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lunes, 13 de marzo de 2017

Tras las huellas de Velázquez en Sevilla

Hoy, desde Siema Matritense y Madrid con Encanto, nos vamos a alejar de la capital. El motivo es homenajear a un genio de nuestra pintura, Velázquez, quien un 14 de marzo de 1617 superó el examen ante el gremio de pintores de Sevilla. Ascendió tan rápidamente que ya en 1623 le tenemos trabajando para el rey Felipe IV en la corte de Madrid. Residió en Madrid la mayor parte de su vida, pero no queremos olvidar sus orígenes y formación sevillanos. Allá que nos fuimos para seguir esas huellas de Velázquez en la ciudad de Sevilla. En 1599, año en que nació Velázquez, Sevilla era la ciudad más rica y poblada de España. Ciudad abierta y cosmopolita. A pesar de que el rey Felipe II había fallecido el año anterior, España seguía ostentando el título de primera potencia mundial. El origen del apellido Silva es portugués, tenía antepasados judíos conversos por parte de su familia paterna. Su padre, Juan Rodriguez de Silva, vivía de sus rentas y propiedades y disfrutaba del privilegio de la hidalguía. Se casó en 1497 con la sevillana Jerónima Velázquez, con la que tuvo 7 hijos. El mayor era Velázquez, quien siempre ayudaría al resto de sus hermanos a tener mejores puestos laborales y mejor situación en la sociedad. Nuestro pintor adoptó desde el principio el apellido de su madre y, sólo en sus últimos años, utilizaría el del padre.Sus abuelos maternos eran gente sencilla, dedicada al comercio. Velázquez nació en la casa de su abuelo materno, Juan Velázquez Moreno. Una casa sencilla de dos plantas, situada en la antigua calle de la Gorgoja, hoy Padre Luis Mª Llops. Calle pequeña y estrecha, muestra de ese urbanismo medieval sevillano.

Casa natal de Velázquez (Foto SIEMA)

Placa conmemorativa en la fachada,bajo la ventana de la 
derecha, donde se puede leer "Velázquez, Casa Natal"
(Foto SIEMA)

La autora en la puerta antigua de entrada a la casa, actualmente cerrada
( Foto SIEMA)

Fue bautizado en la Parroquia de San Pedro. Las dos fachadas barrocas de esta antigua iglesia esconden la estructura de una iglesia gótico-mudejar, que se levantó sobre el solar de una antigua mezquita. San Pedro constituía una de las 24 parroquias en que el rey Fernando III había dividido la ciudad. Todavía se percibe el estilo gótico en el interior (muy retocado) y en la parte derecha de la fachada principal. La planta es de tres naves, con más altura la central, separadas por pilares con arcos apuntados góticos. En la capilla mayor y la del sagrario(ambas situadas en la parte de la derecha, se notan esas reminiscencias medievales góticas y mudéjares). Una placa de mármol, cercana a la pila bautismal (que no sabemos si es la original), nos recuerda que aquí fue bautizado Velázquez el 6 de junio de 1599. 

Portada barroca y torre de San Pedro
(Foto SIEMA)

Exteriores góticos de la parroquia de S. Pedro
(Foto SIEMA)

bóvedas con crucería gótica cubren el ábside de San Pedro
(Foto SIEMA)

Capilla del Sagrario, con cubiertas mudéjares
(Foto SIEMA)

Placa  que indica en bautizo de Velázquez en la nave del Evangelio de la 
iglesia de San Pedro (Foto SIEMA)

Pila bautismal de San Pedro 
(Foto SIEMA)

En 1601 sus padres se mudaron al barrio de San Vicente. Hacia 1609, apenas cumplidos los 10 años, inicia sus estudios en el taller de Herrera, el Viejo. Pintor prestigioso en Sevilla, donde admiraban su novedosa técnica, pero que tenía muy mal carácter, así que aquí sólo duró algunos meses. Pues, en diciembre de 1610, su padre firmó un contrato de aprendizaje en el taller de Francisco Pacheco, situado en la antigua calle de San Miguel,  no en la actual. Actualmente, en la calle Trajano, en la fachada del Hotel Venecia, hay una placa que recuerda donde estuvo situado el taller sevillano de Pacheco donde se formó Velázquez. Francisco Pacheco era sobrino de de un prestigioso canónigo de la catedral de Sevilla. Era un artista culto, conocedor de la literatura clásica y muy bien relacionado con las élites religiosas y nobiliarias de Sevilla. Ha terminado pasando a la historia más como maestro de Velázquez y escritor (por su libro "el arte de la pintura"), que como gran artista. Está claro que quedó rezagado respecto a las nuevas tendencias naturalistas de la pintura italiana y flamenca de la época, que si supo captar Diego Velázquez. En esa calle se examinó Velázquez ante el gremio de pintores de la ciudad de Sevilla, el 14 de marzo de 1617. Pudiendo entonces ejercer su oficio de pintor libremente, abrir taller y coger oficiales. Al año siguiente se casó con Juana Pacheco en la iglesia de San Miguel, hoy derruida, que ocupaba un solar entre Trajano(antes Puerco) , Aponte (cambia a San Miguel en 1845) y el Gran Poder( antes Palmas). Para ser más exactos se casó el 23 de abril de 1618, con la propia hija de su maestro, quien también le ayudó a buscar alquileres de casas y contactarlo con la aristocracia sevillana.

