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martes, 9 de septiembre de 2014

El Palacio de Linares

Este palacio que hace esquina justo al comienzo del Paseo de Recoletos nos ofrece una majestuosa imagen, sólo superada por el posterior edificio del Palacio de Correos y Comunicaciones ( hoy Palacio de Cibeles). Pero por muchos años la imagen que se veía en esta plaza era la mole del Palacio de Linares. Siguió la moda de residencias palaciegas para banqueros que se instalaron en esta zona durante  la segunda mitad del s.XIX. Dentro de sus muros atesora grandes riquezas artísticas y, también, innumerables leyendas que han dejado una huella trágica o de terror hasta nuestros días. El financiero José Murga compró a la Hacienda Pública tres grandes parcelas, que ocupaban lo que anteriormente había sido parte del Pósito Real, para edificar su vivienda. Más tarde conseguiría el título de I Marqués de Linares por parte de Amadeo de Saboya y en esa ciudad andaluza está enterrado. Cuenta la leyenda que se casó, sin ser consciente de ello, con la hija de la amante de su padre. El padre de José Murga, que vivía en Londres, no revelaría la verdad hasta poco antes de su muerte, en 1857. Entonces se dice que el Papa León XIII les aplicó una bula especial en 1858, llamada "Casti Convivere", para que aún casados convivieran como hermanos viviendo la castidad, dadas las circunstancias en que se había celebrado su matrimonio. Lo cierto es que no tuvieron hijos, dividieron en dos las estancias del palacio, quedando la planta baja para el marqués y la noble para la marquesa, y siempre las desgracias han rodeado a esta familia y su entorno como veremos a lo largo de esta entrada. 
"El I Marqués de Linares, José Murga, y su mujer Raimunda Osorio"(wikipedia)

Se creó una leyenda sobre los dueños diciendo que tuvieron una hija en secreto, Raimunda, a quien asesinaron para evitar el escándalo y esta es una de los muchos fantasmas que dicen había por la casa cuando se hicieron obras en los años 80 e, incluso se gravaron cacofonías que resultaron ser falsas. La verdad es que los hechos parecen desmentir esas leyendas. Nombraron heredera a una ahijada suya, Raimunda Avecilla, hija del administrador de las obras del palacio. Se casó con el Conde de Villapadierna, quien se termina suicidando añadiendo más leyenda negra a esta genealogía. Raimunda Avecilla murió en 1901 y su hijo José heredó el Palacio, la otra hija llamada María fue asesinada por las milicias en Madrid durante la Guerra Cívil. Pero José, y con razón, consideraba tétrico el palacio y lo vendió a la Compañía Transmediterránea. Fué pasando de mano en mano, por las Cajas de ahorro, por Emiliano Revilla y por un consorcio institucional que puso en marcha la Casa deAmérica. Hoy el Palacio de Linares forma parte de esta institución que realizó grandes obras para su restauración entre 1988-1992. Se hizo coincidir la inauguración con 1992, centenario del Descubrimiento de América y es hoy un punto de encuentro entre España y América, con numerosos debates, presentaciones, conferencias, ciclos de cine y actividades.

"Palacio de Linares"(Ramón Gerra de la Vega en Palacios de Madrid)

Tanto en el proyecto arquitectónico como en la decoración intervienen muchos artistas diferentes. Sus líneas generales se las debemos a Carlos Colubi, quien comenzaría las obras en 1872. Sigue modelos arquitectónicos franceses y ésto se aprecia muy bien en la espectacular fachada, cuya parte central es convexa para adaptarse a la disposición creada por el Salón de Baile. El retranqueo con la verja le da cierta privacidad. No tiene puerta central, sino dos laterales que se corresponden con la entrada y salida de carrruajes. La decoración escultórica sobre las puertas del balcón central son relieves alusivos a la música y ,siguiendo un eje simétrico, las tres ventanas del segundo piso  se corresponderían a los lunetos de las sala por donde entraría la luz en las bóvedas, aunque al final están cegadas en su interior y cubiertas con pinturas de Francisco Padilla. Está organizado en cuatro pisos: sótano, que abre las ventanas a ras de suelo, planta baja, planta noble y segunda. Se remata el conjunto con una balaustrada enorme así como el gran escudo de los Marqueses de Linares.

