográficas(Foto SIEMA)

Interior de la entrada de carruajes a las oficinas, conserva 
los estucos y decoración original (Foto SIEMA)

Balcones a la calle Princesa del edificio de las industrias tipográficas,
con sus cristales y rejas originales (Foto SIEMA)

Llama la atención la elegante y cuidada estética para ser un edificio de uso industrial, con esos balcones de hierro y decoración geométrica en espirales en su parte inferior, los cristales como vidrieras, el amplio hall con decoración de estuco clásica. La fachada de las naves industriales que dan a la calle Altamirano constan de tres cuerpos verticales, los dos laterales con terminación recta y el central, con frontón semicurvo, lleva las iniciales de Richard Gans destacando en rojo sobre el amarillo de la pared. Simetría también en las cristaleras. Curvas las de la parte superior y rectangulares las inferiores.  Es un edificio de grandes dimensiones que todavía hoy destaca y llama la atención cuando paseas por la zona.

Detalle de las puertas de  entrada a las naves industriales
por la calle Altamirano (Foto SIEMA)

Fachadas a la calle Altamirano de las industrias tipográficas Gans.
(Foto SIEMA)

Retrato de Richard Gans con su firma
(Foto Unos tipos duros)

Richard Gans fue ganando prestigio económico y social en la capital. En 1915 el propio rey Alfonso XIII le otorgó la encomienda de Isabel la Católica por los servicios prestados, más adelante recibirá también la de Carlos III. Se casó con Matilde Gimeno García, con la que tuvo tres hijos: Ricardo, Amalia y Manuel. El patriarca del clan industrial, Richard Gans falleció el 9 de Octubre de 1925, dejando en Madrid un bonito palacete como residencia familiar, justo en frente de las oficinas de las industrias tipográficas. El Palacete Gans situado en Princesa nº 66 tiene más profundidad de lo que pueda dar sensación la fachada. Los trabajos de hierro de la puerta con decoración curva vegetal recuerdan al modernismo. Mientras que las ménsulas que sostienen los balcones y las molduras arquitrabadas sobre los mismos se inspiran en un arte sobrio clásico, como la arquitectura alemana de principios s XX. 
Vista lateral de la fachada del Palacete Gans en 
Princesa 66 (Foto SIEMA)

Detalle de la puerta de entrada al palacete (Foto SIEMA)

Balcón principal del Palacete Gans (Foto SIEMA)

Banquete de Ricardo y Matilde en el Ritz en 1915
(Foto Todo colección)

En los espacios interiores y, sobre todo, en el jardín interior, nos sorprende el juego de luz y volúmenes, los colores y el uso de la cerámica para la decoración del jardín. En el hall recorre las paredes un friso con escudos austriacos que nos indican el origen de la familia y destaca la decoración con palmetas. Todo el patio interior está revestido de cerámica. Los pasillos laterales son de loza roja en el suelo, pero a los lados se disponen unos pilares y franjas revestidos de cerámica vidriada con decoración floral, geométrica o ,incluso animal, de colores muy vivos e inspiración andaluza. En el centro, sobre una base de ladrillo, destaca la gran fuente con forma de trébol de cuatro hojas y surtidor cónico. En la pared del fondo, una fuente con figuras alegóricas de cerámica representando a un varón y a una mujer ,con formas modernas tendentes al geometrismo, nos llevan al surtidor con máscara de león. Los tonos azul y rojo predominan en la cerámica de este patio tan vistoso. Su construcción coincide con la del jardín de la casa de Sorolla, donde también se utilizó mucha cerámica, pero de otro estilo.

Hall del palacete adornado por Navidad
(Foto SIEMA)

Escudos austriacos con las águilas bicéfalas en el hall
(Foto SIEMA)

Fuente con surtidor cónico en el centro del patio
(Foto SIEMA)

Pilón en la pared (Foto SIEMA)

Detalle de los dibujos de esa fuente y el mascarón
surtidor (Foto SIEMA)

Pilares revestidos de cerámica situados en las esquinas 
del patio interior (Foto SIEMA)

Detalles de la cerámica (Foto SIEMA)

Pasillos laterales del patio (Foto SIEMA)

Bancos de cerámica que recuerdan a la disposición
de los bancos en la casa de Sorolla (Foto SIEMA)

