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lunes, 13 de marzo de 2017

Tras las huellas de Velázquez en Sevilla

Hoy, desde Siema Matritense y Madrid con Encanto, nos vamos a alejar de la capital. El motivo es homenajear a un genio de nuestra pintura, Velázquez, quien un 14 de marzo de 1617 superó el examen ante el gremio de pintores de Sevilla. Ascendió tan rápidamente que ya en 1623 le tenemos trabajando para el rey Felipe IV en la corte de Madrid. Residió en Madrid la mayor parte de su vida, pero no queremos olvidar sus orígenes y formación sevillanos. Allá que nos fuimos para seguir esas huellas de Velázquez en la ciudad de Sevilla. En 1599, año en que nació Velázquez, Sevilla era la ciudad más rica y poblada de España. Ciudad abierta y cosmopolita. A pesar de que el rey Felipe II había fallecido el año anterior, España seguía ostentando el título de primera potencia mundial. El origen del apellido Silva es portugués, tenía antepasados judíos conversos por parte de su familia paterna. Su padre, Juan Rodriguez de Silva, vivía de sus rentas y propiedades y disfrutaba del privilegio de la hidalguía. Se casó en 1497 con la sevillana Jerónima Velázquez, con la que tuvo 7 hijos. El mayor era Velázquez, quien siempre ayudaría al resto de sus hermanos a tener mejores puestos laborales y mejor situación en la sociedad. Nuestro pintor adoptó desde el principio el apellido de su madre y, sólo en sus últimos años, utilizaría el del padre.Sus abuelos maternos eran gente sencilla, dedicada al comercio. Velázquez nació en la casa de su abuelo materno, Juan Velázquez Moreno. Una casa sencilla de dos plantas, situada en la antigua calle de la Gorgoja, hoy Padre Luis Mª Llops. Calle pequeña y estrecha, muestra de ese urbanismo medieval sevillano.

Casa natal de Velázquez (Foto SIEMA)

Placa conmemorativa en la fachada,bajo la ventana de la 
derecha, donde se puede leer "Velázquez, Casa Natal"
(Foto SIEMA)

La autora en la puerta antigua de entrada a la casa, actualmente cerrada
( Foto SIEMA)

Fue bautizado en la Parroquia de San Pedro. Las dos fachadas barrocas de esta antigua iglesia esconden la estructura de una iglesia gótico-mudejar, que se levantó sobre el solar de una antigua mezquita. San Pedro constituía una de las 24 parroquias en que el rey Fernando III había dividido la ciudad. Todavía se percibe el estilo gótico en el interior (muy retocado) y en la parte derecha de la fachada principal. La planta es de tres naves, con más altura la central, separadas por pilares con arcos apuntados góticos. En la capilla mayor y la del sagrario(ambas situadas en la parte de la derecha, se notan esas reminiscencias medievales góticas y mudéjares). Una placa de mármol, cercana a la pila bautismal (que no sabemos si es la original), nos recuerda que aquí fue bautizado Velázquez el 6 de junio de 1599. 

Portada barroca y torre de San Pedro
(Foto SIEMA)

Exteriores góticos de la parroquia de S. Pedro
(Foto SIEMA)

bóvedas con crucería gótica cubren el ábside de San Pedro
(Foto SIEMA)

Capilla del Sagrario, con cubiertas mudéjares
(Foto SIEMA)

Placa  que indica en bautizo de Velázquez en la nave del Evangelio de la 
iglesia de San Pedro (Foto SIEMA)

Pila bautismal de San Pedro 
(Foto SIEMA)

