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martes, 18 de abril de 2017

San Jerónimo el Real

La Iglesia que hoy nos ocupa, San Jerónimo el Real, es popularmente conocida como "Los Jerónimos". Esta orden de los Jerónimos era muy importante en la España de los s XV y XVI, entre otras cosas, se encargaba de cuidar los sitios reales y de facilitar la estancia de los reyes en esas cortes itinerantes. Enrique IV había fundado un antiguo monasterio jerónimo, en 1463, llamado "Sta María del Paso", porque estaba situado en el camino entre el Alcázar y el Pardo. Dicha localización causaba muchos problemas de salubridad a los monjes, así que esta fundación real consiguió el permiso de la reina Isabel, la Católica, para trasladarse al E de Madrid, al Prado de Atocha en 1501. La reina Isabel moriría sin verlo concluido. Al N del altar mayor se disponía un gran cuarto real, para retiro y residencia de los monarcas en determinadas ocasiones. Más tarde, el rey Felipe IV y el Conde-Duque de Olivares engrandecerían la fundación de los Jerónimos tras la construcción del Palacio y Jardines del Buen Retiro. De hecho, el Palacio se extendería hacia el N, ampliando el cuarto real existente previamente, como se aprecia en el cuadro de Leonardi.

Palacio del Buen Retiro, G. Leonardi, 1634 
(Patrimonio Nacional)


El sitio real del Buen Retiro en el Plano de Texeira, 1656
(Museo de Historia de Madrid)

Los acontecimientos del s XIX casi hacen que desaparezca el Monasterio de los Jerónimos. En 1808 tropas francesas destruyeron la portada gótica original y el retablo flamenco que había regalado Felipe II para el altar mayor. Las tropas de Murat almacenaron en la propia iglesia la pólvora y balas de cañones. Con la desamortización de 1836 se expulsó a los monjes y se utilizó la iglesia como Parque de Artillería y el monasterio como cuartel. Durante el reinado de Isabel II, el propio rey consorte, Francisco de Asís, decidió emprender su restauración. El arquitecto de palacio, Narciso Pascual Colomer, se encargó de esta primera reconstrucción (entre 1848-59)en estilo neogótico, inspirándose en el Monasterio de San Juan de los Reyes de Toledo. Por eso la planta es de cruz latina con una sola gran nave, cubierta por bóvedas de crucería, pináculos en el exterior, arcos conopiales, tracería gótica, minucioso trabajo de labrado de la piedra arenisca. Las escenas escultóricas del pórtico de entrada las realizó Ponciano Ponzano, representando un Calvario entre los escudos reales, el Nacimiento de la Virgen en el tímpano y santos alusivos a los patronos de la construcción y a la advocación (Santa Isabel de Hungría y San Fernando por los RRCC; San Francisco por Francisco de Asís.Y San Jerónimo). Nos parecen demasiado pequeñas para el entorno en que se sitúan.

Pórtico de entrada (Foto SIEMA)

Arcos y tímpano estilo gótico isabelino (Foto SIEMA)

Detalle de las jambas con San Fernando y San Francisco
(Foto SIEMA)

Detalle del relieve con el Nacimiento de la Virgen, con Sta Ana 
y San Joaquín (Foto SIEMA)

Enrique María Repullés realizó una segunda reforma en la época de la restauración monárquica, dentro del afán constructivo de la burguesía en este barrio, así que continuó la decoración y restauración entre 1879-1883. Quitando la base de las estructuras arquitectónicas, que son las originales, toda la decoración en la piedra y cubiertas se rehizo en el s XIX. Entonces se eliminaron las tribunas del sXVI, construyendo esas falsas tribunas actuales. Se empezó a decorarla con objetos de culto traídos de otros conventos, que más tarde comentaremos. A lo que la última restauración, terminada en el 2006, añadiría lienzos en depósito del Museo del Prado, la mayoría del s XVII, y protegió el claustro bajo la estructura de Moneo, dependiente también del Museo del Prado. Las escaleras que ascienden desde la calle Ruíz de Alarcón se construyeron en 1905, pensadas para realzar la boda de Alfonso XIII con MªVictoria de Battemberg (celebrada el 31 de Mayo de 1906). Curiosas las farolas fernandinas que hay alrededor de las escaleras. 