Bonito efecto de los diseños de la fuente central vista 
desde arriba (Foto SIEMA)

Richard Gans habitó poco esta casa, ya que falleció en 1925. Menos mal que no vió la sucesión de historias trágicas por las que pasó su familia. La propiedad pasó a su mujer e hijos. Los varones se hicieron cargo del negocio familiar. El 17 de agosto de 1936 sacaron a Ricardo y Manuel del palacete de Princesa y los asesinarían las milicias republicanas. Su hija Amalia continuó con el negocio y propiedades que perdieron mucho patrimonio durante la Guerra Civil. Pensar que a los Gans les pertenecieron numerosas manzanas del barrio de Arguelles, desde fines del sXIX en adelante. Su hija se hizo cargo hasta 1975 y después pasó a la nieta. Amalia nieta fue asesinada en circunstancias extrañas en el 2011, con lo que se percibe cierta mala suerte para los herederos de Richard Gans. Hoy en día se mantienen las naves industriales y el palacete se alquila para eventos, como el Town Market en Navidad. Incluso IKEA montó en la Navidad del 2017 un hotel en la residencia de los Gans. A esos eventos corresponden las fotos del interior conseguidas por Pituca, asistente habitual a las visitas guiadas por SIEMA Matritensis. A quien le agradecemos su ofrecimiento a dejárnoslas para el blog. Se puede ver en ellas el mobiliario actual de IKEA, pero se mantienen los trabajos de forja modernista en las ventanas y se perciben las grandes dimensiones del salón central que da su balcón a la calle y también tiene vistas al jardín. Para más información de nuestras visitas y conferencias podéis seguirnos en Facebook Proyecto SIEMA o Twiter @siemamadencanto.

Maribel Piqueras

Detalles de la barandilla de hierro hacia el 
patio interior (Foto SIEMA)

Puerta de hierro y cristal de los balcones del salón
(Foto SIEMA)

Salón principal con sus pilares y su suelo de cerámica
(Foto SIEMA)



martes, 13 de febrero de 2018

Rosario Weiss madrileña desconocida, ahijada de Goya

Estos meses se expone en la Bilbioteca Nacional de Madrid la obra de Rosario Weiss, una madrileña desconocida, gran dibujante y litógrafa. A mí y a todos los grupos que hemos guiado con SIEMA Matritensis nos ha sorprendido bastante la exposición, que muestra una mujer adelantada a su época y una dibujante excepcional. Por eso nos proponemos, con estas líneas, dar a conocer un poco más su figura. Rosario Weiss Zorrilla nació en Madrid , el 2 de octubre de 1814. Era hija de Leocadia Zorrilla y de Isidoro Weiss (éste tenía antepasados judíos, de padres alemanes con negocios de joyerías en la capital). El apellido Weiss es de procedencia judía y significa "blanco". Fue bautizada en San Ginés y vivió con su familia en el número 2 de la propia calle Mayor. La convivencia resultó muy difícil entre ambos, así que los padres de Rosario se separaron, quedando el hermano mayor , Joaquín, bajo la tutela del padre y los dos pequeños -Guillermo y Rosario- con la madre. La madre de Rosario, Leocadia, procedía de familia hidalga dedicada también al comercio y estaba acostumbrada a vivir bien. Ya conocía al pintor puesto que, al quedar huérfana, la había cuidado la hermana de su madre, Juana Galarza, que era la madre de la esposa de Javier Goya, hijo del artista. Para tener un sueldo con el cual subsistir ella y sus hijos entró a trabajar como ama de llaves para Goya en la Quinta del Sordo. En 1820 ya están viviendo con el pintor. Goya se encariño con la niña, la llama "mi Rosario" e, incluso, en cartas a sus amigos pide que la "traten como si fuera su hija".  Aunque algunos llegan a decir que es en realidad hija de Goya, no hay ninguna prueba de ello, sino según las últimas investigaciones, todo lo contrario. Por eso Weiss le dió el apellido y siguieron viviendo en el piso de la calle Mayor aún separados. Pero lo que es seguro es que Goya la quería mucho y la consideraba su ahijada. El pintor percibió las dotes que tenía la niña y, a los 7 años, a la vez que la enseñaba a escribir le introducía también en el arte del dibujo. Goya le preparaba dibujos que ella copiaba o completaba. Se conserva toda la etapa de formación de Rosario desde su más tierna infancia. Por ejemplo una serie de hojas finas atadas por la izquierda como en cuadernillo, donde Goya le dibujaba unas figuras y ella reforzaba las líneas o daba aguadas, etc. Son figuras de la iconografía goyesca conocida, muy parecidas a las usadas en la serie de los Caprichos.

