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martes, 22 de octubre de 2013

Barrio de las Letras y convento de las Trinitarias

El Barrio de las Letras es una de las zonas que más me gustan de Madrid. Conserva todavía ese ambiente bohemio, artístico y mágico de sus orígenes. Con esta entrada pretendo hacer una introducción a la evolución de este barrio hasta el s.XVIII y centrarme en el monumento de la iglesia de las Trinitarias y negocios interesantes a su alrededor. En sucesivas entradas continuaremos hablando del Barrio de las Letras. Las primeras edificaciones en esta zona pertenecen a la época de los Reyes Católicos, lo mismo que el antiguo Monasterio de los Jerónimos. En tiempos de Felipe II existía en la plaza de Antón Martín la llamada Puerta de Vallecas, que se tuvo que abrir con la necesidad de incorporar a la ciudad estos arrabales. Con Felipe IV creció tanto la ciudad por esta zona que decidió trasladar la cerca hasta el final de la calle Atocha. El Barrio de las Letras se sitúa pues entre la calle Atocha y la Carrera de San Jerónimo, limitando por los extremos por el Pº del Prado y la plaza de Benavente. Los nombres de sus calles: Huertas, Laguna, la antigua Cantarranas nos dan idea de la gran cantidad de huertos, agua, riachuelos, laguitos que se encontraban dentro de esta gran extensión y dentro de los patios de los numerosos conventos que había por aquí. El espacio era tan amplio que se aprovechó para la construcción de grandes conventos, como el que nos ocupa, y de hospitales. La mayoría desaparecieron con las reformas de José Bonaparte o las posteriores desamortizaciones: como el de Carmelitas de Sta. Ana, el de Trinitarios de la plaza de Tirso de Molina, el de Trinitarios descalzos (hoy Jesús de Medinaceli), el convento del Espíritu Santo donde las actuales cortes. En la plaza de Antón Martín también existieron el Hospital del Amor de Dios y el de Montserrrat. En Atocha el Hospital de la Pasión y, más tarde el de San Carlos. 

Al siglo de oro le corresponde su gran crecimiento y caracterización como barrio de artistas. Aquí se localizaban las casas de Tirso de Molina, Lope de Vega, Cervantes, Góngora, Quevedo. También a finales del s. XVI aparecieron los corrales de comedias (Corral de la Cruz, Corral del Príncipe). Es el propio rey Felipe IV quien apoya la vida cultural y las representaciones teatrales diarias. El mismo se disfrazaba y actuaba con su mujer Isabel de Borbón y, entre las famosas actrices de la época, tuvo una de sus más conocidas amantes, María Calderona, madre de D. Juan José de Austria.

"Julián Romero"(El Greco, 1612. Museo del Prado)

En la calle Lope de Vega nº 18 encontramos la inmensa mole del Convento de las Trinitarias Descalzas de San Ildefonso. El convento responde a una fundación de DªFrancisca Gaitán Romero, perteneciente a una familia noble de Toledo, ya que era hija de un famoso militar a las órdenes de Felipe II, Julián Romero, quien aparece arriba en el fantástico retrato póstumo pintado por el Greco (donde se le ve  de rodillas con el manto blanco de caballero de Santiago, reconfortado por su patrón). Dª Francisca se trajo de Toledo a monjas trinitarias del convento de Sta. Úrsula y se instalaron en unas casas de su propiedad en la antigua calle Cantarranas. Después hubo desaveniencias con las monjas y estas acudieron a los marqueses de la Laguna. El Marqués de la Laguna, D. Sancho de la Cerda, también tenía muchas propiedades en la zona y, además, un puesto importante en la corte, pues era consejero de Estado, así como mayordomo de la reina Margarita, mujer de Felipe III. La Marquesa era también dama de la reina.  No dudaron en ayudar a las monjas con sus bienes y hoy día están enterrados en el convento. A ambos lados del crucero hay sendas placas originales que recuerdan su enterramiento aquí dentro.En la fachada, a la izquierda, hay una placa que nos recuerda que Cervantes está enterrado aquí. El escritor falleció el 23 de abril de 1616 y sus restos se encuentran aquí. También su hija Isabel profesó como monja trinitaria en el convento y, lo mismo la hija de Lope, Marcela de San Félix que, incluso, ejerció como abadesa del mismo.