Vista general con las escaleras
(Foto SIEMA)

Detalle de la farola fernandina
(Foto SIEMA)

Fundida en Londres (Foto SIEMA)

Esta iglesia siempre ha estado muy vinculada a la corona española. Fernando, el Católico, juró en ella como regente de Castilla. Desde Felipe II (1527) a Isabel II (1833) se han celebrado aquí las juras de los Príncipes de Asturias. Incluso en 1975, el cardenal Tarancón celebró una Misa Te Deum por la llegada de la Transición con Juan Carlos I. Diferentes grabados de esas juras nos muestran cómo era la decoración original de los Jerónimos a través de los siglos. El interior de una sola nave con bóveda de crucería y coro bajo isabelino a los piés se mantiene hoy en día. 

"Jura de Fernando VI como Príncipe 
de Asturias"(Paret, s XVIII)

Bóvedas de crucería gótico-flamígeras o isabelinas 
(Foto SIEMA)

Detalle del coro bajo y la balaustrada (Foto SIEMA)

Lateral con las tribunas restauradas (Foto SIEMA)

Grandes lámparas como estas iluminan la iglesia. Proceden de la antigua
Basílica de San Francisco el Grande (Foto SIEMA)

Después de haberos mostrado su historia, fachada e interior, os adentraremos en cada una de las capillas. El recorrido sería el siguiente, empezando por la derecha:

  • Capilla del Duque de la Torre, que debe su nombre al monumento funerario al Duque de la Torre realizado por Mariano Benlliure en la pared de la misma. En frente, modernas esculturas de Dios Padre y los sagrados corazones de Jesús y María.
Monumento funerario al Duque de la Torre
(Foto SIEMA)


Dios Padre y los Sagrados Corazones de Jesús y María
(Foto SIEMA)

  • Capilla de la Virgen de Covadonga. Talla anónima del sXIX y lienzo de "San Francisco en la Porciúncula" (Antonio de Pereda, 1664). La vidriera del Calvario con el detalle de los ángeles recogiendo en cálices la sangre del Señor crucificado es la Casa Maumeján de Madrid.
Virgen de Covadonga, bajo un retablo neogótico
(Foto SIEMA)

Vidriera del Calvario (Foto SIEMA)

"S. Francisco en la Porciúncula", 
de Antonio de Pereda, 1664(Foto SIEMA)

  • Capilla de la Pasión. En la última restauración del 2006, a cargo de Francisco Jurado Jiménez, descubrieron en esta capilla frescos del s XVII que representan un Vía Crucis realizado por Lorenzo Montero. En ella se localiza la lápida del que sufragó la capilla, el italiano Torellio Castiloglio. Además lo completa una copia del Cristo de la Victoria de la Serradilla.
Busto de la Dolorosa en la Capilla de la Pasión
(Foto SIEMA)

Fresco de la oración en el huerto, de Lorenzo Montero en
la Capilla de la Pasión (Foto SIEMA)

Más escenas del Vía Crucis de Lorenzo Montero
(Foto SIEMA)

Cristo de la Victoria, copia de la Serradilla (Foto SIEMA)

  • Capilla de San Blas. Contemplamos en el interior de esta capilla las hermosas puertas con vidrieras de la Virgen y San José con el Niño. Una pequeña talla de San Blas da la advocación de esta capilla. En la pared el lienzo de Alonso Cano titulado "San Jerónimo penitente en su retiro"( 1660).
S. Jerónimo Penitente en su retiro, de Alonso Cano, en depósito del 
Museo del Prado, como tantos otros (Foto SIEMA)

Vidrieras en las puertas que comunican esta capilla con el claustro, 
hoy dentro del Museo del Prado (Foto SIEMA)

  • Capilla de la Virgen del Pilar.  Con la copia del retablo que realizó Ventura Rodriguez para la Basílica de El Pilar, en Zaragoza. El lienzo representa a la Virgen con el Niño en el trono de Ángeles y es de Jerónimo Jacinto Espinosa (1661).
Retablo de la Virgen del Pilar
(Foto SIEMA)