Una Manola: Leocadia Zorrilla, oleo sobre pared pintado por Goya
(Museo del Prado)

Arriba, grabado de la Quinta del Sordo. Biographie de Goya de 
Charles Yriarte, 1867. Biblioteca Nacional (Foto SIEMA)

Retrato masculino, de Goya y Rosario Weiss, 1821-24. Museo 
Lázaro Galdiano (Foto SIEMA)

En esa finca de la Quinta del Sordo, Goya pintó las paredes directamente al óleo. Son las famosas pinturas negras, excepto el retrato de Leocadia melancólica, que lleva algo más de color. Se conservan muchos dibujos trabajados por ambos (Goya y Rosario), donde todavía la niña utiliza trazos inseguros. Cuando Goya partió para Burdeos, el 30 de mayo de 1824, dejó a Rosario en Madrid bajo la tutela de su amigo, el arquitecto Tiburcio Pérez. Se exponen dibujos preciosos de este tiempo también, como las columnas salomónicas que tenía el arquitecto en su salón, con la forma exacta de medirlas. O las copias de escenas de los Caprichos de Goya, como la de "El sueño de la razón produce monstruos". Todas ellas dibujadas por una niña de tan solo 10 años.

Estudio de columna salomónica, Madrid, 1824. Museo del 
Romanticismo (Foto SIEMA)

La de la derecha es la copia de Rosario del "Sueño de la razón
produce monstruos" (Foto SIEMA)

Las ideas liberales de Goya no encajaban con el absolutismo de un rey como Fernando VII. Cuando terminó el trienio liberal, Goya decidió trasladarse a Burdeos, no como exiliado, sino porque libremente quiso. Si que se unió allí con todo un importante grupo de exiliados liberales: políticos, nobles, militares, artistas, comerciantes o banqueros. A ellos los retrató y conectó también con Rosario y Leocadia, quienes se le unieron en septiembre de 1824. Goya enseñó allí a Rosario la técnica de la litografía, recorría con ella las ferias de Burdeos, contemplando los circos o espectáculos curiosos que luego dibujaban. También la matriculó en la Academia del pintor Pierre Lacour en 1825. El dibujo expresivo, romántico de Goya, dió paso a la técnica realista, de líneas claras y precisas que imponía el neoclasicismo de Ingres en Francia. Rosario realizó muchos retratos, paisajes, alegorías y se perfeccionó como litógrafa. En la exposición se pueden ver esos dibujos de formación para trabajar las posturas, los rostros, la vestimenta de los retratados. También la impresionante litografía del "Genio de la Libertad"

Feria de Burdeos, de autor francés (Foto SIEMA)

Pierre Lacour de Jean-Pascal Adolphe Papin. 1846, Museo de Bellas
Artes de Burdeos ( Foto SIEMA)

Retrato de Goya en Burdeos, Rosario Weiss, 1826. 
Museo Lázaro Galdiano (Foto SIEMA)

Goya falleció el 16 de abril de 1828 en Burdeos. Se exponen interesantes misivas entre Moratín y Leocadia donde éste le responde a sus quejas de desamparo en que les dejó Goya. Ya que en el testamento que había redactado en Madrid  el pintor dejaba todo a su hijo Javier. Sabemos que Goya hizo un documento posterior, en Burdeos, donde también dejaba una cantidad a Leocadia y Rosario, pero Leocadia había roto el documento porque le pareció demasiado poco. Moratín le reprocha que no hubiese llevado al notario esos documentos. Leocadia siempre hace alarde de un carácter muy fuerte. Rosario sigue ganándose la vida en Burdeos con sus retratos. Incluso Goya la había contactado con las hijas del infante D. Luis de Borbón, grandes amigas de Goya, a quienes el pintor había retratado de niñas en la residencia de Arenas de San Pedro. Estaban exiliadas en París, pero la Condesa de Chinchón falleció pronto y será su hermana, Mª Luisa, la Duquesa de San Fernando quien le echará una mano. En los retratos se percibe el interés de Rosario por la moda femenina, tan importante en París y en toda Francia. Ella misma viste esa moda parisina  y su elegancia llamará la atención en su regreso a Madrid. También hay un dibujo de un autorretrato mirando al espectador y pintando en su mesa de trabajo, que parece afirmar la profesión de mujer pintora ("Autorretrato en la mesa de dibujo", de 1830-32. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando)