"Detalle rostros femeninos en las ménsulas que soportan la balconada del Salón de Baile" (Ramón Guerra de la Vega en Palacios de Madrid) 
Mientras que para el exterior se empleó una piedra fácil de trabajar, pero también muy propensa a desgastarse por los efectos de la erosión y la polución, en las obras del jardín se emplearán otros materiales. Todos los elementos decorativos de la fachada los modeló Jerónimo Suñol entre 1878 y 1879. ¡Menos mal que no derribaron la fachada por el mal estado que tenía en 1971, cuando la Academia de Bellas Artes llegó a autorizar la demolición! Manuel Anibal Álvarez trabajó en las obras del interior del Jardín, como la Casa de Muñecas o el Pabellón de Caballerizas, utilizando otro tipo de materiales, con la alternancia de muros de ladrillo rojo y encadenados de piedra afrancesados, dándoles más colorido a esas paredes. En este jardín interior se sitúa la terraza del restaurante 100 Llaves que recomiendo no dejar de ir en estos días que todavía quedan de buen tiempo. Dispone de dos recintos, la terraza jardín junto a la escalera monumental de bajada al mismo, rodeada de plantas, y la terraza superior junto al Pabellón de Caballerizas, que se usa más como coctelería. Buena cocina gracias al trabajo e inspiración del chef López Bedma, con platos muy originales, copas y excelente servicio. El nombre del restaurante hace mención a las muchas llaves que fueron necesarias para mantener cerrado este palacio durante casi todo el s.XX.
"Fachada del Palacio que da al jardín, mucho más sobria y con juego de volúmenes e piedra y ladrillo" (foto de SIEMA)
"Escalera en mármol de bajada al jardín, con la elegancia de Aníbal Álvarez"(Foto de SIEMA)
"La Casa de Muñecas", también de Anibal Álvarez, edificada como lugar de juegos para Raimunda Avecilla en el interior del jardín, con ladrillo y madera y todo pequeñas habitaciones. (Foto de SIEMA)
"Vista de la terraza 100 llaves" (Foto de SIEMA)

El conjunto palaciego consta de tres partes: palacio, casa de muñecas y pabellón de caballerizas, todo ello rodeado por una alta verja de hierro. Durante el s.XX se hicieron excavaciones en el jardín para poner en comunicación el pabellón de caballerizas con el palacio. Debajo del pabellón se encuentra la sala de exposiciones y el auditorio. En lo que fue el palacio se mantiene las partes más espectaculares para visitas turísticas, así como para celebración de algunos eventos. También se sitúan ahí las oficinas de la Casa de América y el restaurante (en los bajos).  Presenta una curiosa planta en ángulo, con un vestíbulo oval donde la escalera actúa como eje de la circulación en cada una de las plantas del palacio. Adolphe Ombrecht dirigió las obras de decoración interior del palacio entre 1880-1888. Los marqueses se mudaron a vivir aquí en 1884, todavía sin terminar la minuciosa y rica decoración, cuyas obras no se finalizarían hasta 1900. El marqués no tenía prisa,  ni tampoco le importó invertir grandes cantidades en la decoración del palacio, contratando a los mejores artistas del momento, como los más famosos pintores españoles de fines del s. XIX (Casto Plasencia, Francisco Pradilla, Alejandro Ferrant, Manuel Dominguez), broncistas, decoradores parisinos, marmolistas italianos, sedas y paneles traídos de China.

"Planta con las distintas dependencias del conjunto palaciego de Linares"

RECORRIDO INTERIOR

En la Planta Sótano, con las ventanas situadas a ras del suelo, se encontraban las cocinas, dependencias para todo el servicio y las oficinas para los empleados. Las 100 llaves ocupa estas dependencias. En la Planta Baja nada más entrar nos impresiona el zaguán ovalado, con ese suelo de maderas muy duras procedentes de América. A primera vista parecen piedras, las eligieron por la dureza para soportar el peso de carruajes. Luego viene la gran escalera imperial con una decoración que recuerda al Teatro de la Ópera de París, ya que las figuras de bronce del decorador Cruchet vinieron de la capital francesa. Es de mármol de Carrara, y la decoración escultórica corresponde al español Suñol, pero los decoradores que la montaron en 1882 venían de Francia e Italia.Las pinturas son de Manuel Dominguez y recuerdan al simbolismo, realizando 12 musas para las pechinas, como Talia, Caliope, Urania, Clío, Euterpe, etc...En la bóveda trabajó las estaciones. En los muros de la escalera, también usando imágenes femeninas, representan la Industria, la Ciencia, la Agricultura o las Bellas Artes.
"Arranque de la escalera imperial, con las figuras de bronce parisinas" (Guerra de la Vega en Palacios de Madrid)
"Escalera del Palacio, donde se aprecian las pinturas del muro oval y los elementos heráldicos del marquesado" (Guerra de la Vega en Palacios de Madrid)