En 1601 sus padres se mudaron al barrio de San Vicente. Hacia 1609, apenas cumplidos los 10 años, inicia sus estudios en el taller de Herrera, el Viejo. Pintor prestigioso en Sevilla, donde admiraban su novedosa técnica, pero que tenía muy mal carácter, así que aquí sólo duró algunos meses. Pues, en diciembre de 1610, su padre firmó un contrato de aprendizaje en el taller de Francisco Pacheco, situado en la antigua calle de San Miguel,  no en la actual. Actualmente, en la calle Trajano, en la fachada del Hotel Venecia, hay una placa que recuerda donde estuvo situado el taller sevillano de Pacheco donde se formó Velázquez. Francisco Pacheco era sobrino de de un prestigioso canónigo de la catedral de Sevilla. Era un artista culto, conocedor de la literatura clásica y muy bien relacionado con las élites religiosas y nobiliarias de Sevilla. Ha terminado pasando a la historia más como maestro de Velázquez y escritor (por su libro "el arte de la pintura"), que como gran artista. Está claro que quedó rezagado respecto a las nuevas tendencias naturalistas de la pintura italiana y flamenca de la época, que si supo captar Diego Velázquez. En esa calle se examinó Velázquez ante el gremio de pintores de la ciudad de Sevilla, el 14 de marzo de 1617. Pudiendo entonces ejercer su oficio de pintor libremente, abrir taller y coger oficiales. Al año siguiente se casó con Juana Pacheco en la iglesia de San Miguel, hoy derruida, que ocupaba un solar entre Trajano(antes Puerco) , Aponte (cambia a San Miguel en 1845) y el Gran Poder( antes Palmas). Para ser más exactos se casó el 23 de abril de 1618, con la propia hija de su maestro, quien también le ayudó a buscar alquileres de casas y contactarlo con la aristocracia sevillana.

Placa que recuerda el sitio donde estuvo el taller de Pacheco, en la 
actual calle Trajano (Foto SIEMA)

C San Miguel actual, que no se corresponde con la de la
época de Velázquez (Foto SIEMA)

Calle S. Miguel en la actualidad (Foto SIEMA)

Velázquez disfrutó de varias viviendas alquiladas por el barrio de San Lorenzo y era parroquiano de esa iglesia de San Lorenzo, que si que se conserva hoy en día. Vivió en la calle antigua del Potro, muy cerca de la actual plaza de San Lorenzo y, también,  por viviendas en la Alameda de Hércules, donde Pacheco disponía de muchas propiedades. Esta parroquia de San Lorenzo era una de las antiguas parroquias que fundó el rey Fernando III, el santo. Velázquez conoció las capillas más antiguas del s XV y XVI, como la de Ánimas con su zócalo de azulejos de Triana de 1599, o la de Sta Ana, que era la capilla bautismal antigua y donde el propio Pacheco realizó un óleo representando a la Virgen Inmaculada. Así como la Capilla de Nra Sra de Roca Amador (s XIV), situada en el testero sur del primitivo templo. en esta capilla, en 1609, se construyó una capilla cerrada con una reja. La portada barroca que da a la plaza de San Lorenzo también estaba ya construída en la época de Velázquez en Sevilla. Impresiona aún hoy las dimensiones de esta iglesia de 5 naves, su decoración tan antigua, la reforma barroca y los colores de la fachada con sus portadas barrocas. 

Fachada de la Parroquia de San Lorenzo
(Foto SIEMA)

Gran zócalo de azulejo de Triana de 1599 en una de las capillas de 
San Lorenzo (Foto SIEMA)

Pintura mural de la Presentación en el templo y zócalos de azulejos
de Triana del s XVI, junto a la Capilla de Nra Sra de Roca-Amador
(Foto SIEMA)

Inmaculada de Pacheco
(Foto SIEMA)

Alameda de Hércules, cercana a la colación de San Lorenzo, donde 
también se alojó Velázquez (Foto SIEMA)