Retrato de Moratín de autor español (Foto SIEMA)

Retrato de una dama judía de Burdeos. 1831. Museo 
del Prado (Foto SIEMA)

La lechera de Burdeos, Goya. Museo del Prado. Dicen que en esta obra
la modelo fué Rosario

Mª Luisa de Borbón, Duquesa de San Fernando (Goya, 1800)

En 1833, con la amnistía otorgada a los liberales exiliados,  Rosario regresó a Madrid. Tenía 19 años. Para ganarse un sueldo empezó a trabajar como copista del Museo del Prado y, más tarde, de la Academia de San Fernando. Además, mujeres litógrafas había muy pocas en el s XIX y ella era la mejor en España, a pesar de su juventud. Copió al óleo y a lápiz pinturas de los grandes maestros para encargos particulares. Muchas del propio Goya. En 1834 empezó a presentar sus trabajos a las exposiciones anuales de la Real Academia de San Fernando. En 1837 se inauguró el Liceo Artístico y Literario, motor del movimiento romántico. En el participaba en las sesiones de competencias que se celebraban semanalmente, dibujándose unos a otros socios. Contactó con importantes artistas, literatos, músicos o clientes burgueses. Se especializó en retratos a lápiz y litografías y sus trabajos fueron muy elogiados. Destacaba el realismo de sus delicados trazos a lápiz, donde le interesaba lo esencial, no lo decorativo de los fondos. Los retratos que realizó de otros socios, como Espronceda, Larra, Zorrilla, o Mesonero Romanos figuraban después también en las obras literarias publicadas por los mismos entre los años 1840-42

Copia del retrato de los Duques de San Fernando de Tegeo. 1836, 
Rosario Weiss (Foto SIEMA)

Retrato femenino, 1840. Rosario Weiss (Colección Cidón Madrigal)

Retrato del Curioso Parlante,  1842. Rosario Weiss, colección
particular de Marqueses de Valdegamas (Foto SIEMA)

Zorrilla, 1841. Rosario Weiss .Biblioteca Nacional.
(Foto SIEMA)

Gaspar de Aguilera y Contreras, I Marqués de Benalúa
1836. Rosario Weiss. Colección Christián Colón de Carvajal.
(Foto SIEMA)

Hermanos Velluti y Tavira. 1838. Rosario Weiss. Colección
Gutierrez Alcaide (Foto SIEMA)

Esta mujer joven, con la fama de retratista conseguida en Francia, tuvo una meteórica carrera ascendente en Madrid que culminaría con su nombramiento como académica de mérito por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en 1840. La Comisión de la Academia la dispensó de los ejercicios reglamentarios para ser admitida y le pidió sólo una obra, la "Virgen de la Contemplación". Con ese nombramiento como académica consiguió tener un mayor prestigio profesional. Sigue pintando paisajes y finos retratos. Sus paisajes ahora son de corte romántico: ruinas, luces crepusculares, fortalezas medievales. También una vegetación muy detallada, especialmente de los bosques en torno al Escorial, donde pasó el verano de 1841. Cuando los liberales de Espartero llegaron al poder, en marzo de 1841, este general quiso renovar todo el personal que estaba encargado de la formación de Isabel II y Luisa Fernanda. Arguelles fue nombrado tutor de la niña, se mantuvo a Quintana (amigo de Rosario y socio del Liceo) como instructor y a la condesa viuda de Espoz y Mina como aya. Rosario trabajó un tiempo como profesora de música de las niñas. Era una experta pianista desde niña y así lo refleja Galdós en una de sus obras. Después, Quintana consiguió que entrara como profesora de dibujo de Isabel II. Desde enero de 1842 ocupó este puesto hasta que falleció el 31 de julio de 1843, con tan sólo 28 años.
Virgen de la contemplación, 1840. Real Academia de Bellas
Artes de San Fernando (Foto SIEMA)