Placa que recuerda el sitio donde estuvo el taller de Pacheco, en la 
actual calle Trajano (Foto SIEMA)

C San Miguel actual, que no se corresponde con la de la
época de Velázquez (Foto SIEMA)

Calle S. Miguel en la actualidad (Foto SIEMA)

Velázquez disfrutó de varias viviendas alquiladas por el barrio de San Lorenzo y era parroquiano de esa iglesia de San Lorenzo, que si que se conserva hoy en día. Vivió en la calle antigua del Potro, muy cerca de la actual plaza de San Lorenzo y, también,  por viviendas en la Alameda de Hércules, donde Pacheco disponía de muchas propiedades. Esta parroquia de San Lorenzo era una de las antiguas parroquias que fundó el rey Fernando III, el santo. Velázquez conoció las capillas más antiguas del s XV y XVI, como la de Ánimas con su zócalo de azulejos de Triana de 1599, o la de Sta Ana, que era la capilla bautismal antigua y donde el propio Pacheco realizó un óleo representando a la Virgen Inmaculada. Así como la Capilla de Nra Sra de Roca Amador (s XIV), situada en el testero sur del primitivo templo. en esta capilla, en 1609, se construyó una capilla cerrada con una reja. La portada barroca que da a la plaza de San Lorenzo también estaba ya construída en la época de Velázquez en Sevilla. Impresiona aún hoy las dimensiones de esta iglesia de 5 naves, su decoración tan antigua, la reforma barroca y los colores de la fachada con sus portadas barrocas. 

Fachada de la Parroquia de San Lorenzo
(Foto SIEMA)

Gran zócalo de azulejo de Triana de 1599 en una de las capillas de 
San Lorenzo (Foto SIEMA)

Pintura mural de la Presentación en el templo y zócalos de azulejos
de Triana del s XVI, junto a la Capilla de Nra Sra de Roca-Amador
(Foto SIEMA)

Inmaculada de Pacheco
(Foto SIEMA)

Alameda de Hércules, cercana a la colación de San Lorenzo, donde 
también se alojó Velázquez (Foto SIEMA)

En esta primera etapa sevillana de Velázquez, desde 1610-1623, Pacheco opinaba de él que "pintaba a lo valentón", por lo novedoso que resultaba seguir el naturalismo de Caravaggio. Tenía un gran dominio del claroscuro, del dibujo y de las calidades de los objetos. En sus inicios el pintor se muestra más interesado en los efectos plásticos que en los pictóricos. De ahí la pequeña gama de colores, dentro del grupo de los colores que llamamos terrosos. Cuadros como :"La Mulata", "el aguador de Sevilla", " Vieja friendo huevos", "Sta. Rufina", " La Virgen imponiendo la casulla a San Ildefonso", " Los tres músicos", "San Pablo", " La Adoración de los magos", "el poeta Luis de Góngora" o "la venerable madre Jerónima de la Fuente" pertenecen a esta etapa. Sólo dos de ellos se muestran en la colección permanente del Museo del Prado. El resto, casi todos, se hayan fuera de España. Pero estos días hemos tenido el gusto de contemplar muchos de esos lienzos de los inicios en la Exposición temporal sobre Velázquez y Murillo que tiene lugar en las salas del Hospital de los Venerables. La temática era de retratos y mucha pintura religiosa y de género. Incluso hay todo un retrato de familia en la obra "Adoración de los Reyes" (1619), donde aparecen como reyes magos, tanto Velázquez, como su suegro Pacheco. Ese naturalismo caravaggesco aplicado al nacimiento de Jesús. Su mujer Juana representa a la Virgen y su primera hija, Ignacia, fajada como era habitual en la época, hace de Jesús.


"El aguador" (1620) Londres, Museum Wellington

La Virgen imponiendo la casulla a San Ildefonso
(Ayuntamiento de Sevilla)

Adoración de los Reyes , 1619 (Museo del Prado)

Exposición en el Hospital de  los Venerables
(Foto SIEMA)

Desde aquí me gustaría agradacer a Ramón Cañizares su colaboración para entender lo que era el barrio de San Lorenzo que vivió Velázquez, del cual sacará en breve un libro. También pediría al Ayuntamiento de la ciudad de Sevilla que se ayudase, desde Turismo, cuidando más el patrimonio relacionado con la ciudad, o con esta figura del genial Velázquez y difundieran folletos históricos sobre el tema. Se necesita más información para el gran público. Agradecer también el trato recibido en Casa Ricardo: local muy popular en la zona, justo detrás de la parroquia de San Lorenzo ( C/ Hernán Cortés, 2) donde se degustan unas magníficas tapas, rodeados de ambiente cofrade.  Espero que os haya gustado. En seguida volveremos con temática madrileña.

Maribel Piqueras

Vista general de Casa Ricardo 
(Foto SIEMA)



jueves, 2 de marzo de 2017

Real Fábrica de Tapices

Una de las reales fábricas que se asientan en Madrid y de la que tenemos que estar muy orgullosos como madrileños es la Real Fábrica de Tapices. Intentaré adentraros en su apasionante historia hasta nuestros días. En la capital existía ya una Casa de Tapicería de Su Majestad desde finales del s XVI. Las Cortes de 1596 aceptaron que el maestro tapicero, Pedro Gutierrez, instalara unos telares junto al Colegio de Sta. Isabel, en esos terrenos pertenecientes a la Corona y, así, aprovechaba para enseñar a las niñas de Sta. Isabel. Ahí fabricaban tapices españoles y es el ambiente de esos telares de Sta. Isabel el que Velázquez nos transmitió en el cuadro de "Las hilanderas". Esta fábrica de Sta. Isabel mantuvo los telares de alto lizo (urdimbre tendida verticalmente) hasta que se reunificó con los de bajo lizo en 1744.