Virgen con el Niño en su trono de ángeles, de J.J Espinosa
(Foto SIEMA).
  • En el Crucero encontramos, en el lado derecho, un cuadro, muy oscurecido, que representa a "San Benito bendiciendo el pan" (de fray Juan Ricci); también vemos una escultura de la Virgen de la Soledad esculpida por Suñol. Dos puertas primorosamente labradas comunican con las dependencias conventuales. En una contemplamos los escudos y armas de los Reyes Católicos y en la otra los de la orden Jerónima. Son de estilo plateresco.  Justo en frente, al otro lado del crucero, vemos el retablo de San Jerónimo realizado por José Mendez (s. XIX), que antes de la última reforma estuvo situado en el altar mayor. Así como el Cristo de las Penas y la Buena Muerte de J. Pascual de Mena (s. XVIII)
El Cristo de las Penas y la Buena Muerte, de Juan Pascual de Mena, enmarcado
por un retablo neogótico ( Foto SIEMA)

Puertas decoradas en estilo neoplateresco que comunican
con la zona conventual (Foto SIEMA)

S. Benito bendiciendo el pan, de Fray Juan Ricci, s XVII
(Foto SIEMA)

Retablo de San Jerónimo, de José Mendez
(Foto SIEMA)

Bello púlpito de madera
(Foto SIEMA)

  • Altar Mayor: En él destaca el gran lienzo de "La última comunión de San Jerónimo" (Tejeo), que fue encargado en 1855 por el rey consorte Francisco de Asís, durante la primera restauración. Se considera que es el lienzo de mayor tamaño que hay expuesto en Madrid.
Altar mayor, cuyo frente lo ocupa "La última comunión de 
San Jerónimo", de Tejeo (Foto SIEMA)

  • Capilla de la Inmaculada. Vidriera francesa, como la mayoría que se colocaron en la restauración de Repullés, con el tema de San Fernando.  En las paredes se han descubierto restos de relieves y decoración renacentista, que posiblemente pertenecían al acceso al cuarto real desde este lateral izquierdo en la época de Felipe II. Precioso el lienzo de Pereda con el tema de la Virgen Inmaculada.
Escultura de la Inmaculada, en altar neogótico, que 
preside esta capilla (Foto SIEMA)

Restos de relieves del s XVI (Foto SIEMA)

Inmaculada de Pereda (Foto SIEMA)

Detalle del otro relieve renacentista (Foto SIEMA)

  • Capilla de San Antonio: con tallas de San Antonio(s. XVIII) y otras más pequeñas que representan a S. Roque y a S. Nicolás. El lienzo de la "Huída a Egipto" es de José Moreno (1670)
  • Capilla de la Virgen de Guadalupe. Lo más destacable en ella es el cuadro de Carreño de Miranda, que representa a "Sta. Ana enseñando a leer a la Virgen" (1674)
Carreño de Miranda, "Sta. Ana enseñando a leer a la Virgen" (1674) (Foto SIEMA)

"Huida a Egipto", de José Moreno, 1660 (Foto SIEMA)

Retablo de San Antonio de Padua (Foto SIEMA)

Retablo de la Virgen de Guadalupe (Foto SIEMA)

  • Capilla de la Virgen del Carmen. Además de la talla de la Virgen que da nombre a la capilla contemplamos un curioso grupo escultórico de las ánimas del Purgatorio.
  • Capilla de la Virgen de Guadalupe (Extremadura). Esta pequeña imagen tiene la particularidad de que es la talla original de los antiguos Jerónimos, que se salvó del saqueo francés. Frente a ella la pila bautismal y el cuadro de "La Adoración a los Pastores", de Francisco Ricci (1674). Como veis, se trata también de un auténtico museo de pintura, con los artistas más representativos del barroco madrileño y, alguno andaluz, cedidos por el Museo del Prado. Una joya de historia y arte que tenemos en Madrid. Recuerdo que cualquier información o fotos que aportamos aquí, se pueden utilizar siempre indicando su procedencia. Así como que las visitas libres (con posibilidad de inscripción individual) son las que aparecen en la web www.siema.es, en agenda, o en el facebook Proyecto SIEMA. Las privadas contactar a través de la web o en info@siema.es. 
Maribel Piqueras

Conjunto escultórico sobre las ánimas del Purgatorio (Foto SIEMA)

Retablo de la Virgen del Carmen (Foto SIEMA)

"Adoración de los pastores", de Francisco Ricci, 1674 (Foto SIEMA)