Bosques de Fresnos, El Escorial 1841. Barcelona, 
colección particular (Foto SIEMA)

Guillermo Weiss, 1842. Rosario Weiss. Museo Lázaro Galdiano.
(Foto SIEMA)

Quintana, 1836. Rosario Weiss
Biblioteca Nacional (Foto SIEMA)

Obra Ayacuchos, de Episodios Nacionales de Galdós. Abajo a
la izquierda menciona el trabajo como profesora de música en 
palacio de Weiss (Foto SIEMA)

Isabel II estudiando geografía, copia de Vicente López. El cuadro es de 
1842, el mismo año en que Rosario Weiss fue su profesora (Foto SIEMA)

Como veis, una exposición muy sugerente de una pintora bastante desconocida. Agradezco a Carlos Sánchez Díez las explicaciones impartidas en la presentación a al prensa y su estupendo catálogo razonado de la propia exposición y animo a contemplarla despacio. Con SIEMA Matritensis estamos haciendo visitas guiadas a la misma. La última será el viernes 2 de marzo a las 11h. Y las demás las privadas que nos han pedido o nos pedirán. El contacto es info@siema.es . Hasta pronto

Maribel Piqueras






lunes, 29 de enero de 2018

Ventura Rodriguez y Madrid

Ventura Rodriguez Tizón es el hijo mayor de Ventura Rodriguez Pantoja y su primera mujer, Jerónima Tizón de Espinosa. Nuestro protagonista nació el 14 de julio de 1717 en la localidad madrileña de Ciempozuelos, porque ahí residían sus padres. Su padre trabajaba como aparejador del real sitio de Aranjuez, pero allí no se organizó el poblamiento civil  normal hasta Carlos III, por eso la mayoría de los trabajadores tenían que residir en otras poblaciones cercanas a ese real sitio del S de Madrid. El rey Felipe V ordenó ciertas reformas en ese palacio, como el parterre. Ventura acompañaba muchas veces a su padre y era tal su maestría como dibujante que, con tan sólo 15 años, en 1732, ingenieros franceses como Marchand le emplearon como delineante en esas obras del parterre.

Ventura Rodriguez pintado por Goya en 1784, copia de 
Zacarías González Velázquez ( R.A.B.A.S.F)

Parterre del Palacio de Aranjuez (Foto SIEMA)

Al visitar Juvara esas obras de Aranjuez, en Diciembre de 1735, quedó admirado de la manera de dibujar de Ventura y se lo llevó consigo como ayudante para los planos del nuevo palacio real. La inesperada muerte de Juvara por gripe, en Enero de 1736, hizo que Ventura siguiera trabajando en Madrid como mano derecha de Sacchetti. Contando sólo 19 años está trabajando el los planos del Palacio Real, pasando a  ser, en 1741, "Aparejador de las obras reales y Primer Oficial de Líneas". Sacchetti le va formando  y, encantado de la perfección del trabajo de Ventura, le promocionará a diferentes cargos. Es en esas obras del Palacio Real, cuya primera piedra se colocó en 1739, donde se gestará otra forma de hacer arte en España, trayendo de Francia no sólo el protocolo Borbón, sino la enseñanza centralizada de las diferentes artes y los orígenes de la reales academias. La rama de arquitectura en torno a Sacchetti y la de escultura dirigida por Olivieri. Cuando en 1752 se funda oficialmente la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Ventura Rodriguez pasó a ser el Director de los estudios de arquitectura de la misma. Sin haber pisado nunca suelo italiano conocía perfectamente el arte barroco italiano: Borromini, Bernini, Carlo Fontana, Guarino Guarini, etc..Es en ese estilo donde se inspira para la mayoría de sus obras hasta los años 70. Por eso la magnificencia de sus obras, la exageración decorativa, el uso de la curva, de muchos focos de luz, del orden colosal, de óculos, medallones, casetones o efectos ópticos. Lo captó perfectamente a través de libros, estampas, planos, con los que formó una estupenda biblioteca, que sirvió también a los alumnos de la Real Academia de Bellas Artes. En su persona unió la práctica de la arquitectura con la docencia de la misma. Es maravilloso poder contemplar la perfección de sus planos: el uso del lápiz, plumilla, aguada, el dominio de la perspectiva, de la luz, del espacio y la composición. Además de ir explicados minuciosamente en los márgenes muchas veces. Como acabo de comentar en el Palacio Real se formó y allí hará la Capilla barroca del mismo, en época del rey Fernando VII que le preferiría incluso a su maestro Sacchetti. 