Las Hilanderas de Velázquez (Museo del Prado)

Conjunto del Monasterio de Sta. Isabel, con el colegio al fondo
(Foto SIEMA)

Escudo y puerta de entrada al Colegio de Sta. Isabel
(foto SIEMA)

Tanto la monarquía española, como las grandes casas nobiliarias, preferían importar tapices de producción flamenca, de mucha mayor calidad. Pero, tras la Guerra de Sucesión y la firma del Tratado de Utrech, perderíamos los Paises Bajos y toda relación con sus fábricas de tapices. Al no poder recurrir la monarquía los centros de producción flamencos se decidió poner en funcionamiento una manufactura real propia, semejante a las que existían en Flandes o Francia y, no como la de Sta. Isabel. Entonces, Felipe V mandó venir desde Amberes a una familia entera de tejedores, los Van Der Gotten. Jacobo Van Der Gotten, el viejo, organizó en Madrid, en 1721, la Real Fábrica de Tapices de Sta. Bárbara. Se llamaba así porque estaba situada junto a la Puerta de Sta. Bárbara, cerca de la actual  Plaza de Sta. Bárbara y la calle Sagasta. Jacobo padre murió pronto y le sucedieron sus hijos, y así se iba sucediendo ese apellido en la dirección de la real fábrica. Al extinguirse los Van Der Gotten, entró la familia de los Stuyck en 1786 hasta hoy sigue habiendo herederos con ese apellido.

Antigua Fábrica de Tapices de Sta. Bárbara
(grabado s XIX)

En la Real Fábrica, al principio, siguieron copiando modelos flamencos, a cargo de pintores italianos o franceses: procaccini, House, Anglois, Giaquinto. Con Fernando VI la R. Fábrica de Tapices ya tenía mucha fama. En ella se tejieron muchas piezas de oro y seda para el nuevo Palacio Real de Madrid, a la vez que se podían reparar las piezas distribuidas por los reales sitios. Carlos III colocó a Mengs como Director Artístico y durante su reinado la Real Fábrica evolucionó hacia una mejor tecnología y una temática más innovadora con Bayeu y jóvenes artistas como José del Castillo, Goya, Ginés de Aguirre o Maella. Se abandonaron las escenas flamencas de género o bodegones, para realizar temas más castizos: verbenas, paseos por las renovadas zonas de Madrid, oficios artesanos, escenas de caza en nuestros bosques. Tapices que pasaron a decorar los palacios de invierno de la monarquía, como El Pardo, El Escorial o el propio Madrid.
Tapices de la R. Fábrica que decoran el Comedor de gala
del Palacio de los Borbones en El Escorial ( Patrimonio Nacional)

"El cacharrero" Cartón para tapiz de Goya
(wikiart)

Durante el s XIX la antigua fábrica de Sta. Bárbara (esa de dimensiones pequeñas y las dos torres del grabado antiguo) pasó por muchas vicisitudes. El crecimiento urbano del Ensanche madrileño, a raíz de la aprobación del Plan Castro y, sobre todo, tras la época de prosperidad de la restauración monárquica, hizo que se tuviera que trasladar a las afueras, a la zona conocida como " la huerta o el olivar de Atocha", zona no residencial  donde se disponía de mayor espacio y abastecimientos de agua. Se derribó la fábrica antigua para hacer esas nuevas calles y edificaciones del Ensanche, como el Barrio de Almagro, por ejemplo. El arquitecto mayor de palacio, José Segundo de Lema, dirigió la construcción del nuevo edificio entre 1884-1889 en la actual calle Fuenterrabia nº 2. Se fué ampliando con más depósitos, talleres, almacenes, oficinas de la administración, viviendas, etc....En realidad ocupa toda la manzana y tiene cuatro frentes: Fuenterrabia, Julián Gayarre, Vandergoten y Andrés Torrejón. Desde 1996 es Fundación Privada, declarada en el 2006 Bien de Interés Cultural. 

R. Fábrica de Tapices. Puerta de entrada actual.
(Foto SIEMA)

Escalera de entrada por el jardín a la R. Fábrica
(Foto SIEMA)

Nave principal que da a la calle Fuenterrabia
(Foto SIEMA)

Fachada principal
(Foto SIEMA)

Detalle de muros y ventanas
(Foto SIEMA)

El edificio consta de una gran nave alargada y dos, más pequeñas, laterales. En la parte de la derecha, entrando por la puerta principal, se sitúan los talleres, almacenes de lanas y demás material, talleres de restauración, etc,,El ala de la izquierda se usa para eventos de la empresa El Puchero de Plata. El estilo de la edificación recuerda al neomudejar, tan de moda a fines del s.XIX: muros de mampostería horizontales, entre paredes de ladrillos. La separación de las plantas y la decoración de la parte alta de esas grandes ventanas de edificio industrial se realiza por medio de motivos geométricos con ladrillos. Un gran zócalo de granito y dinteles de granito enmarcan la puerta principal, donde se puede leer la inscripción de Real Fábrica de Tapices. Esta puerta es la entrada actual, aunque originalmente la entrada se hacía por medio de unas escaleras en el jardín.