Placa en el muro de las Trinitarias recordando la tumba de Cervantes.
Contraste del estilo de la fachada de la Iglesia con el resto del convento

Desde el exterior observamos un contraste muy grande entre los muros del convento y el estilo de la fachada. El convento responde a las reformas del s.XVIII por Francisco Ruiz, por eso son muros de ladrillo lisos muy sobrios y ventanas y puertas sin ningún tipo de adorno. Lleva la típica cornisa austria de madera, tejado de tejas y buhardillas de una ventana sola. Las Trinitarias ocupan una gran extensión, toda la manzana. Presentan gruesos muros, muy altos y, por la calle de Huertas, podemos observar como torres en las esquinas. Es impresionante y también se ve desde la calle León con una vista lateral que merece la pena.

Desde la calle Lope de Vega, desde donde está sacada la foto de la fachada principal, se aprecia parte del convento a la derecha, luego la entrada principal a la iglesia y, a su izquierda, el convento continúa: estaría el claustro, celdas de las monjas y antiguo huerto. La fachada responde a la arquitectura religiosa madrileña del s.XVII, un barroco muy sobrio, que sigue las pautas de lo realizado en el Monasterio de la Encarnación. Esta fachada se divide en tres cuerpos. El primero corresponde a los tres arcos clásicos, de medio punto, realizados en granito, siendo más grande el central, por el cual se accede al nartex de la iglesia. En el segundo cuerpo, está el gran relieve central que da nombre al convento: la imposición de la casulla a San Ildefonso, de una talla barroca muy bonita. A sus lados los escudos de los Marqueses de la Laguna y, encima del relieve, el escudo de la orden trinitaria que llega hasta la ventana del coro alto de las monjas, situado a los pies de la iglesia. Todo el conjunto se remata con el típico frontón triangular con la cruz de piedra de los Austrias.

Cuando entramos por la puerta principal de la iglesia, dejamos a la izquierda el torno para comunicarnos con las religiosas. Una vez dentro nos retrotraemos a la vida en el s.XVII, nos trasladamos con la imaginación a otra época. La primitiva iglesia se reformó en 1639 y, más tarde, hubo otra reforma realizada por Marcos López entre los años de 1673-1688, que es la que queda hoy en día. La iglesia presenta una planta de cruz latina, con presbiterio en alto y cabecera plana. Está cubierta por una pequeña cúpula sobre pechinas, sin tambor, pero con una pequeña linterna. En los laterales se sitúan lienzos del s.XVII enmarcados por arcos con decoración barroca. Estas pinturas se separan por pilastras toscanas muy sencillas. Toda la línea de cornisa lo recorre un gran entablamento con modillones pareados. La reja del coro alto de las monjas conserva el curioso "espanta galanes" original con pinchos. Tengo que decir desde este blog que la iluminación deja mucho que desear, pues se trata de luces amarillas, mal situadas, que reflejan mucho y no dejan apreciar las obras de arte que contiene. En las fotos de interior se nota.



Estas imágenes anteriores pertenecen al retablo mayor. Está dedicado a San Ildefonso, representando en el relieve central el milagro de la imposición de la casulla al santo de manos de la Virgen. Un milagro documentado por tantos testigos que acompañaban al santo en esos momentos y que aparece en la biografía sobre San Ildefonso escrita en el sVIII por Cixila. En la iglesia española de la contrarreforma se acude mucho a este santo y su iconografía aparece en numerosas iglesias de Madrid. Este hecho se debe a que, aunque fuera un santo muy antiguo, perteneciente al s VII, era toledano, como las monjas de la primera fundación, y supo adelantarse en el tiempo con sus estudios sobre la virginidad de la Virgen y sobre la doctrina católica, defendiendo la ortodoxia frente a las herejías de su épocas. Por eso era un referente contra las ideas de los protestantes. El retablo del altar mayor está hecho en madera policromada, dorada y lo donó el ensamblador toledano Manuel de la Mesa, en 1739, a la comunidad donde profesaba su propia hija, por eso es un barrroco menos churrigueresco que los retablos laterales. Las esculturas en los laterales de ese retablo son anteriores, del s.XVII, representan a San Juan de Mata y San Felipe Valois, los santos fundadores de la orden Trinitaria en el s.XII, y fueron talladas por Manuel Correa, discípulo del escultor portugués Pereira, en 1659. Es curioso el Sagrario de madera con la "Sagrada Familia" pintada en sus puertas, y el Cristo crucificado dentro de una especie de tronco (recuerda al árbol de Jesé), todo ello cubierto con estructura bulbosa.
El retablo de estilo churrigueresco de la izquierda, con los estípites y columnas salomónicas, tiene arriba un lienzo de Sta. Catalina. En el centro un precioso crucificado con espejos de fondo y, a los lados, unas pequeñas esculturas que son verdaderas obras de arte y las llevan a exposiciones habitualmente: La Magdalena de un seguidor de Gregorio Fernández y un S. Pedro de Alcántara de Mena. En la puerta del sagrario de este retablo vemos una tabla del s.XV representando " La Piedad".
En este retablo de la derecha, que siento mucho que se vea tan mal, se repite la estructura del anterior. Arriba un lienzo de San Antonio de Padua, en el centro la imagen de la Virgen del Pilar. La rodean esculturas de santos trinitarios y dos pequeños bustos relicarios .