Vista general de la Capilla de la Virgen de Guadalupe extremeña
(Foto SIEMA)

Detalle del retablo de esta Virgen de Guadalupe
(Foto SIEMA)

Torres campanario de los Jerónimos, de la segunda
 restauración del s. XIX (Foto Ramón Guerra de la Vega) 

martes, 4 de abril de 2017

El Salón de Reinos, resto del Palacio del Buen Retiro

Cuando uno pasea por ese entorno tan maravilloso como es el barrio de los Jerónimos o la calle de Felipe IV, llama la atención uno de los pocos edificios que quedan de lo que fué el Palacio del Buen Retiro. Me refiero al conocido hoy como Salón de Reinos. Está de plena actualidad por la adaptación que del mismo van a realizar los arquitectos Norman Foster y Carlos Rubio para usarlo como espacio de exposiciones. A mi personalmente me gustaría más que se restaurase como el antiguo Salón de Reinos del palacio del Retiro, ya que conservamos el espacio y la decoración, y se podría reconstruir tal como era uno de los pocos restos que tenemos de ese sitio real. De esa misma opinión son casi todos los entendidos en arte e historia de Madrid que conozco. 

Vista general de este ala N del Palacio del Buen Retiro, donde 
está el Salón de Reinos (Foto SIEMA)

Recordando un poco la historia de este real sitio del Buen Retiro habría que remontarse hasta el reinado de Felipe IV, que da nombre a la calle. A este rey el antiguo Alcázar de los Austrias le parecía un poco agobiante, sin espacios adecuados para representaciones teatrales, ni amplios jardines. Así que al Conde-Duque de Olivares se le ocurrió crear un sitio real nuevo ampliando hacia el N el cuarto real que ya existía en el Monasterio de los Jerónimos. Les urgía la obra, por eso se construyó tan rápido y empleando materiales muy pobres y poco duraderos, como eran el ladrillo y las maderas. Los encargados del proyecto fueron Alonso Carbonell   y  Crescenzi (este más para la organización interior); también recurrió Olivares a paisajistas italianos para el desarrollo de los jardines. Entre 1633-1640 estaba ya todo terminado. Exteriormente seguía el estilo Austria del s XVII, es decir, palacios organizados en torno a un patio cuadrado con cuatro torres con chapiteles de pizarra en las esquinas. Zócalos de granito y muros de ladrillo, con dos alturas. Ese es el estilo que todavía se percibe en los restos del palacio como el de la fotografía superior. Pero si exteriormente no llamaba la atención y era muy sobrio, interiormente se enriquecía por la organización espacial, la lujosa decoración y la amplia luminosidad.A lo que habría que añadir los maravillosos jardines que lo rodeaban y que no entraremos en esta ocasión.

Palacio del Buen Retiro (Giuseppe Leonardi, 1637. Patrimonio Nacional)

El ala conservada del Palacio del Buen Retiro es el ala N de ese cuadro que pintó Leonardi, además del Casón que todavía no se había construido y, por tanto, no aparece en esa imagen. Es decir, el tramo alargado entre dos torres chapiteles que se sitúa en la parte de la izquierda, junto a un gran patio. El famoso Salón de Reinos era el más largo del palacio (34 ms de largo, por sólo 10ms  de ancho y 8 ms de altura). Según los documentos que se miren y las épocas se le llamó de diferentes maneras. Salón Dorado, por el predominio de ese color en la decoración de los frescos de las bóvedas y mobiliario; Salón de Reyes, por la representación pictórica en grandes lienzos de Felipe IV y su mujer y de los padres del monarca reinante; Salón de Batallas, por otros cuadros enormes referentes a batallas que tuvieron lugar en el reinado de Felipe IV y en las que salimos victoriosos; Salón de Comedias, ya que también tuvo ese uso y los asistentes las contemplaban desde una balconada de hierro corrida que recorría todo el salón. Por último, Salón de Reinos, por la decoración de la bóveda, con los 24 reinos de España en esos momentos. Decoración que se conserva intacta, con sus escudos y decoración de espirales, roleas, etc...El salón transmitía una gran luminosidad con sus 20 ventanas, 10 en la parte superior y 10 en la inferior, divididas en grupos de cinco. Como era para ensalzar a la Monarquía se cuidaba mucho la decoración: lujosas alfombras orientales, mesas de jaspe, y todo un programa iconográfico cuyo fin era contar las maravillas de la Monarquía de  Felipe IV. Para ello los mejores artistas del momento se ajustaron a la temática exigida. En las dos puertas de entrada al salón se situaban los retratos ecuestres de monarcas. En la cabecera el de Felipe IV e Isabel de Borbón (ambos realizados por Velázquez) y, encima de ellos, con la idea de que fuera visto desde abajo, el del Príncipe Baltasar Carlos a caballo (era el heredero y también lo pintó Velázquez). Del mismo artista son los retratos ecuestres de los padres de Felipe IV, Felipe III y Margarita de Austria, que se situaban junto a la otra puerta.