También en esta planta podemos ver el despacho, la biblioteca (muy modificada actualmente con ordenadores, etc..Aquí colgaban los retratos de los marqueses que pintó Francisco Padilla en 1888 y Manuel Dominguez la decoró con imágenes relacionadas con el mundo cultural y literario), el fumoir, sala de billar, salón de música, comedor de diario(donde Sebastián Gessa pintó una balaustrada fingida con decoración de vegetación tropical y aves exóticas), office, baño y boudoir( Alejandro Ferrant lo decoró para Raimunda con el tema de la "Alegoría de la Poesía", utilizando para ello imágenes de la guerra de Troya y de los Viajes de Ulises)  y dormitorio del marqués ( con impresionantes mosaicos)

Recorriendo la Planta Noble encontramos el salón de baile con sus respectivas antesalas. Está situado justo encima del zaguán y sus balcones dan a la fachada principal. De exagerada decoración. Las pinturas en el techo fueron realizadas en Roma por Francisco Padilla en 1886 y representan "Las travesuras del amor". Las parejas de cariátides que sujetan el anillo de la bóveda son de estuco dorado y vinieron de París. Las lámparas de bronce se pensaron inicialmente para la iluminación de gas. Con la idea de ocultar los cuatro lunetos que servían de palcos en el proyecto original se pintaron escenas como "Niñas en el palco", "Mujeres con abanicos" "Mirando entre tapices" y "El trovador". Este último se podía retirar desde la galería alta para que ahí se colocaran los músicos. Por la otra cara Alejandro Ferrant pintó "El baño pompeyano". Merecen la pena las antesalas del salón de baile. Por ejemplo, en la primera trabajó el decorador francés Cruchet y colocó figuras de bronce de tamaño natural adornando la chimenea y un artesonado neogótico dorado en el techo para enmarcar el lienzo de la "Ninfa columpiándose" de Francisco Pradilla. También Pradilla pintó el techo de la segunda antesala con las "Ninfas y Cupido". Estos desnudos femeninos sensuales que provienen del simbolismo le encantaban al marqués y estaban muy de moda a fines del s.XIX.
"Baño pompeyano situado en la galería sur del piso segundo y, como se aprecia en la imagen, desmontable" (Guerra de la Vega en Palacios de Madrid)
"Vista general del Salón de Baile" (Foto Guerra de la Vega)

La otra gran sala de esta planta noble es el comedor de gala que mira al jardín y está decorado con pinturas de Alejandro Ferrant en 1888 con el tema del "Festín de los dioses" en el techo. Sobre las puertas escenas de Bacanal imitando bajorrelieves. Encima de la chimenea un bodegón y,sobre los muros, tapicerías francesas.El salón principal con las pinturas de Casto Plasencia que representan a "Psique conducida al Olimpo", el Boudoir estilo Luis XV de la marquesa  y dormitorio de invitados, salón de retratos. La capilla y sacristía. Desde la capilla se aprecia al fondo la puerta del salón del baile y el hueco de la escalera. En ella Alejandro Ferrant y Francisco Amérigo realizaron las grandes figuras de estilo bizantino que representan a 10 apóstoles. En los lunetos trabajan temas relacionados con los nombres de los marqueses, como el "Sueño de José" o "San Raimundo recibiendo a Alfonso VII". Es de un eclecticismo propio del s.XIX. Para el zócalo se utilizaron mosaicos realizados por artesanos italianos afincados en París. El suelo es de mármoles con diseños geométricos. Los mosaicos aparecen en muchas de las habitaciones de este palacio. En el salón chino se cubren las paredes con paneles de sedas pintadas y bordadas con paisajes exóticos. También se trajeron las puertas de maderas lacadas desde China. Los sofás y sillones presentan cabezas de dragones en su decoración para estar ambientados lo más posible con este mundo oriental tan de moda en la época de construcción del palacio. Este salón chino no tiene acceso desde el pasillo, ya que pertenecía a la privacidad del marqués, donde se relajaba con sus amigos íntimos.
"Capilla del Palacio"(Guerra de la Vega)
"Salón chino"( Guerra de la Vega)

La segunda planta es la última. Alberga las galerías pompeyanas, los invernaderos (que están a ambos lados de la escalera principal y comunican las galerías norte y sur), un comedor, pequeñas habitaciones para el servicio, el coro de la capilla, así como un dormitorio, baño y boudoir para invitados. En el propio palacio organizan visitas guiadas de 40min después de proyectarte un pequeño video introductorio. Nos parece poco tiempo para explicar la historia, leyendas y lo que supone este edificio en la evolución de Madrid, así como en el arte. La verdad es que se queda corta la explicación de tantos detalles como contienen sus dependencias. Tampoco explican el exterior( fachada o casa de muñecas, etc,  ni los jardines). Por ello, para saber más, os animo a acudir con SIEMA a los recorridos por estos palacios del Paseo de Recoletos que haremos durante el mes de octubre. Más información en www.siema. es o facebook Proyecto Siema. 

Maribel Piqueras