Junto al coro bajo de las monjas se halla esta placa de mármol donde se indica que en la cripta de enterramientos se sepultó a Cervantes, su mujer y a la hija de Lope. Está tachado el nombre de Isabel, la hija de Cervantes, aunque esa imagen es anterior a la de hoy, donde se disimula algo más la tachadura. Se debe a que la hija de Cervantes se fue a otro convento porque chocaba mucho con la hija de Lope, así que se comprobó que Isabel no había fallecido en este convento y, por tanto, la tacharon.

Mirad que curiosa cerradura original de la puerta de entrada de la iglesia, por ella sabemos que el herraje lo hizo Josep Lopez en 1696 y está muy bellamente adornada con esas curvaturas. 
Considero que este es el lienzo-retablo más valioso de todos los que se sitúan en la nave. Está el primero a la derecha y lo pintó Espinosa de los Monteros como indica la firma y fecha en la esquina inferior izquierda. Representa a un expresivo S. Agustín recibiendo la inspiración del Espíritu Santo trabajando en sus escritos, con la calavera de la vanitas en la mesa. Abajo unos ángelitos sostienen sus símbolos de obispo (mitra y báculo). En la escena de la ventana se ve a San Agustín paseando por la playa en el momento de encontrarse al Niño Jesús que le decía que lo mismo que Él no podía meter en un agujero todo el agua del mar, es algo imposible, así de imposible es querer comprender el ministerio de la Santísima Trinidad sobre el que San Agustín estaba escribiendo.
"Lienzo de Sta. Cecilia y los ángeles músicos"( del artista flamenco Van Haken del s.XVII)
Detalle del arco con el Lienzo de San Felipe Neri y toda la decoración barroca de alrededor, además de la bonita talla de la Immaculada.


Estas dos imágenes pertenecen a la sacristía, que es lo único que queda de la primitiva iglesia, antes de la reforma de 1639. Arriba se ve el grosor de los muros a través de la ventana y la fuente lavamanos original de mármol. Las cajoneras también son las originales. En el suelo las puertas de entrada a la cripta de enterramientos. Ahí están tanto Cervantes como su mujer Catalina. Lo que pasa es que por esta zona, como ya mencionamos, hay mucha humedad y corrientes de agua subterránea que pudrieron los restos, pero estudios científicos, junto a documentos de la época así lo han demostrado. Cervantes tenía mucho aprecio a la orden Trinitaria, ya que fueron los Trinitarios los que le rescataron del cautiverio de Argel, donde estuvo prisionero cuando su barco regresaba a España después de combatir en Túnez. Falleció aquí al lado y dejo escrito su testamento el lugar donde le gustaría ser enterrado.La Real Academia de la Lengua celebra una misa aquí, a las 19.30h, todos los 23 de abril.

"D. Sancho de la Cerda, I Marqués de La Laguna", del círculo de Otto Van Vaen, inspirado en los retratos flamencos realizados a Felipe II. Se conserva en el interior del Convento de las Trinitarias (Foto SIEMA)
"DªMaría de Villena, Marquesa de la Laguna, esposa del anterior" . Conservado en el interior del Convento de las Trinitarias, no visible para el público ( Foto SIEMA)

Me interesa actualizar hoy (marzo del 2015), por todo lo que está saliendo en la prensa, algunas consideraciones. Está documentado y se sabía desde siempre que Cervantes estaba aquí enterrado, eso no es el descubrimiento. Pero con los medios tecnológicos que tenemos hoy en día, tanto el arzobispado como el Ayuntamiento, vieron oportuno iniciar la búsqueda más en concreto de sus huesos, y sin hacer rozas o daños en el patrimonio del convento. Después de casi un año podemos decir que seguramente, esa tumba de madera con las iniciales M C a los pies de la misma sea la del famoso escritor.
 