Palacio Real de Madrid (Foto SIEMA)

Planta del Palacio Real basada en los planos de Sacchetti, 
en el lado N del mismo la capilla realizada por Ventura basándose en elipses

Interior de la Capilla real ( Viaj€uro)

Durante el reinado de Fernando VII pasó a ser el arquitecto preferido del rey y también trabajó para importantes casas nobiliarias en Madrid. Cerca de la residencia de los Berwick Liria y, por encargo de los mismos, construyó la barroca Iglesia de San Marcos, terminada en 1753 y que le dió gran fama. Era un homenaje a Felipe V y su triunfo en la batalla de Almansa que tuvo lugar el día de la festividad de San Marcos, por eso la iconografía de las pinturas de la cúpula central. En ella quiso ser enterrado Ventura Rodriguez y así fue, cuando falleció en Madrid el 26 de Agosto de 1785 en su casa de la calle Leganitos 13. En San Marcos estuvo enterrado junto a su tercera mujer hasta que, en 1869, el gobierno decidió el traslado de tumbas de personas ilustres a San Francisco, donde sólo permanecería unos pocos años, pues en 1775 se trasladó su cuerpo a la capilla de Belén o de los Arquitectos que él mismo había diseñado para la Iglesia de San Sebastián. Para el Marqués de Regalía hizo en esas fechas su palacio. También su fama le llevó pronto a hacer diseños por toda España, por ejemplo la Capilla del Pilar de Zaragoza en la que trabajó desde 1753.

Fachada de S. Marcos (Foto SIEMA)

Planta de San Marcos, la iglesia de las 5 elipses
(wikipedia)

Capilla del Pilar, Ventura Rodriguez
(Archivo Catedral de Zaragoza)

La llegada de Carlos III supuso un cambio decisivo en la producción de Ventura Rodriguez, que ya no trabajará más para los reales sitios, pues el nuevo rey se trajo de Italia a Sabatini, que se encargaría de las obras del Palacio Real de Madrid. Tanto Sacchetti como Ventura fueron relegados y el primero fallecería bastante entristecido en 1764, pasando todos sus cargos a Ventura. Es entonces cuando realiza importantes proyectos urbanísticos y de edificios para la capital. ¡Madrid le debe mucho a Ventura!. Era desde 1764 "Arquitecto Mayor de Obras y Fontanero del Ayuntamiento de Madrid!. También trabajó para el Consejo de Castilla y para el Consejo de la Inquisición. Durante el reinado de Carlos III Ventura Rodriguez ocupó dos veces el cargo de Director General de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (trienio desde 1768-1770 y de 1777-79), donde vivió importantes polémicas arquitectónicas como, por ejemplo, durante la construcción de la Iglesia de San Francisco el Grande, cuyo proyecto no fue aceptado al final. Se relacionó con notables personajes ilustrados de la época: Francisco Carvajal, Jovellanos o artistas como Goya, Paret, Felipe de Castro, Flipart, Diego de Villanueva, etc. Mantuvo una gran amistad con el hermano más pequeño del rey Carlos III, el infante D. Luís de Borbón, un auténtico príncipe ilustrado, además muy amante de la naturaleza. Para él edificó un palacio único en su tipología en el s XVIII español. El Palacio del Infante D. Luis en Boadilla, era una residencia temporal de carácter lúdico que se hizo en una zona de cazaderos cercana a la corte de Madrid. Allí acudía D. Luís junto a su hermano Carlos en muchas ocasiones. Ventura pensó en un palacete integrado completamente con la naturaleza, una edificación eminentemente horizontal, con dos terrazas laterales desde donde acceder a los jardines. De exterior muy sobrio, con líneas clásicas, pero de estilo barroco en los espacios, luces y cubiertas interiores, especialmente en la capilla. Allí pasaría temporadas el infante D. Luís de Borbón antes de casarse: organizando cacerías, veladas de música con Boccherini, ordenando sus gabinetes de libros y de Ciencias Naturales. Así como cuidando sus pajarera, bodega, huertas y pequeño zoo. Cuando terminó el palacio, en 1765, le dió tanta fama a Ventura que le nombraron enseguida Director General de la Real Academia. Por esas fechas, 1766, reformó la capilla de Belén o de los Arquitectos en el interior de la Iglesia de San Sebastián.