En esta primera etapa sevillana de Velázquez, desde 1610-1623, Pacheco opinaba de él que "pintaba a lo valentón", por lo novedoso que resultaba seguir el naturalismo de Caravaggio. Tenía un gran dominio del claroscuro, del dibujo y de las calidades de los objetos. En sus inicios el pintor se muestra más interesado en los efectos plásticos que en los pictóricos. De ahí la pequeña gama de colores, dentro del grupo de los colores que llamamos terrosos. Cuadros como :"La Mulata", "el aguador de Sevilla", " Vieja friendo huevos", "Sta. Rufina", " La Virgen imponiendo la casulla a San Ildefonso", " Los tres músicos", "San Pablo", " La Adoración de los magos", "el poeta Luis de Góngora" o "la venerable madre Jerónima de la Fuente" pertenecen a esta etapa. Sólo dos de ellos se muestran en la colección permanente del Museo del Prado. El resto, casi todos, se hayan fuera de España. Pero estos días hemos tenido el gusto de contemplar muchos de esos lienzos de los inicios en la Exposición temporal sobre Velázquez y Murillo que tiene lugar en las salas del Hospital de los Venerables. La temática era de retratos y mucha pintura religiosa y de género. Incluso hay todo un retrato de familia en la obra "Adoración de los Reyes" (1619), donde aparecen como reyes magos, tanto Velázquez, como su suegro Pacheco. Ese naturalismo caravaggesco aplicado al nacimiento de Jesús. Su mujer Juana representa a la Virgen y su primera hija, Ignacia, fajada como era habitual en la época, hace de Jesús.


"El aguador" (1620) Londres, Museum Wellington

La Virgen imponiendo la casulla a San Ildefonso
(Ayuntamiento de Sevilla)

Adoración de los Reyes , 1619 (Museo del Prado)

Exposición en el Hospital de  los Venerables
(Foto SIEMA)

Desde aquí me gustaría agradacer a Ramón Cañizares su colaboración para entender lo que era el barrio de San Lorenzo que vivió Velázquez, del cual sacará en breve un libro. También pediría al Ayuntamiento de la ciudad de Sevilla que se ayudase, desde Turismo, cuidando más el patrimonio relacionado con la ciudad, o con esta figura del genial Velázquez y difundieran folletos históricos sobre el tema. Se necesita más información para el gran público. Agradecer también el trato recibido en Casa Ricardo: local muy popular en la zona, justo detrás de la parroquia de San Lorenzo ( C/ Hernán Cortés, 2) donde se degustan unas magníficas tapas, rodeados de ambiente cofrade.  Espero que os haya gustado. En seguida volveremos con temática madrileña.

Maribel Piqueras

Vista general de Casa Ricardo 
(Foto SIEMA)



jueves, 2 de marzo de 2017

Real Fábrica de Tapices

Una de las reales fábricas que se asientan en Madrid y de la que tenemos que estar muy orgullosos como madrileños es la Real Fábrica de Tapices. Intentaré adentraros en su apasionante historia hasta nuestros días. En la capital existía ya una Casa de Tapicería de Su Majestad desde finales del s XVI. Las Cortes de 1596 aceptaron que el maestro tapicero, Pedro Gutierrez, instalara unos telares junto al Colegio de Sta. Isabel, en esos terrenos pertenecientes a la Corona y, así, aprovechaba para enseñar a las niñas de Sta. Isabel. Ahí fabricaban tapices españoles y es el ambiente de esos telares de Sta. Isabel el que Velázquez nos transmitió en el cuadro de "Las hilanderas". Esta fábrica de Sta. Isabel mantuvo los telares de alto lizo (urdimbre tendida verticalmente) hasta que se reunificó con los de bajo lizo en 1744.

Las Hilanderas de Velázquez (Museo del Prado)

Conjunto del Monasterio de Sta. Isabel, con el colegio al fondo
(Foto SIEMA)

Escudo y puerta de entrada al Colegio de Sta. Isabel
(foto SIEMA)

Tanto la monarquía española, como las grandes casas nobiliarias, preferían importar tapices de producción flamenca, de mucha mayor calidad. Pero, tras la Guerra de Sucesión y la firma del Tratado de Utrech, perderíamos los Paises Bajos y toda relación con sus fábricas de tapices. Al no poder recurrir la monarquía los centros de producción flamencos se decidió poner en funcionamiento una manufactura real propia, semejante a las que existían en Flandes o Francia y, no como la de Sta. Isabel. Entonces, Felipe V mandó venir desde Amberes a una familia entera de tejedores, los Van Der Gotten. Jacobo Van Der Gotten, el viejo, organizó en Madrid, en 1721, la Real Fábrica de Tapices de Sta. Bárbara. Se llamaba así porque estaba situada junto a la Puerta de Sta. Bárbara, cerca de la actual  Plaza de Sta. Bárbara y la calle Sagasta. Jacobo padre murió pronto y le sucedieron sus hijos, y así se iba sucediendo ese apellido en la dirección de la real fábrica. Al extinguirse los Van Der Gotten, entró la familia de los Stuyck en 1786 hasta hoy sigue habiendo herederos con ese apellido.