Nicho de Cervantes (Foto RTVE)
Sección de las Trinitarias ( Foto el País)
En el suelo de la sacristía, visto en una de las imágenes anteriores tomadas por SIEMA, hay un gran portón de madera por el cual se accede a la cripta. Esta es muy larga, unos 80 ms, y profunda. En ella se encuentran enterrados más de 200 cuerpos, además, en muy mal estado de conservación. También se complica la identificación por los numerosos traslados de cuerpos que hubo desde la primitiva iglesia hasta la cripta actual. Cervantes, Catalina, la hija de Lope de Vega que fue abadesa del convento, monjas, familias enteras....todos ellos detectados por el georradar. Ahora los investigadores como Avial y el historiador Fernando Prado tienen por delante la difícil tarea de identificar sus restos exactos. Veremos con el tiempo si los madrileños le darán una sepultura más honrosa pero, por supuesto, sin sacarlo de las Trinitarias que es donde quiso ser enterrado Cervantes.
Posibles restos de Cervantes ( Foto Aleteia)
Nuestra última actualización sobre las Trinitarias ha sido la inauguración solemne, el pasado 11 de junio del 2015, de la nueva lápida sobre Cervantes. Esta colocada a la izquierda de la puerta principal del templo, justo a los pies del coro alto de las monjas. El texto propuesto por la Real Academia de la Lengua dice lo siguiente: " Yace aquí Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616)". Y debajo unas frases de la obra Trabajos de Pérsiles y Segismunda, del año en que falleció el escritor: "El tiempo es breve y las ansias crecen, las esperanzas menguan y, con todo esto, llevo la vida con el deseo que tengo de vivir". 

" Lápida de Cervantes en el interior del templo" (Arte en Madrid)
En torno a las Trinitarias hay locales con mucho encanto. Como esta librería:

"Curiosa libreria frente al Convento de las Trinitarias"

Haciendo esquina con la calle León y, dando nombre a la calle de Cervantes, está la última casa donde habitó el autor del Quijote, quien falleció allí mismo justo al año de publicar la segunda parte del Quijote. Desde ahí partió la comitiva para llevarle en sepultura hasta las Trinitarias. Una placa lo recuerda en la fachada, ya que la casa original fue demolida en 1833

En la calle Quevedo, que comunica Lope de Vega con Cervantes, también una placa nos recuerda la casa donde habitaron Góngora y, más tarde, Quevedo. A la derecha divisamos los muros de las Trinitarias.
Merece darse una vuelta con calma por la zona y observar los curiosos negocios: tiendas de grabados y libros antiguos, de antiguedades, de ropa y decoración, de manualidades, marcos originales, pastelerías francesas, restaurantes y bares de tapas diferentes. En fin, de todo. Los primeros sábado de cada mes celebran el llamado "Mercado de las Ranas", donde los comerciantes de la zona exponen su mercancía incluso fuera, en las calles con tanta historia que circundan la zona. Cuando quieran les organizamos una visita y, cualquier duda que tengan no dejen de comentarla. Me despido con esta foto de una floristería con ropa, aquí todo es posible

Maribel Piqueras

miércoles, 16 de octubre de 2013

Exposición Velázquez y la familia de Felipe IV

Hoy me gustaría hablar de Velázquez y su relación con Felipe IV, un "Austria Menor" que, sin embargo resultó un gran monarca para la ciudad de Madrid y el desarrollo de las artes. Felicito al Museo del Prado por esta nueva visión que se nos da con la reciente exposición sobre Velázquez y la familia de Felipe IV. Son pocas obras, treinta, con las que recorremos los últimos diez años de su vida y la influencia de su legado en otros dos pintores que le sucedieron en palacio, como su yerno Juan Bautista Martínez de Mazo y el pintor Juan Carreño de Miranda. Descubriremos muchos cuadros que están fuera de nuestras fronteras y que son una auténtica maravilla. Para Velázquez el rey Felipe IV no solo fue su mecenas, sino un gran amigo. Ambos van a convivir en el Alcázar de los Austrias casi el mismo tiempo. Nuestro artista llega a Madrid un par de años después de que empiece a reinar Felipe IV y morirá cinco años antes que el rey. Desde el año de 1623 hasta 1660 están juntos ambos. El rey y el pintor son bastante diferentes de carácter: Felipe es muy activo, pasional, hablador, inquieto. Velázquez, pintor de pocas palabras, le transmite paz y orden. El rey es su principal, casi único cliente. El artista desbancó rápidamente a otros pintores de cámara y se hizo con el favor real, ascendiendo puestos cortesanos y logrando muchos privilegios. Seguiremos brevemente la distribución por salas:

1. DE ROMA A MADRID
Velázquez ya había estado en Italia anteriormente, recorriendo muchas de las ciudades importante, en una especie de  viaje de formación o estudio. Pero la exposición arranca con el segundo viaje a Italia. El pintor ya llevaba tiempo deseando volver a ir, le encantaba la libertad que gozaba allí y el esplendor de su arte. Ahora va con el encargo de comprar esculturas, bronces, pinturas y traerse fresquistas para palacio. Para mayor comodidad realiza el viaje con un cortejo oficial. Sale en octubre de 1648 de Madrid para embarcar en Málaga (enero de 1649). Irá con el Duque de Maqueda y Nájera, que iba a Trento a recoger a la archiduquesa Mariana de Austria, prometida del rey Felipe IV y tan representada en estas salas. Pasará por Génova, Milan, Venecia ( sabemos que aquí está en abril de 1649 y que adquirió obras del Veronés y Tintoretto), Boloña, Módena, Parma, Roma y Nápoles (en esta última ciudad hizo efectivos unos cobros por orden real y se encontró con Ribera, que ya estaba muy enfermo)

"Retrato del Papa Inocencio" (Velázquez, 1650. Londres, Wellington collection)

Impresionantes todos los retratos que realizó viviendo en Roma. Hay una frescura, una luminosidad, un oleo tan ligero. Además los rostros son muy expresivos y comunicativos. Muy diferentes estos retratos de la corte papal a los de expresión fría y distante de la corte en Madrid. Los Austrias expresaban así su majestad a través de las artes y era la norma de retrato cortesano establecida por Tiziano. No se nos olvide que en este periodo de estancia en Roma Velázquez pintó las dos vistas de Villa Médicis, donde la primacía está en el juego de luces, adelantándose dos siglos al impresionismo.

"Felipe IV" (Velázquez, 1656. Londres, National Gallery)
En este retrato del rey se centra en la psicología del rostro, con un rey envejecido y melancólico por no tener todavía un heredero. Velázquez no tiene interés en los detalles del traje, solo aparecen esbozados en dorado los símbolos de la realeza, como el toisón de oro.

2. LAS DOS PRIMAS
La reina Mariana de Austria y la infanta MªTeresa eran primas y más o menos de la misma edad. La primera era hija de una hermana  del rey, por tanto sobrina y con una diferencia muy grande de edad con el rey Felipe. En esta segunda mitad del s.XVII Velázquez sabe reflejarnos el cambio en la vestimenta femenina, ya ahora hay más suntuosidad en los trajes, alfombras, cortinas y adornos de pelo, como las maripositas sin acabar que adornan los cabellos de la bella Mª Teresa, Velázquez participó en 1660y organizó, como aposentador mayor de palacio, la ceremonia de entrega de la princesa MªTeresa a su prometido, el futuro Luis XIV, en la frontera con los Pirineos y falleció en Madrid a los pocos meses de regresar de allí.

"La Infanta MªTeresa" (Velázquez, 1653. N. York. Metropolitan Museum of Arts)

"Mariana de Austria" (Velázquez, 1653-56. Dallas Meadown Museum)

