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jueves, 12 de septiembre de 2013

Santa María la Real de Montserrat

Hoy propongo recorrer la calle de San Bernardo empezando por la rotonda donde se sitúa el metro de San Bernardo. Como la calle está en cuesta en seguida se divisa una espectacular torre y unos grandes muros esquinados de una iglesia, la que hoy nos ocupa, Santa María la Real de Montserrat. Para entender esta construcción hay que remontarse a los sucesos ocurridos en 1640 en España. El rey Felipe IV no solo tenía problemas para mantener el Imperio en Europa, sino que dentro del propio territorio español tuvo que hacer frente a una serie de revueltas. Uno de los conflictos más grandes tuvo lugar en Cataluña, lo que motivó que el rey saliera al frente de su ejército. De esa campaña conservamos uno de los retratos más bonitos del monarca realizados por su pintor y amigo, Velázquez, y titulado "Felipe IV en Fraga". La tensión era tan grande que los benedictinos castellanos fueron expulsados de Montserrat y el rey organizó para que se les proporcionaran unos terrenos en la calle de San Bernardo. Entonces, entre 1668-1671, Sebastián Herrera Barnuevo, arquitecto de palacio, realizó un proyecto que quedaría inacabado. Si se hubiera completado lo que él proyectó dispondríamos ahora de una de las iglesias más grandes de Madrid, con dos torres, gran cúpula con tambor y linterna, crucero y girola. Aún hoy en día, inacabada, destaca por sus proporciones: la gran torre y fachada por ejemplo. Al final Herrera Barnuevo solo consiguió proyectar la fachada, el esbozo de la nave central y capillas laterales. Continuó las obras Pedro de Ribera proporcionando sus notas características al monumento.

Observando el exterior notamos un gran contraste entre el ritmo clásico de Herrera Barnuevo: tres grandes cuerpos sólidos con entrecuerpos estrechos, influencia de la iglesia Gesú de Roma y una gran sobriedad que, hoy en día, todavía se aprecia en la ventana rectangular del frontón (que fue la única que Ribera dejó sin decorar, tal como estaba en el original de Herrera). Seguía la terminación en frontón con escudo y cruz de casi todas las iglesias del barroco madrileño. Pedro de Ribera llenó las puertas y ventanas con su peculiar universo decorativo y concluyó una de las torres: con sus estípites, decoración vegetal, conchas, molduras partidas y en movimiento,así como las cubiertas bulbosas. La base de esta torre queda unida a la fachada mediante un alerón.
Aunque la decoración de estucos de Ribera es espectacular percibimos que resulta algo pequeña para los inmensos espacios de que dispone la iglesia. Articuló la nave central mediante poderosas pilastras de capitel compuesto, arcos de medio punto y majestuosos balcones-tribuna cerrados por rejas. Fíjense también en la fotografía el gran entablamento corrido que recorre la linea de cornisa con esos modillones decorados. Ribera abrió mucho las capillas laterales hacia la nave central, transformándolas a su vez en otras naves que cubrió con bóvedas cañón. La nave central dispone de unos grandes arcos fajones de medio punto y es tal la altura que permite una serie de óculos, lo que proporciona mucha luminosidad a la iglesia. Nótese en la imagen superior, que además está sacada solo con la luz proveniente del exterior. Pedro de Ribera también diseñó la preciosa tribuna a los pies o cantoría de niños, con una entrada disimulada por ese cuerpo cilíndrico mediante el cual se accede por escaleras a este coro bajo. Todavía hoy cantan los benedictino gregoriano en las misas de los domingos aquí.
Durante el s.XIX sufrió numerosas vicisitudes. En 1836, la desamortización de Mendizábal suprimió el convento y lo convirtió en cárcel para mujeres, como así aparece en algunas obras de Galdós. Se la conocía en ese siglo con el apelativo de "la Galera". Desde 1923 es un priorato dependiente de la Abadía de Santo Domingo de Silos, incluso se pueden adquirir aquí libros y otros productos de Silos (como miel o licores). Durante la Guerra Cívil sufrió mucho y se da un gran parón, incluso se llegó a utilizar la gran nave central de la iglesia como salón de baile. Este monumento nunca pudo ser concluído, quedando como ruinas los cuatros machones del crucero, los pilares del presbiterio y las capillas laterales, por eso se corta como en seco al llegar a lo que debería ser el crucero y tiene esa terminación recta de golpe.  Así que en el interior la mayoría de la decoración pertenece al s.XX. 

Destacamos el siguiente recorrido empezando por el amplio nartex sotacoro:

  • la capilla de san José
  • la de san Antonio de Padua ( ambas esculturas son de Roberto Font , 1929), 
  • Capilla de Sta Teresa de Jesús, con la preciosa talla de José Barbero de 1989 y el lienzo de "San Benito rodeado por sus monjes" (1942). Este, en posición simétrica al otro lado de la nave presenta otro curioso lienzo de San José, donde se ve a bajo la sede de san Pedro del Vaticano e instrumentos de trabajo propios de carpintero

  • La Capilla del Santísimo Sacramento tiene un sagrario de plata cuyas formas están inspiradas en la torre exterior que hizo Ribera.
  • En el altar mayor tenemos en alto la talla de la Virgen de Montserrat, original de Pereira (s.XVII) y esculturas del s XVIII de los fundadores de la orden Benedictina, S. Benito y Sta. Escolástica
  • Capilla de Sto. Domingo de Silos con un juego de esculturas policromadas modernas que representan la aparición del titular a la Beata Juana de Aza
  • Capilla del Santo Cristo de Burgos, con la copia de la talla original que se haya en la ciudad de Burgos: el crucificado con pelo real, cubierto de piel (cuero) donde se le abren las llagas y heridas, con articulaciones internas de las piezas de madera, las "enaguillas" y los tres grandes huevos a los pies. En esta capilla se hace referencia al asesinato, en 1936, de los frailes benedictinos de Montserrat, mártires de la Guerra Civil española.

Dejando atrás este monumento benedictino en Madrid, justo en la acera de enfrente, recomiendo hacer un salto en La Tape.  Este restaurante y bar de tapas tiene un amplio horario: 9- 2 de la madrugada. Con una cocina variada, muy natural y de temporada. En la parte de abajo hemos probado ya sus tablas de quesos, chacinas, ensaladas, cafés, yogures y zumos naturales y diversos postres. También disponen de una carta amplia de bebidas, cervezas artesanales, etc.... En la parte de arriba está el restaurante.

Bueno amigos, una vez más espero que disfrutéis y os recuerdo que el curso para visitas individuales con SIEMA no empieza hasta octubre, os iremos informando en el facebook de Proyecto SIEMA o por mail el que nos lo haya proporcionado. Hasta pronto.