Antigua Fábrica de Tapices de Sta. Bárbara
(grabado s XIX)

En la Real Fábrica, al principio, siguieron copiando modelos flamencos, a cargo de pintores italianos o franceses: procaccini, House, Anglois, Giaquinto. Con Fernando VI la R. Fábrica de Tapices ya tenía mucha fama. En ella se tejieron muchas piezas de oro y seda para el nuevo Palacio Real de Madrid, a la vez que se podían reparar las piezas distribuidas por los reales sitios. Carlos III colocó a Mengs como Director Artístico y durante su reinado la Real Fábrica evolucionó hacia una mejor tecnología y una temática más innovadora con Bayeu y jóvenes artistas como José del Castillo, Goya, Ginés de Aguirre o Maella. Se abandonaron las escenas flamencas de género o bodegones, para realizar temas más castizos: verbenas, paseos por las renovadas zonas de Madrid, oficios artesanos, escenas de caza en nuestros bosques. Tapices que pasaron a decorar los palacios de invierno de la monarquía, como El Pardo, El Escorial o el propio Madrid.
Tapices de la R. Fábrica que decoran el Comedor de gala
del Palacio de los Borbones en El Escorial ( Patrimonio Nacional)

"El cacharrero" Cartón para tapiz de Goya
(wikiart)

Durante el s XIX la antigua fábrica de Sta. Bárbara (esa de dimensiones pequeñas y las dos torres del grabado antiguo) pasó por muchas vicisitudes. El crecimiento urbano del Ensanche madrileño, a raíz de la aprobación del Plan Castro y, sobre todo, tras la época de prosperidad de la restauración monárquica, hizo que se tuviera que trasladar a las afueras, a la zona conocida como " la huerta o el olivar de Atocha", zona no residencial  donde se disponía de mayor espacio y abastecimientos de agua. Se derribó la fábrica antigua para hacer esas nuevas calles y edificaciones del Ensanche, como el Barrio de Almagro, por ejemplo. El arquitecto mayor de palacio, José Segundo de Lema, dirigió la construcción del nuevo edificio entre 1884-1889 en la actual calle Fuenterrabia nº 2. Se fué ampliando con más depósitos, talleres, almacenes, oficinas de la administración, viviendas, etc....En realidad ocupa toda la manzana y tiene cuatro frentes: Fuenterrabia, Julián Gayarre, Vandergoten y Andrés Torrejón. Desde 1996 es Fundación Privada, declarada en el 2006 Bien de Interés Cultural. 

R. Fábrica de Tapices. Puerta de entrada actual.
(Foto SIEMA)

Escalera de entrada por el jardín a la R. Fábrica
(Foto SIEMA)

Nave principal que da a la calle Fuenterrabia
(Foto SIEMA)

Fachada principal
(Foto SIEMA)

Detalle de muros y ventanas
(Foto SIEMA)

El edificio consta de una gran nave alargada y dos, más pequeñas, laterales. En la parte de la derecha, entrando por la puerta principal, se sitúan los talleres, almacenes de lanas y demás material, talleres de restauración, etc,,El ala de la izquierda se usa para eventos de la empresa El Puchero de Plata. El estilo de la edificación recuerda al neomudejar, tan de moda a fines del s.XIX: muros de mampostería horizontales, entre paredes de ladrillos. La separación de las plantas y la decoración de la parte alta de esas grandes ventanas de edificio industrial se realiza por medio de motivos geométricos con ladrillos. Un gran zócalo de granito y dinteles de granito enmarcan la puerta principal, donde se puede leer la inscripción de Real Fábrica de Tapices. Esta puerta es la entrada actual, aunque originalmente la entrada se hacía por medio de unas escaleras en el jardín.