Vista lateral con los muros bajos que separan el jardín
(Foto SIEMA)

Jardín y entrada original de los empleados, que hoy queda en 
la parte de atrás (Foto SIEMA)

Chimenea original de la R. Fábrica de 
Tapices (Foto SIEMA)

Muros con sujecciones de hierro (Foto SIEMA)

Vista del jardín de la fábrica(Foto SIEMA)

Desde el exterior se puede ver el frondoso jardín y sus recortes de boj y diferentes especies de árboles. Antiguamente se situaban aquí los lavaderos y secaderos, pero hoy en día se lava en modernas piscinas y tienen también secaderos al interior con nueva tecnología. Incluso observamos una de las pocas chimeneas del s XIX que se ven por Madrid. Cuando entras a la fábrica te recibe una alfombra azul con las iniciales de la R. Fábrica de Tapices de Sta. Bárbara. Subiendo las escaleras y, bajo una preciosa lámpara de cristal de la Granja encontramos un pequeño vestívulo que también hace las veces de recepción de las visitas. En ese pasillo se muestran tapices importantes de colecciones antiguas y se explica como en el tapiz hay un tema central y un borde u "orillo" donde va la cenefa y la firma: B B, por ejemplo, es Bruselas Brabante, el del "Martirio de San Esteban". Se ven en vitrinas instrumentos antiguos y, al lado de un oleo de Goya se ve su correspondiente carton para tápiz. Es muy interesante conocer cómo se pasa de óleo al tapiz. Como se van dando en franjas los colores, para hacer mejor el cambio de tonos con las lanas o sedas, etc..

Símbolo en la alfombra de la entrada
(Foto SIEMA)

Entrada a la fábrica con parte del grupo de Siema
(Foto SIEMA)

Ruecas e instrumentos para hacer madejas, junto a tapices
(Real Fábrica de Tapices)
Trabajando en los telares (Foto ABC)

Talleres de restauración (Foto RTVE)

¡ Qué maravilla la visita realizada por sus interiores! ¡ Cómo se siguen usando los telares del s XVIII de madera! Explican de manera muy clara cómo es la labor de tejer un tápiz, las diferencias entre nudo español ( en el que se coje primero una fila y luego otra y es mucho más lento y más caro) a la del nudo turco, donde se cogen las dos filas de hilo a la vez y se tarda menos. Hace tiempo hubo talleres en la R. Fábrica para formar alumnos. Muchos de ellos están ahora trabajando en los telares: trabajo artesanal, minucioso, donde te dejas la espalda y la vista, pero que da un resultado exquisito. Viven de encargos, de Patrimonio Nacional y de instituciones, como el Gobierno de Sajonia, para la decoración de uno de los palacios que destruyeron en Dresde los bombardeos aliados de la segunda guerra mundial.Da gusto ver los diferentes materiales de seda, lanas, hilos de oro y plata,  linos o algodón para urdimbres. También es importante recorrer la sala de restauración y la sala para hacer reposteros. Con la técnica del tápiz se cubren paredes o suelos. 

Detalle del almacén de lanas de la parte superior (Foto El País)

En la Fundación actual forman parte la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento, pero las subvenciones no son suficientes para mantener este trabajo y este edificio de nuestro patrimonio. Desde aquí hago un llamamiento en su favor, y animo a realizar visitas a la Real Fábrica. Está muy revalorizada internacionalmente, pero nosotros, los españoles, no nos damos cuenta del valor de la historia, el patrimonio y nuestra cultura. No podemos permitirnos que se arruine una institución de este tipo. Para facilitar las cosas, alquilan parte del edificio a la empresa de eventos El Puchero de Plata, que es la que organiza bodas, convenciones, presentaciones, etc...en el ala izquierda. Utilizando preciosas salas de altos techos donde se exponen tapices y otras salas de diferente tamaño para comedores o reuniones (con atractivos nombres como Sala Goya, Sala Bayeu, Sala Mengs). Así como el jardín. Os dejo unas fotos de su página web para ilustraros. Creo que resulta muy bien todo lo que hacen.

Maribel Piqueras

Evento en una amplia sala de la R. Fábrica ( Puchero de Plata)

Furgo del Puchero de Plata aparcada en el lugar
(Foto SIEMA)








martes, 14 de febrero de 2017

Basílica de San Francisco

Hoy nos queremos detener en la Basílica de San Francisco, el Grande, como popularmente se conocía esta iglesia de Madrid. Está construida sobre un antiguo convento de franciscanos enclavado en las afueras del Madrid de los Austrias, en las tierras y huertas junto al río que se extendían hacia el Sur de Madrid. Se había edificado ahí ese primer convento porque, durante el sXIII, junto a la puerta de Moros, San Francisco estableció una primera comunidad al pasar por Madrid de camino en su peregrinación hacia Santiago.  Tiene el honor de ser, por tanto, el más antiguo convento fundado en Madrid, junto al de los Benedictinos. Desde 1561 empezó a ser templo predilecto, con numerosas donaciones y enterramientos de nobles en él. Adquiriendo gran importancia cuando en el mismo se instaló la Obra Pía de Jerusalem.

Detalle de San Francisco el Grande en el Plano de Texeira, de 1656, donde se 
percibe sus grandes dimensiones, huertas, claustro, convento, iglesia y demás dependencias.