3. LA INFANTA MARGARITA
Esta infanta, famosa por protagonizar la escena de "Las Meninas", es la más retratada por Velázquez en estos años. Podemos ver su evolución desde que tenía 3 añitos hasta que marcha a Viena a casarse con el emperador. La infanta había nacido en julio de 1651 y desde muy pequeña se nos muestra como una niña espontánea, simpática y muy bonita. El rey dirá de ella en 1653 "va estando ya famosa bufona". Al año siguiente Velázquez pintó este retrato para enviarlo a la corte de Viena. En ella la niña lleva un traje color salmón bordado en plata, con cuello y puños de encaje negro. Aparece un jarrón con margaritas y otras flores lleno de simbología.
"La infanta Margarita" (Velázquez, 1654. Viena. Kunsthistorisches Museum)
"El príncipe Felipe Próspero" (Velázquez, 1659. Viena,Kunsthistoriches Museum)
Son dos modelos de retratos infantiles, con la diferencia que el segundo no es un tipo de retrato de heredero, sino hecho por gusto, por eso aparece el perrito en la silla y el niño cargado de amuletos para la salud. Este Felipe es el segundo hijo de Mariana de Austria y Felipe IV. Como era varón se le apodó "próspero" porque pensaban que traería la prosperidad y la salvación al reino. Murió muy pronto. En el cuadro llama la atención la excesiva blancura de la mano derecha, casi igual que el mandilito.
"La Infanta Margarita"( Velázquez y Bautista de Mazo, 1663. Museo del Prado)

4 LAS MENINAS
En esta sala hay copias de las Meninas. Se ven estudios de composición con los diferentes personajes del cuadro y como influyen en otros retratos más complejos de tipo cortesano

5.MAZO Y CARREÑO: CONTINUIDAD Y RENOVACIÓN
A la muerte de Velázquez se suceden tres pintores de cámara: Juan Bautista Martínez de Mazo hasta 1667, Sebastián Herrera Barnuevo (1667-71) y Juan Carreño de Miranda. El primero es yerno de Velázquez, casado con su hija Francisca y de la que tuvo 4 hijos, que aparecen retratados a la izquierda en el lienzo titulado "La familia del pintor". Este pintor terminaría muchos cuadros de Velázquez que quedaron inacabados tras su muerte. En sus cuadros se centra mucho en la visión de conjunto, la complejidad de la composición, pero no es tan expresivo en los retratos como lo será Carreño de Miranda.
"La familia del pintor"(J.Bautista Martínez de Mazo, 1665. Viena. Kunsthistoisches Nuseum)
"Carlos II" (Carreño de Miranda, 1671. Oviedo. Museo de Bellas Artes)
"La reina Mariana de Austria"( Carreño de Miranda, 1671. Museo del Prado)
Estos dos retratos de Carreño formaban pareja. El pintor refleja la situación política del momento. La reina es regente y va con el tocado de viuda. está en la mesa de gobierno con papeles. Carlos II todavía no tiene edad para reinar, pero es que aparece de pié, con traje de gala en el salón de los espejos con las mesas sobre los leones de bronce que había traído Velázquez de Italia. A pesar del traje y la postura, no pueden ocultar al espectador el aspecto contrahecho de este príncipe, con las piernas cortas y finas, y la espalda curvada.

6. UNA HISTORIA CIRCULAR
Ya que existen lazos que unen a los tres pintores y que mantienen cierta homogeneidad a la hora de retratar a la realeza española. Aunque ahora el fondo tiene más importancia, así como la complejidad de la composición, donde suelen aparecer varias escenas en el mismo cuadro, se sigue manteniendo una enorme sobriedad y distancia en las formas del retratado
" La reina Mariana de Austria" (taller de Velázquez, 1652. Museo de Louvre)
"Dª Margarita de Austria " (Juan Bautista Martinez de Mazo, 1665-66. Museo del Prado)
El cuadro de Velázquez de arriba es un retrato cortesano impresionante de la reina de cuerpo entero, con el traje de época repleto de bordados de plata y encajes, con los toques últimos que daba el pintor, donde sugiere más que poner materia en el pincel. Pose soberbia austria, distante, con la mano derecha apoyada en el respaldo de la silla y el reloj al fondo como símbolo de cumplimiento de sus deberes de gobierno.En el de Bautista Martinez de Mazo están mucho más sintetizados los toques de color y las formas. Representa a la infanta Margarita de luto, tras la muerte de su padre en 1665 y apunto de salir a casarse con Leopoldo en 1666. Al fondo una escena que recuerda a las Meninas, donde se ve a Carlos niño y a la enana Maribarbola. Esta princesa murió en Viena muy pronto, en 1673, y está enterrada en la cripta de los Capuchinos.
Así no me queda más que animar a visitar la exposición y cualquier cosa que desees me puedes comentar. Recuerdo que también estamos en facebook (Proyecto Siema). Hasta pronto