Retrato ecuestre de Felipe IV (1636. Velázquez. Museo del Prado)

El Príncipe Baltasar Carlos a caballo 
(1636. Velázquez. Museo del Prado)

A mí una de las reconstrucciones del Salón de Reinos que más me gusta es la de Carmen Blasco, donde se percibe muy bien como estaba organizado, arquitectónicamente hablando, así como el programa iconográfico, pero no el mobiliario y demás decoración. En los grandes espacios de los muros laterales se situaban grandes lienzos de batallas: "La rendición de Breda"( Velázquez), "Defensa de Cádiz contra los ingleses" (Zurbarán), "El socorro de Génova" (Antonio Pereda), o la  "Recuperación de la Bahía de Todos los Santos" (Juan Bautista Maino), entre otros. Entre ellos los pequeños cuadros de los trabajos de Hércules, encargados a Zurbarán. La figura de Hércules siempre estuvo asociada a la Monarquía en España, equiparando su fuerza, con el poder del imperio. En realidad el Museo del Prado conserva todos los cuadros menos uno. Y, si os fijáis en la fechas, se realizaron cuando ya se terminó la construcción del edificio, hacia 1634. Así que se empezó a decorar este  real sitio a partir de 1635.

La rendición de Breda o las lanzas (1635. Velázquez. Museo del Prado)

Reconstrucción del Salón de Reinos (Carmen Blasco)

Socorro de Cádiz (1635. Antonio Pereda. Museo del Prado)

Victoria de Fleurus (1635. Vicente Carducho. Museo del Prado)

Hércules y el león (1635. Zurbarán. Museo del Prado)

En 1841 se cedió este edificio del antiguo palacio para su uso como Museo de Artillería. En realidad en esa época se dió mucha importancia a la organización de los restos del real sitio del Retiro. En 1884 se terminó una importante restauración del mismo a cargo  de Eugenio Jiménez Carrera, adaptándolo mejor a las necesidades de Museo de Artillería. Por eso las maderas que recubren el ladrillo original, o la creación de un salón de fumar o salón árabe, tan al gusto de finales del s XIX, imitando los estucos, azulejos y mocárabes de la Alhambra. Era un admirado Museo del Ejército hasta su traslado al Alcázar de Toledo en el 2015. Desde el exterior también se percibe la decoración escultórica con motivos militares en puertas, torres y diversas entradas. Convendría conservar esa sala árabe, situada hacia la mitad del lado S. Consta de una estancia central, a la que se accede desde el Salón de Reinos, y dos más pequeñas situadas en los laterales, separadas por arcos. Es de los pocos y curiosos Salones de Fumar en estilo árabe que hay en Madrid y que forman parte de nuestro patrimonio histórico-artístico merecedores de todo el respeto para su conservación. Desde aquí agradecer a Mercedes, de Arte en Madrid, el material fotográfico que aportó en su visita al interior cuando la exposición del 2010. Con estas últimas  imágenes  quiero terminar esta entrada recordando otro gran desconocido de nuestro patrimonio de Madrid.

Maribel Piqueras


Lado Norte del Salón del Reinos (Foto SIEMA)

Torre del Salón de Reinos con elementos decorativos
 militares(Foto SIEMA)

Solemne entrada principal al edificio cuando era Museo del 
Ejército (Foto SIEMA)

Lado S del edificio, donde se aprecian las ventanas con decoración árabe
de la Sala de Fumar o Sala Árabe (Foto SIEMA)

Interior de la Sala de Fumar (Arteenmadrid)

Detalle de la minuciosa decoración del techo de la 
Sala de Fumar (Arteenmadrid)