El rey Carlos III, que seguía una espiritualidad muy franciscana, decidió derribar el viejo convento y construir uno nuevo en 1761.Hubo un primer proyecto realizado por Ventura Rodriguez, que era en planta similar al de san Pedro del Vaticano (constaba de tres naves y cúpula), pero no gustó a la comunidad franciscana porque, entre otras cosas, situaba el coro en el presbiterio, impidiendo el desarrollo en ese punto de un gran retablo. Ventura Rodriguez pertenecía a la orden tercera de los franciscanos. El proyecto definitivo lo realizó el fraile  lego franciscano Francisco Cabezas, inspirándose en la planta circular de la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalem. Situó en cada lado tres enormes capillas cubiertas con cúpulas. También ideó la cúpula más grande que se había visto nunca en Madrid, con 33ms de diámetro. Cuando la obras habían llegado a la línea de cornisa empezaron los problemas, ya que la R. Academia de Bellas Artes de San Fernando, que tenía como miembros destacados a Diego Villanueva y Ventura Rodriguez, entabló una polémica sobre la seguridad de tan gran cúpula. Por tanto, se discutió mucho sobre los refuerzos entre las capillas para poder aguantar el peso de la cúpula, sobre si llevar tambor o no, etc....Cabezas acabó harto del proyecto, de los retrasos, cambios y elevados costes. La Real Academia decidió por fin suprimir el tambor con columnas. Por eso es una gran cúpula, pero resulta pequeña vista desde fuera porque no se eleva sobre un tambor, sino que cae directamente sobre la cornisa. Eso que es mucho mayor de diámetro que la de la Mezquita de Santa Sofía o la de San Pablo en Londres.

Vista de San Francisco con su fachada, donde se percibe 
lo pequeña que queda la cúpula entre las torres campanario y la gran fachada
(Foto SIEMA)

El rey Carlos III acudió entonces, en 1776, a Sabatini y Miguel Fernández para que se terminaran las obras cuanto antes. Sabatini cubrió la iglesia, construyó el convento y realizó la fachada clasicista. Imponente fachada de orden colosal, con estructura convexa, realizada toda ella en piedra y sin decoración escultórica, sino totalmente neoclásica. Tres grandes arcos de medio punto, entre columnas dóricas de fuste liso, nos reciben después de la escalinata. Un gran entablamento clásico separa esta primera parte de la fachada de la segunda parte. Ahora son grandes huecos rectangulares como balcones, con remates de molduras arquitrabadas. La parte superior de la fachada la remata una balaustradas con enormes esculturas de piedra que representan, de izquierda a derecha de la misma, a S.Agustín, San Antonio de Padua, Santiago el Mayor, Sto. Tomás de Aquino, San Buenaventura y San Francisco. Sobre el frontón central, la cruz de la Orden del Santo Sepulcro y, sobre ella, el símbolo de los franciscanos cubierto por la corona real. La Basílica de San Francisco se comunica, por la parte de la derecha, con la Capilla del Cristo de la V.O.T. Esta capilla se utilizaba para el culto mientras duraban las obras de la Basílica. Por el lado izquierdo, los muros de esa zona dan al parque de las Dalias. Se pueden apreciar los muros de ladrillo y la separación tan ancha que existe entre las diferentes capillas. De la iglesia de la época de Carlos III queda la fachada, la disposición interior de la planta, capillas y cabecera. Así como los óleos que cubren las dos capillas más cercanas a la entrada, todos del s XVIII, de Goya y contemporáneos al famoso pintor.

Lateral derecho y comunicación con la 
Capilla del Cristo (Foto SIEMA)

Cubiertas barrocas y espadaña de la Capilla del Cristo, que se
terminó en 1679 (Foto SIEMA)

Placas que indican San Buenaventura 1 y la historia de que 
San Francisco construyó una primera capilla en 1217
(foto SIEMA)

Muro lateral y cubiertas de la diferentes capillas (cúpulas con linterna), 
así como la ancha y fuerte separación de las mismas, pensada inicialmente 
para poder sujetar la gran cúpula (Foto SIEMA)

Esta Iglesia tan querida por Carlos III se inauguró en 1784. También sufrió los momentos turbulentos de la historia del s XIX: invasión de tropas napoleónicas, su conversión en hospital. Incluso se pensó en hacerla sede de las sesiones de las cortes con José Bonaparte; después vendría la obra desamortizadora y , en 1835, es cerrada al culto. Tuvieron en esos años treinta la idea de convertirla en panteón, como así sucedió en 1869 (trasladándose los restos de Juan de Villanueva, Ventura Rodriguez, Marqués de la Ensenada, Calderón de la Barca, Quevedo o Garcilaso). La iglesia estaba bastante deteriorada en su interior. Cánovas del Castillo tuvo la idea de transformar completamente la decoración interior del templo, buscando una mayor ornamentación de carácter majestuoso. Esas obras de restauración comenzaron en 1881, dentro de el estilo ecléctico tan característico del s.XIX (donde se mezclará el neoplateresco, con el neogótico, pompeyano, neorenacentista, realismo, etc..). Intervienen en el vasto proyecto numerosos artistas, aunque la dirección de cada una de las artes dependía de una persona. Por ejemplo, Simón Ávalos se encargaba de la dirección arquitectónica, Carlos Luís de Ribera de la pintura histórica y Casto Plasencia de la religiosa, José Marcelo Contreras de la ornamentación. La iglesia renovada se inauguraría en 1889, para celebrar en ella los funerales de la reina MªMercedes, primera mujer de Alfonso XII. Desde el año 1927 atienden los servicios los franciscanos otra vez, con la interrupción de la Guerra Civil (Durante la misma fue depósito de obras de arte).En 1961 se derribó el convento de Sabatini para ampliar la Gran Vía de San Francisco, como se puede ver en la fotografía siguiente,dónde todavía aparece el convento antes de su derribo.