Fachada del Palacio del Infante D. Luís en la colección 
Sueca (Foto SIEMA)

Planta de la planta baja del Palacio del Infante D. Luis desde la 
fachada que da al jardin. A la izquierda las formas barrocas de 
la capilla. Colección Sueca (Foto SIEMA)

Cubiertas del la capilla del Palacio de Boadilla
(Foto SIEMA)

Mirador desde la cámara del Infante D. Luis a la 
capilla (Foto SIEMA)

Fachada principal del Palacio del Infante D. Luis 
(Foto SIEMA)

Mientras ocupaba el sillón de la Real Academia como Director General (1777) realizó todos los diseños de las fuentes del Paseo del Prado, un eje emblemático de Madrid incluso hoy en día. Ideó un paseo con forma de hipódromo romano, terminando en curva en los extremos, donde colocó las fuentes de Neptuno en un extremo y de Cibeles en el otro. Las dos se miraban, no como hoy, que la Cibeles mira a la ciudad, a la calle Alcalá, porque el Ayuntamiento de Madrid decidió cambiarla de posición a final del s. XIX y añadió las esculturas de los dos niños en la parte de atrás. Tenían, a su vez, un significado alegórico sobre la Monarquía española de Carlos III. La Diosa Cibeles, en su carro llevado por dos bravos leones sobre terreno natural, simbolizaba el poder de la agricultura en España; Neptuno, sin embargo, aludía a la potencia naval de la monarquía. Apolo, situado justo en medio de las dos, representaba las artes y el comercio. También diseñó la fuente de la alcachofa, situada cerca del Real Jardín Botánico, para simbolizar el desarrollo de la ciencia, la medicina, la botánica. Esta de la alcachofa se cambio al Parque de Retiro, dejando en la glorieta de Carlos V una copia. En ese mismo año, como Arquitecto Mayor del Ayuntamiento, reformó la fachada de la Iglesia de Sta. María la Real de la Almudena, que daba a la calle Mayor. 

Dibujo de la Cibeles realizado por Ventura Rodriguez
(1777. Museo de Historia de Madrid)

Fuente de Neptuno con explicaciones a la izquierda
(1777. Museo de Historia de Madrid)

Fuente de Apolo ( 1777. Museo de Historia de Madrid. Foto SIEMA)

Proyecto de pórtico cubierto  y peristilo para el Paseo del Prado, que no se
llegaría a realizar, justo frente a la Fuente de Apolo (Real Academia de Bellas 
Artes de San Fernando)

Madrid también le debe palacios para casas nobiliarias importantes, como la del Duque de Altamira, la fachada principal del Palacio de Liria para los Berwick (cuando todavía no se habían unido a los Alba) o un proyecto para el jardín del Palacio de Buena Vista de los Alba, la fuente de los Galápagos (1782). Siguió trabajando hasta el momento de su muerte. De sus últimas obras para Madrid destacaremos el edificio que realizó para el Consejo de la Inquisición y cuyas obras se alargarían en el tiempo (1782). Su última obra fue la portada de la Carnicería Mayor que daba a la calle Imperial (1785). No conviene olvidar la cantidad de obras que, en la última quincena de su vida, fue realizando por toda la geografía española. Desde plazas mayores, teatros, cárceles, catedrales o iglesias, palacios, acueductos, fuentes, teatros, etc...Se merece todo un homenaje como el que le está realizando la exposición de sus dibujos en la Real Academia de Bellas Artes. Desde SIEMA Matritensis- Madrid con Encanto estamos realizando visitas a la misma, así como tres circuitos monográficos para recorrer Ventura Rodriguez en Madrid. Más información en los siguientes meses en la web www.siema.es donde sólo publicamos las visitas libres, no de empresa, a las que se puede apuntar quién quiera. Facebook Proyecto Siema o twitter @siemamadencanto. 

Maribel Piqueras

Fachada principal del Palacio de Liria, con frontón rectangular y
elementos militares (Foto SIEMA)

Detalle del frontón (Foto SIEMA)