Vista lateral con los muros bajos que separan el jardín
(Foto SIEMA)

Jardín y entrada original de los empleados, que hoy queda en 
la parte de atrás (Foto SIEMA)

Chimenea original de la R. Fábrica de 
Tapices (Foto SIEMA)

Muros con sujecciones de hierro (Foto SIEMA)

Vista del jardín de la fábrica(Foto SIEMA)

Desde el exterior se puede ver el frondoso jardín y sus recortes de boj y diferentes especies de árboles. Antiguamente se situaban aquí los lavaderos y secaderos, pero hoy en día se lava en modernas piscinas y tienen también secaderos al interior con nueva tecnología. Incluso observamos una de las pocas chimeneas del s XIX que se ven por Madrid. Cuando entras a la fábrica te recibe una alfombra azul con las iniciales de la R. Fábrica de Tapices de Sta. Bárbara. Subiendo las escaleras y, bajo una preciosa lámpara de cristal de la Granja encontramos un pequeño vestívulo que también hace las veces de recepción de las visitas. En ese pasillo se muestran tapices importantes de colecciones antiguas y se explica como en el tapiz hay un tema central y un borde u "orillo" donde va la cenefa y la firma: B B, por ejemplo, es Bruselas Brabante, el del "Martirio de San Esteban". Se ven en vitrinas instrumentos antiguos y, al lado de un oleo de Goya se ve su correspondiente carton para tápiz. Es muy interesante conocer cómo se pasa de óleo al tapiz. Como se van dando en franjas los colores, para hacer mejor el cambio de tonos con las lanas o sedas, etc..

Símbolo en la alfombra de la entrada
(Foto SIEMA)

Entrada a la fábrica con parte del grupo de Siema
(Foto SIEMA)

Ruecas e instrumentos para hacer madejas, junto a tapices
(Real Fábrica de Tapices)
Trabajando en los telares (Foto ABC)

Talleres de restauración (Foto RTVE)

¡ Qué maravilla la visita realizada por sus interiores! ¡ Cómo se siguen usando los telares del s XVIII de madera! Explican de manera muy clara cómo es la labor de tejer un tápiz, las diferencias entre nudo español ( en el que se coje primero una fila y luego otra y es mucho más lento y más caro) a la del nudo turco, donde se cogen las dos filas de hilo a la vez y se tarda menos. Hace tiempo hubo talleres en la R. Fábrica para formar alumnos. Muchos de ellos están ahora trabajando en los telares: trabajo artesanal, minucioso, donde te dejas la espalda y la vista, pero que da un resultado exquisito. Viven de encargos, de Patrimonio Nacional y de instituciones, como el Gobierno de Sajonia, para la decoración de uno de los palacios que destruyeron en Dresde los bombardeos aliados de la segunda guerra mundial.Da gusto ver los diferentes materiales de seda, lanas, hilos de oro y plata,  linos o algodón para urdimbres. También es importante recorrer la sala de restauración y la sala para hacer reposteros. Con la técnica del tápiz se cubren paredes o suelos. 

Detalle del almacén de lanas de la parte superior (Foto El País)

En la Fundación actual forman parte la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento, pero las subvenciones no son suficientes para mantener este trabajo y este edificio de nuestro patrimonio. Desde aquí hago un llamamiento en su favor, y animo a realizar visitas a la Real Fábrica. Está muy revalorizada internacionalmente, pero nosotros, los españoles, no nos damos cuenta del valor de la historia, el patrimonio y nuestra cultura. No podemos permitirnos que se arruine una institución de este tipo. Para facilitar las cosas, alquilan parte del edificio a la empresa de eventos El Puchero de Plata, que es la que organiza bodas, convenciones, presentaciones, etc...en el ala izquierda. Utilizando preciosas salas de altos techos donde se exponen tapices y otras salas de diferente tamaño para comedores o reuniones (con atractivos nombres como Sala Goya, Sala Bayeu, Sala Mengs). Así como el jardín. Os dejo unas fotos de su página web para ilustraros. Creo que resulta muy bien todo lo que hacen.

Maribel Piqueras

Evento en una amplia sala de la R. Fábrica ( Puchero de Plata)

Furgo del Puchero de Plata aparcada en el lugar
(Foto SIEMA)