Convento de san Francisco antes de su derribo
(Foto Urbancidades)

 El Papa Juan XXIII la elevó a Basílica Menor en 1963. En 1980 se declaró monumento histórico-artístico. El ingente trabajo constructivo y decorativo requiere un continuo mantenimiento. Está restaurada la cúpula y altar mayor, pero las capillas siguen con enormes destrozos y humedades.

Cubiertas del pórtico, con los pilares y arcos rebajados
(Foto SIEMA)

Detalle de la puerta derecha, que representa a Jesús con
la mujer adúltera (Foto SIEMA)

Puerta izquierda, con Jesús ante un paralítico y Jesús con los 
doctores (Foto SIEMA)

Puerta central de la entrada, donde se representa a Cristo crucificado y, a
los lados, la Fe y la Caridad (Foto SIEMA)

Detalle de la puerta izquierda, con el Buen Ladrón ante
lanceros (Foto SIEMA)

Con estas imágenes del gran pórtico de la iglesia ya os podéis hacer una idea de la calidad que tiene el trabajo realizado en San Francisco. Mide 19 por 10.25 ms y está todo él pavimentado con mosaicos. Los zócalos, pilares y pilastras se nos muestran revestidos de mármoles jaspeados. Los relieves que decoran los tres semicírculos de la entrada están esculpidos en yeso y dorados como bronces. Representan a Nra señora de los Ángeles el central, y los otros al Éxtasis de San Francisco y el Tránsito del mismo. A los lados vemos escudos de la cruz de Jerusalem sostenidos por ángeles tenantes. Las siete puertas se tallaron sobre nogal americano siguiendo el minucioso estilo neoplateresco. Las realizó Antonio Varela, el mismo que restauró las esculturas del monasterio de San Juan de los Reyes en Toledo. En la puerta central está Cristo crucificado y en las laterales los dos ladrones. Debajo de ellos vemos cuatro escenas sacadas de la Biblia y esculpidas con minuciosa técnica y relieve muy fino. En las bóvedas rebajadas Watteler pintó motivos decorativos geométricos y vegetales. Si ya la entrada nos ha impresionado, no digo lo que impacta la visión de la riqueza interior.

Pila de agua bendita realizada en mármol(Foto SIEMA)

Cúpula y linterna (Foto SIEMA)

Detalle de las cubiertas, donde se aprecian las santas españolas, 
los profetas y las vidrieras (Foto SIEMA)


Espectacular San Mateo, de Benlliure
(Foto SIEMA)

La planta circular tiene colocadas en los laterales las esculturas, a tamaño natural en mármol de Carrara, de los 12 apóstoles. Todas ellas realizadas por diferentes autores como, por ejemplo, Ricardo Bellver (S. Andrés y S. Bartolomé)o Benlliure ( el espectacular y expresivo S. Mateo). Sobre las pilastras de orden dórico que separan las capillas encontramos la decoración de follaje grisáceo  sobre fondo dorado y bustos de santos que realizó Contreras. Las vidrieras de la cúpula tratan temas marianos y son de la casa alemana Mayer, de Munich. Ribera diseñó los dibujos de la cúpula, aunque fue Casto Plasencia el que la llevó a cabo. No sigue la técnica tradicional del fresco, sino que llama la atención el color tan intenso y vivo que tiene porque es óleo sobre yeso. Consta de 8 paneles. Los dos mayores representan a Nra Sra de los Ángeles, sobre el altar mayor, y los estigmas de San Francisco, sobre el coro, el resto santos y santas españolas, ángeles, etc... En el coro el Tránsito de San Francisco y dos órganos, el de la derecha original francés y el de la izquierda es un falso órgano, con los tubos pintados, para crear simetría. La puerta de entrada vista desde dentro está espectacularmente tallada. Podía detenerme más describiendo todos los detalles de la iconografía de la cúpula, pero me alargaría demasiado en este blog. Una descripción más detallada de todo ya la realizamos durante las visitas con Siema Matritensis. 

Detalle de las pinturas del coro con los órganos
(Foto SIEMA)

Iniciaremos el recorrido por las capillas de la derecha. Recordaros que para agrandar las imágenes sólo tenéis que pinchar sobre ellas. En la Capilla de San Antonio o de la Inmaculada se utilizó el estilo decorativo barroco en las paredes. Aquí conservamos óleos fechados en 1784, como la "Inmaculada" central de Maella, o "la Sagrada Familia" de Gregorio Ferro (algo rococó y de curiosa iconografía, pués ese San José joven está jugando con el Niño Jesús en brazos mientras la Virgen prepara la cuna). A la drecha "el abrazo de Sto. Domingo a San Francisco" (de José del Castillo). La talla de S. Antonio es también del mismo siglo. 
Vista de la capilla de S. Antonio o la Inmaculada
(Foto SIEMA)

La Sagrada Familia, de Gregorio Ferro
(Foto SIEMA)

La Capilla de las Mercedes se decoró imitando el estilo pompeyano. El altar de mármoles florentinos no es de la casa Nícoli, como el resto de impresionantes mármoles de la iglesia. Este de aquí se esculpió en 1600 y procede de la iglesia de Nra Sra de los Ángeles en Florencia. El pintor Carlos Luís de Ribera trabajó en las escenas al fresco de esta capilla, dedicada al amor de Jésus. Por eso el tema central representa a la "Virgen María y el Niño Jesús mostrando sus corazones"; A la derecha vemos la "Aparición del Niño Jesús a San Antonio". A la izquierda el amor de Jesús por los niños. 

Fresco central de la capilla de la Merced, donde la Virgen María y
el Niño muestran sus corazones ( Foto SIEMA)

El amor de Jesús por los niños, de C. L de Ribera
(Foto SIEMA)

Altar de mármoles florentinos de 1600 en la capilla 
de la Merced (Foto SIEMA)

La Capilla de la Pasión es de estilo bizantino, así son los capiteles del altar y los iconos de la cubierta. Los frescos hacen mención a esos temas, como el central de la crucifixión (de Germán Amores, 1885). Está rodeado por el "Sermón en la montaña" del pintor de realismo historico, Moreno Carbonero(1886), y por el "Entierro de Jesús"del simbolista Muñoz Degráin, también de 1886.
Pintura de la Crucifixión
(Foto SIEMA)

Altar bizantino de la Capilla de la Pasión (Foto SIEMA)


Sermón en la montaña, de Moreno Carbonero
(Foto SIEMA)

Santo Entierro, fresco de Muñoz Degrain (Foto SIEMA)

En la Capilla Mayor nos introducen los púlpitos de estilo renacentista diseñados por Amador de los Ríos y esculpidos por la casa Nícoli. La familia Nícoli, originaria de Carrara, tuvo mucho éxito en el Madrid de la Restauración monárquica, donde estableció taller para realizar tanto obras originales como encargadas por catálogo. Las dos puertas laterales del presbiterio están esculpidas en madera y son las originales de la época de Carlos III. Impresiona también la escalinata de mármol blanco, que contrasta con la madera oscura de la sillería del coro (1526, procedente del Monasterio del Parral de Segovia), plateresca y colocada aquí al final del s XIX. Las grandes estatuas de los cuatro Evangelistas están talladas en madera imitando bronces, según diseños del escultor Suñol. Entre pilastras de orden corintio se recogen 5 paneles de pinturas al óleo que representan escenas de la vida de S. Francisco, como el milagro del rosal, el mensaje de la presencia de Jesús y María en la ermita de Nra . Sra de los Ángeles, la Aparición y la concesión de la indulgencia, la confirmación del jubileo por el Papa y la celda de San Francisco).En el ábside aparecen grupos de ángeles con los atributos de la Pasión. El conjunto pictórico lo realizaron, en 1889, Manuel Dominguez y Alejandro Ferrant.

Capilla Mayor, con el altar y sagrario, las esculturas de los 
Evangelistas y los paneles (Foto SIEMA)

Cubiertas del altar (Foto SIEMA)

Detalle de la pintura que representa el Tránsito de la Virgen
(Foto SIEMA)

Lateral del altar (Foto SIEMA)

Sillería del Monasterio franciscano de Sta. María del Parral, plateresca, 
de 1526, realizada por un discípulo de Berruguete (Foto SIEMA)

Púlpitos de la Casa Nícoli
(Foto SIEMA)

Puertas originales del s XVIII, con motivos de grutescos clásicos
(Foto SIEMA)

Las tres capillas del otro lado que nos quedan serían, nada más pasar el altar,  la de Carlos III o la Virgen del Olvido. Este segundo nombre es por la pequeña talla de esa Inmaculada del sXVII, que apareció oculta, olvidada tras una vidriera bajo el coro durante las reformas anteriores, las del s XVII. Pero toda la decoración está dedicada a la Orden de Carlos III, que el rey creó en 1771, en defensa de la Inmaculada, proponiéndola como patrona de España. Esa orden es una insignia muy apreciada todavía hoy, junto a la del Toisón de Oro, por ejemplo. Casto Plasencia realizó la pintura central "La institución de la Orden de Carlos III" (donde la Virgen Inmaculada se aparece ante el Rey, de rodillas y de espaldas, con la indumentaria azúl y plateada, con estrellas, el león, el castillo y el número 3 en romano); en el muro de la izquierda una sencilla Virgen del Carmen y, en el muro de la derecha, Oliva pintó al fresco la "Proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción".
Capilla de Carlos III o de la Virgen del Olvido (Foto SIEMA)


La Capilla de Santiago o de las Órdenes militares está dedicada a las más conocidas órdenes militares medievales. En el frente de altar vemos las cruces de las órdenes de Alcántara, Montera, la de Malta, Santiago y Calatrava. El fresco central representa "La Aparición de Santiago en su caballo en la batalla de Clavijo" ( José Casado, 1885), hecho que supuso el inicio de la Reconquista hacia el S ya con éxitos; a la izquierda "La Consagración de la orden de Santiago por el Papa Alejandro III" y, en el otro muro, el "Bautismo de Juan" por Contreras.

Santiago en la Batalla de Clavijo, de José Casado
(Foto SIEMA)

Fresco histórico que representa la consagración de la orden de 
Santiago por el Papa Alejandro III (Foto SIEMA)

Y, por último, junto a la puerta de entrada, la Capilla de San Bernardino, con lienzos que se conservan desde la época de Carlos III. Como el que da nombre a la capilla y que Goya pintó en 1784. Mientras trabajaba en la Real Fábrica de Tapices consiguió, por medio de Bayeu, el encargo de esta pintura religiosa, que sigue el estilo de sus cartones para tapices, con los mismos fondos de paisaje, así como composición y colorido de  los personajes. En ella aparece el pintor autorretratado.  Su compañero Antonio González Velázquez pintó "San Buenaventura ante el traslado de los restos de San Antonio de Padua" y, Andrés Calleja, el óleo de San Antonio de Padua. 

San Buenaventura ante el sepulcro de San Antonio de Padua, de A. González
Velázquez, de 1784 (Foto SIEMA)

Capilla de san Bernardino de Siena, con la obra de Goya
(Foto SIEMA)

Detalle de las rejas de hierro, hechas en fábrica durante el 
s XIX y que cierran todas las capillas (Foto SIEMA)


Tras el altar mayor se extienden tres tramos de pinacoteca, con obras de los s. XVI, XVII, XVIII y principios del s XIX, realizadas expresamente para esta iglesia o traídas de otros conventos franciscanos. De autores como Ricci, Francisco Pacheco, Camarón, González Velázquez o Lucas Jordán. La temática es religiosa, por supuesto, y franciscana sobre todo. El maestro de Velázquez, el sevillano Francisco Pacheco, también está presente en la muestra con una obra de técnica barroca, muy naturalista, como es "San Bernardo bendiciendo el pan de los pobres"

Tramo de pinacoteca con cuadros de Camarón, del s XVIII
(Foto SIEMA)

"San Bernardo bendiciendo el pan de los pobres", de Francisco 
Pacheco, s XVI (Foto SIEMA)


La Antesacristía  es una sala cuadrada, con parquet de maderas nobles (roble, nogal o caoba), el zócalo lo forman asientos corridos con una sillería del s XVI procedente del Monasterio de El Paular. Los espejos son isabelinos. En la bóveda está pintada la escena del Triunfo de la Iglesia por Contreras.

Antesacristía con el zócalo formado por la sillería de El 
Paular (Foto SIEMA)

La Sacristía es una estancia muy alargada, con sus muros cubiertos de rojo, donde destacan cuadros de Jesús y los 12 apóstoles que son una réplica de los pintados por José de Ribera. La estatua de San Francisco de Asís, en la hornacina que hay sobre la puerta, es copia de bronce de la de Pedro de Mena, que está en la catedral de Toledo. Las pinturas de la bóveda son de Contreras y representan a la Asunción (tramo central) y en las esquinas podemos contemplar a "San Francisco en oración" y al "Divino pastor y San Francisco". La mesa de mármol y ebanistería de maderas nobles la regaló Sagasta a la iglesia porque su hija se casó aquí.

Vista general de la Sacristía (Foto SIEMA)

Mesa que regaló Sagasta ( Foto SIEMA)

La Sala Capitular también ha sido restaurada recientemente. En la bóveda Contreras pintó el emblema franciscano, la Fe y la Esperanza. A través de los gruesos muros de la pared y los altos ventanales, nos hacemos una idea de las dimensiones de los muros del conjunto. Aquí están expuestas los mejores cuadros de la Basílica, como obras de Alonso Cano o Zurbarán.

San Antonio de Padua, de Alonso Cano
(Foto SIEMA)

San Francisco recibe la visita de San Buenaventura, de 
Zurbarán (Foto SIEMA)

Ventanas de la sala capitular
(Foto SIEMA)

Asunción de la Virgen, de Sebastiano Ricci
(Foto SIEMA)


Justo frente a la Basílica de San Francisco esté el negocio con encanto que destacamos hoy. Se trata de Corner, un restaurante con muchos ambientes: tapas, copas y coctelería, o zona restaurante más amplia. También dispone de un acogedor salón para eventos en su parte de abajo. Se abrió en julio del 2016 y desde entonces no deja de subir su fama. El dueño es Carlos Tristancho, actor, empresario y gran amante de la dehesa extremeña. Por ejemplo, una de sus actuaciones estelares fue en "Las bicicletas son para el vernao", rodada en los alrededores de Corner. La carta es muy española, conjugando su gran calidad con los buenos precios. Lo más apreciado son sus carnes ibéricas: pluma ibérica, secreto ibérico de bellota, hamburguesas, jamón. Dispone de menús de día y también de menús de fin de semana (algo que se echa en falta en muchos restaurantes hoy en día). Tanto Tristancho, como el metre nos atendieron estupendamente. Corner se localiza en Carrera de San Francisco nº 15. Se puede contactar al telf 682341439 o al mail cornersanfrancisco@gmail.com. Un alto en el camino después de disfrutar de tanto arte e historia como tiene San Francisco. Si andamos por el barrio de La Latina merece hacer un merecido descanso y conocer el lugar. Ahora os invito a ver estas imágenes antes de despedirnos. ¡Hasta pronto!

Maribel Piqueras

Entrada por Carrera de San Francisco (Foto SIEMA)

Falso arco y parte de la zona de copas
(Foto SIEMA)

Barra (Foto SIEMA)

Restaurante (Foto SIEMA)

Distribuidor de la parte de abajo (Foto SIEMA)

Parte de la zona de eventos (Foto SIEMA)

Carlos Tristancho ante el mural de musgos
(Foto SIEMA)